El Rastro de La Sangre – J. M. Carroll


El Rastro de La Sangre
La Investigación de las Huellas de los Cristianos
A Través de los Siglos…
Esta es
La Historia de las Iglesias Bautistas
Desde el Tiempo de Cristo,
Su Fundador,… Hasta la Actualidad
por J. M. Carroll
El propósito de este librito es dar a conocer la historia de los TESTIGOS FIELES del Señor Jesús, quienes como miembros de la
IGLESIA QUE JESÚS EDIFICÓ “… han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y
menospreciaron sus vidas hasta la muerte”. (Apocalipsis 12:11)
Obra original en inglés:
“The Trail of Blood”
Publicado en 1931 por Dr. J. W. Porter
Traducido por José M. Rodríguez
Publicado en 1976 en español por
Editorial Challenge
Little Rock, Arkansas E.U.A.
Pastor M. L. Moser, Jr.
Edición Revisada realizada
por Julio J. Argüelles y Theodore L. Tweet
San Pedro Sula, Honduras, C.A.
Publicado en 2002 por
Bryan Station Baptist Church
3175 Briar Hill Road
Lexington, Kentucky 40516
E.U.A.
Pastor Al Gormley (859) 2991430
Vivimos en una época donde muchos o la mayoría de las Iglesias Bautistas Independientes o Asociadas se han alejado de la
enseñanza verdadera de la Iglesia Bautista que el Señor fundó en el Nuevo Testamento. Los bautistas verdaderos siempre han
enseñado y practicado que la asamblea (Iglesia) es local y visible. La enseñanza de la iglesia universal y la comunión abierta es
diferente y extraña a las Escrituras. Indudablemente hay un abandono de la verdad como indica 2 Tesalonicenses 2:3 y un alejamiento
de la fe (apostasía) como se menciona en 1 Timoteo 4:1.
Pastor
Al Gormley
CONTENIDO
Prefacio…………………………………………………………………………..1
Primera Disertación Cristo
Empezó Su Iglesia………………………3
Primer Período Desde
el año 30 al 500……………………………….9
Segundo Período Desde
el año 600 al 1300……………………….21
Tercer Período Desde
el año 1400 al 1600………………………..34
Cuarto Período Siglos
17, 18 y 19……………………………………45
Quinto Período La
Religión en los Estados Unidos………………55
Palabras Finales……………………………………………………………..69
Doctrinas Fundamentales………………………………………………….71
Resumen……………………………………………………………………….73
Algunos Libros de Referencia……………………………………………81
PREFACIO
Por Theodore Tweet
El Rastro de la Sangre relata la historia bautista, preservada a veces aun por autores protestantes y
católicos, al ver que los bautistas fieles preferían morir antes de negar la Biblia para acomodarse a la moda. A
través de los siglos, la afirmación bautista era: “La Biblia es la única regla de fe y práctica”.
Antes de imprimir esta edición de El Rastro de la Sangre hemos realizado una revisión, no para cambiar el
contenido, sino para clarificar y facilitar la lectura. Lo que originalmente era la “Introducción” por el Pastor
Clarence Walker ya aparece al fin del librito como “Resumen”.
Además, anotamos una explicación en las páginas 6, 30 y 71 donde el autor escribió: “… sólo el Nuevo
Testamento había de ser la regla y guía en asuntos de fe y de conducta, no sólo para la iglesia como organismo, sino
para cada miembro de ella”.
(Nota del traductor: Los bautistas verdaderos siempre han dicho que toda la Escritura es la Palabra de
Dios y es la única regla de fe y práctica, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, 2 Timoteo
3:1617.
(La Confesión de Fe de Londres de 1689, Una Confesión Bautista, Capítulo 1, “Las Santas
Escrituras”) Sin embargo, la iglesia de Cristo es una institución que no empezó sino hasta el Nuevo
Testamento. Entonces, sólo allí se encuentra el origen, reglas y prácticas de las iglesias del Señor. Es
un error, pues, por parte de los católicos o protestantes referirse a la nación de Israel como patrón para
una iglesia, por lo cual se les confunde a ellos con respecto a la ordenanza del bautismo, etc. y les
induce a anhelar y justificar la unión de Iglesia y Estado, pero los bautistas siempre se oponían a tal
unión.)
La unión de Iglesia y Estado quería decir que:
1. El gobierno sólo reconocía un tipo de iglesia. Los que no estaban de acuerdo sufrían la persecución y
muchas veces, la pena de muerte.
2. El sueldo de los pastores, así como de los políticos, fue pagado por el gobierno con los impuestos del
Estado.
Al imprimir El Rastro de la Sangre en español por primera vez en 1976, el pastor M. L. Moser, Jr. ofreció
el siguiente comentario:
“El mundo tiene una gran deuda con los bautistas; una deuda que nunca se puede pagar. Los bautistas
siempre han sido los campeones de la libertad religiosa y política. El precio que los bautistas han
pagado durante los años desde el tiempo que Jesucristo instituyó la primera Iglesia Bautista en
Jerusalén hasta ahora, no puede ser contado en términos terrenales.
Aún sacados de sus casas, vendidos en los mercados de esclavos, ahogados en los ríos, hervidos en
aceite, quemados vivos en estacas y muy perseguidos, los bautistas han permanecido leales y fieles al
evangelio de nuestro Señor Jesucristo… La Biblia habla con autoridad final a los bautistas”.
EL RASTRO DE LA SANGRE
La Investigación de las Huellas de los Cristianos A Través de los Siglos
Desde el Tiempo de Cristo Hasta la Actualidad
O
La Historia de las Doctrinas Enseñadas por Cristo y sus Apóstoles,
y los que les Fueron Leales
PRIMERA DISERTACIÓN Cristo
Empezó Su Iglesia
“Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones; Pregunta a tu padre, que
él te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán”. (Deuteronomio 32:7)
1. Lo que hoy conocemos como “el cristianismo” o “la religión cristiana” comenzó con Cristo en el año 30 de
nuestra era en tiempo del Imperio Romano y dentro de sus límites, el cual era uno de los mayores imperios que
el mundo haya conocido en el curso de toda su historia.
2. Ese imperio, en aquella época, comprendía casi todo el mundo entonces conocido y habitado. El
emperador reinante era Tiberio Cesar.
3. En cuanto a religión, el Imperio Romano era pagano. Sus numerosos dioses eran unos físicos y otros
imaginarios. Había asimismo muchos creyentes y devotos. Esa religión era no sólo la religión del pueblo, sino
la del Imperio, y como tal estaba sostenida y protegida por el Estado. (Mosheim, tomo I, cap. 1)
4. El pueblo judío, que en ese período ya no constituía una nación aparte, se hallaba desparramado por el
Imperio Romano. Sin embargo, ese pueblo todavía tenía el templo de Jerusalén, donde podía rendir culto a
Dios; pues todavía se mostraba celoso por su religión; pero, a semejanza de los paganos, hacia largo tiempo
que había caído en el formalismo y perdido su influencia. (Mosheim, tomo I, cap. 2)
5. Como la religión de Cristo no es una religión de este mundo, su fundador no le dio ninguna cabeza terrenal,
ni poder temporal. Y así, ella no buscó establecerse oficialmente, ni recibir el sostén ni el apoyo del Estado;
tampoco trató de destronar al César. Y así tenía que ser, de acuerdo con la doctrina del Señor: “Dad, pues, a
César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. (Mateo 22:1922;
Marcos 12:17; Lucas 20:20) Desde
que el cristianismo es una religión espiritual, ya no puede ser el rival de ningún gobierno terrenal. Por el
contrario, se les enseñó a sus fieles a respetar a las autoridades y a observar las leyes. (Romanos 13:17;
Tito
3:1; l Pedro 2:1316)
6. Deseo llamar ahora su atención a algunas de las características o marcas de esta religión. Si queremos
remontarnos hasta su origen, a través de sus largos veinte siglos, y especialmente a lo largo de los mil
doscientos años de la triste Edad Media, anegada por ríos de sangre de mártires, nos será preciso conocer bien
las marcas, a fin de orientarnos. A medida que avancemos, hallaremos que esas marcas han sido muchas
veces horriblemente desfiguradas; pero siempre daremos con alguna que haya resultado imborrable. Estemos,
pues, sobreaviso, con cuidado y oración. Desde luego, hallaremos muchos engaños y simulaciones, “de tal
manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos”. (Mateo 24:24; Marcos 13:22)
Pero así y todo, necesitamos seguir, de ser posible, sus huellas, valiéndonos de los datos históricos dignos de fe
y, con especialidad, de los aportados por las palabras y las marcas de la divina verdad.
Algunas Marcas Infalibles E Indefectibles
Si al descender a través de los siglos, damos con un grupo o grupos que no posean las marcas o señales que se
dan a continuación y que enseñan otras cosas como doctrinas fundamentales, ¡cuidado!
1. Cristo, el fundador de esta religión, constituyó a sus discípulos en iglesia. Los discípulos a su vez habían de
constituir otras iglesias a medida que esta religión se extendiese y se “hiciesen” otros discípulos. (Sucesiones
Bautistas, Ray, Edición Revisada, cap. 1)
2. Este organismo o iglesia tenía, de acuerdo con las Escrituras y la práctica de los apóstoles y de las primeras
iglesias, dos clases de ministros o funcionarios, y sólo dos: pastores y diáconos. El pastor era llamado
obispo. Tanto el pastor como los diáconos habían de ser elegidos por la iglesia para desempeñarse como
servidores de la misma.
3. Las iglesias en asuntos de su gobierno y disciplina habían de ser enteramente independientes unas de
otras. Y así la Iglesia de Jerusalén no había de tener autoridad alguna sobre la de Antioquía; ni la de
Antioquía sobre la de Éfeso, ni ésta sobre la de Corinto, y así sucesivamente. Su gobierno había de ser
congregacional y democrático; es decir, un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
4. Cristo le dio a la iglesia dos ordenanzas y nada más que dos, que son el Bautismo y la Cena del Señor.
Esas dos ordenanzas habían de ser perpetuas y de carácter memorial.
5. Esta iglesia sólo debía recibir en su seno a miembros que fuesen salvos. (Hechos 2:47) Estos habían de
ser salvos únicamente por la pura gracia de Dios, y no por virtud de obras de la ley. (Efesios 2:5, 89)
Aquellos salvados, y sólo éstos, habían de ser sumergidos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu
Santo. (Mateo 28:19) Y sólo éstos, así recibidos y bautizados, habían de participar de la Cena del Señor; la
Cena había de celebrarse únicamente por la iglesia, formada por todos sus miembros salvos y bautizados
reunidos en armonía.
6. Las Inspiradas Escrituras y nada más que ellas, de hecho, el Nuevo Testamento y sólo el Nuevo
Testamento, habían de ser la regla y guía en asuntos de fe y de conducta, no sólo para la iglesia como
organismo, sino para cada miembro de ella.
(Nota de traductor: La iglesia de Cristo es una institución que no empezó sino hasta el Nuevo
Testamento. Entonces, sólo allí se encuentra el origen, reglas y prácticas de las iglesias del Señor. Sin
embargo, los bautistas verdaderos siempre han dicho que toda la Escritura es la Palabra de Dios y es la
única regla de fe y práctica, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, 2 Timoteo 3:1617.
(La
Confesión de Fe de Londres de 1689, Una Confesión Bautista, Capítulo 1, “Las Santas Escrituras”)
7. Cristo Jesús, el Fundador de ese organismo y el Salvador de sus miembros, había de ser su único
Sacerdote y Rey, su único Señor y Legislador única, así como la Cabeza de las iglesias.
Las iglesias habían de ser ejecutivas tan sólo para llevar a cabo la voluntad de su Señor y sus perfectas
leyes; jamás habían de ser legislativas para reformar o abrogar sus antiguas leyes o hacer otras nuevas.
8. Esta religión de Cristo había de ser asunto puramente personal, individual y voluntario, que se
siguiera mediante la persuasión, y no por fuerza física o gubernativa; había de ser asunto de decisión personal.
“Escoged a quien sirváis” (Josué 24:15) es el requerimiento bíblico. No podría, por tanto, ser aceptada, ni
rechazada, ni observada por sustituto ni por obligación.
9. Nótese bien, que ni Cristo ni sus apóstoles dieron jamás a sus seguidores ningún nombre
denominacional, como los que hoy se acostumbran, como los de “católico”, “luterano”, “presbiteriano”,
“episcopal”, etc., (a menos que fuese destinado así el nombre dado por Cristo a Juan, “Bautista” o “Juan
el Bautista,” mencionado en Mateo 11:11 y diez o doce veces más). Cristo llamó al individuo que le seguía
“discípulo”. Dos o tres de ellos fueron llamados “discípulos”. A la congregación de discípulos, sea en
Jerusalén, o en Antioquía o en otras partes, se le llamó iglesia. Y siempre que se aludía a más de uno de
estos distintos organismos, se los llamaba “iglesias”; pues la palabra iglesia usada en singular nunca se
la empleaba para referirse a más de uno de estos organismos, ni siquiera se hacía eso al referirse a todos
ellos.
10. Me permito señalar otra característica o marca distintiva, a saber, la completa separación de la Iglesia y
el Estado. Ninguna combinación o mezcla tiene que hacerse entre esta religión espiritual y el gobierno
temporal. A esto hay que añadir que las iglesias de Cristo creen en la “completa libertad religiosa” para
todo el mundo.
Antes de proceder con la historia, permítame llamar su atención a:
El Gráfico de la Historia
Creo que un estudio cuidadoso del gráfico le puede hacer entender mejor la historia, y ayudarle a retener en
memoria lo que oye y ve. El gráfico enseña un período de 2000 años de historia religiosa. Note en la parte
superior así como la inferior los mismos números: 100, 200, 300, etc. hasta 2000. Los números significan los
veinte siglos del tiempo, separados por las divisiones verticales.
Cerca de la parte inferior hay una sección horizontal manchada y oscura, representando la Edad Media. Allí
están los nombres de países… Italia, Gales, Inglaterra, África, España, Francia, etc. hasta América. Son los
países donde ocurrió mucha historia especial durante el período indicado, aunque en algunos países la historia
eclesiástica se hizo en todos los siglos.
Arriba de los nombres de países, aparecen los sobrenombres de iglesias, asignados a ellas por sus enemigos.
“Cristianos” es el primero. “Y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquia”.
(Hechos 11:26) Eso ocurrió cerca del año 43. O los paganos o los judíos les llamaban ese nombre en burla.
Todos los demás nombres en la misma línea fueron dados por lo mismo: Montanistas, Novacianos, Donatistas,
Paulicianos, Albigenses, Valdenses, Anabautistas,
etc. En el curso de las disertaciones se mencionan estos
grupos muchas veces.
Los círculos rojos regados en todo el gráfico representan iglesias en Asia, África, Europa, en las montañas y
valles, etc. Su color indica la sangre de mártires. Cristo su fundador murió en la cruz. Todos los apóstoles
menos dos, Judas y Juan, sufrieron la muerte de mártir. Judas traicionó al Señor y murió suicidado. El apóstol
Juan, según la historia, sufrió por el evangelio en la isla llamada Patmos, pero después regresó a Éfeso y allí
falleció de una muerte natural a los 80 años.
Los círculos negros también representan iglesias, pero las iglesias errantes que se desviaron en práctica o
doctrina. Ya existían un número de ellas aun antes de la muerte de Pedro, Pablo y Juan.
Al concluir con la introducción y algunos preliminares, nos dirigimos a la historia.
PRIMER PERÍODO Desde
el año 30 al 500
1. Debido al extraño, bien que maravilloso, impulso y dirección de Juan el Bautista, el elocuente pregonero del
desierto, y al amoroso contacto y la milagrosa eficacia del poder de Cristo, así como a la admirable
predicación de los apóstoles y de sus inmediatos sucesores, la religión cristiana se propagó de modo
extraordinario durante los primeros quinientos años de su existencia, dejando, eso sí, un horrible rastro de
sangre tras sí. El judaísmo y el paganismo se opusieron con fiereza a todo movimiento de avance. El primero
de los grandes guías cuya vida fue sacrificada fue Juan el Bautista, siendo decapitado. Poco después, le siguió
el mismo Salvador, fundador de esa religión, muriendo de cruel muerte de cruz.
2. A continuación del Salvador, y en rápida sucesión, fueron martirizados muchos otros héroes. Esteban fue
lapidado; Mateo, muerto en Etiopía; Marcos, arrastrado por las calles, hasta que murió; Lucas, ahorcado;
Pedro y Simeón, crucificados; Andrés, atado a una cruz; Santiago, decapitado; Felipe, crucificado y
apedreado; Bartolomé, desollado vivo; Tomás alanceado; Santiago el Menor, arrojado de lo alto del templo al
pavimento, causándole la muerte; Judas y Matías fueron apedreados; y Pablo, decapitado.
3. Habían transcurrido ya más de cien años cuando estas cosas sucedieron. Esa fiera persecución del judaísmo
y el paganismo prosiguió durante dos o tres siglos más. Con todo, la religión cristiana se propagó de una
manera extraordinaria por todo el Imperio Romano: Europa, Asia, África, Inglaterra, Gales y muchas otras
partes donde había alguna civilización. Las iglesias se multiplicaban sobremanera, los discípulos crecían
continuamente; pero algunas iglesias siguieron el error.
4. La primera desviación de las enseñanzas del Nuevo Testamento comprendió el sistema de gobierno y la
doctrina. Durante los dos primeros siglos, las iglesias locales se multiplicaron rápidamente; y algunas de las
más antiguas (como la de Jerusalén, la de Antioquía, Efeso, Corinto, etc.) crecieron tanto que llegaron a ser
muy grandes; Jerusalén por ejemplo, llegó a tener muchos millares de miembros (Hechos 2:41; 4:4; 5:14). Es
probable que su número oscilase entre 25,000 y 50,000 o más. Una persona que estudie atentamente el libro
de los Hechos y las Epístolas verá que Pablo tuvo una formidable tarea en su tiempo para hacer que algunas
iglesias marchasen bien. Véase las profecías de Pedro y de Pablo tocante al futuro (2 Pedro 2:12; Hechos
20:2931;
Apocalipsis, capítulo 2 y 3).
Esas grandes iglesias tenían, por necesidad, muchos predicadores o ancianos (Hechos 20:17.) Ello dio lugar a
que algunos de los obispos o pastores comenzasen a asumir una autoridad que no les concedía el Nuevo
Testamento, como la de ejercer autoridad sobre otras iglesias más pequeñas. Los tales obispos, con sus
numerosos ancianos o presbíteros, comenzaron a enseñorearse de la heredad del Señor. “Pero Diótrefes, al
cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe”. (3 Juan, versículo 9) He aquí el comienzo de
un error que ha tomado cuerpo y multiplicado muchos otros errores graves y peligrosos. Aquí tenemos
también el comienzo de las varias órdenes en el ministerio, las que fueron multiplicándose hasta alcanzar al
número existente actualmente en el catolicismo y otros cuerpos religiosos. Esto fue el punto de partida que
acabó con la forma democrática de gobierno de la iglesia, existente en las iglesias primitivas. Esta
irregularidad, aunque en pequeña escala, comenzó a fines del siglo segundo. Es probable que ésta haya sido la
más grave desviación del orden eclesiástico del Nuevo Testamento.
5. Otro cambio vital que, según se desprende de la historia, ha tenido lugar a fines del siglo segundo, es el
relacionado con la gran doctrina de la salvación. Los judíos, lo mismo que los paganos, habían sido
enseñados, por muchas generaciones, a dar gran importancia a las ceremonias. Habían llegado a mirar los
tipos y sombras como sustancias reales; y las ceremonias como verdaderos agentes o medios de salvación. Es
lo que sucedió con el bautismo. Sin duda, se dijeron: La Biblia habla mucho del bautismo. En ella se hace
mucho hincapié sobre esa ordenanza y de la necesidad de obedecerlo. Seguramente que ello se debe a que esa
ordenanza tiene algo que ver con la salvación. El resultado fue que en ese periodo la idea de la regeneración
bautismal llegó a predominar en algunas iglesias. (Shackelford, p.57; Camp, p.47; Benedict, p.286; Mosheim,
tomo 1, p.134; Christian, p.28)
6. Otro grave error que comenzó a infiltrarse y que, según algunos historiadores, comenzó en este mismo siglo,
y del que posiblemente fue una inevitable consecuencia de la idea de la regeneración bautismal, fue el del
cambio de los sujetos del bautismo. Y así, no bien se consideró a esa ordenanza como agente o medio de
salvación, se juzgó que cuanto más pronto se lo recibiese, tanto mejor. Tal fue el origen del bautismo
infantil. Antes de eso, los “creyentes,” y sólo los “creyentes,” eran considerados como los únicos sujetos
propios de esa ordenanza. Referente a “rociar” o “echar un poco de agua,” ninguna referencia se hace a ellas
todavía, y ello en razón de que esas formas de bautizar fueron adoptadas mucho más tarde; pues los infantes
eran sumergidos, al igual que los adultos, durante varios siglos. Esa costumbre todavía prevalece entre los
griegos ortodoxos (rama grandísima de la Iglesia Católica) hasta nuestros días, sin que jamás hayan cambiado
la forma original de bautizar. Verdad es que los griegos practican el bautismo infantil, pero también lo es el
que nunca los han bautizado de otra manera que sumergiéndolos.
Nota: Algunos historiadores colocan el comienzo del bautismo infantil dentro de ese siglo; pero citaré, como
refutación, un corto párrafo de la obra, Investigaciones Eclesiásticas por Robinson:
“Durante los tres primeros siglos, las congregaciones de todo el oriente se mantuvieron como cuerpos
independientes, sin recibir ayuda pecuniaria alguna del gobierno, y sin ejercer ningún poder o
autoridad secular una sobre otra. Durante todo aquel tiempo las iglesias eran bautistas; y aunque
todos los líderes de la iglesia de los primeros cuatro siglos, hasta Jerónimo (en el año 310) eran griegos,
sirios y africanos, y dejaron gran numero de relatos del bautismo de adultos; con todo, no se halla ni
uno siquiera del bautismo de un niño hasta el año de 370”. (Robinson, p. 55; Shackelford, Compendio
de la Historia de los Bautistas, p. 43; Vedder, p. 50; Christian, p. 31; Orchard, p. 50, etc.)
7. Recuérdese que cambios semejantes a los mencionados aquí; no se hicieron en un día ni en un año, sino que
se fueron realizando poco a poco, y nunca en todas las iglesias. Algunas de ellas los repudiaron
enérgicamente. Tanto es así que el año 251 las iglesias que se mantuvieron fieles rompieron la comunión con
las que aceptaron y practicaron tales errores. Esa fue la primera separación oficial efectiva entre las iglesias.
8. Debe advertirse que durante los tres primeros siglos comenzaron tres cambios importantes y vitales de las
enseñanzas de Cristo y sus apóstoles. También ocurrió un evento significativo.
Nótese esta sumaria recapitulación:
(1) El apartarse de la idea neotestamentaria
del obispo y del gobierno eclesiástico (Este cambio se extendió
rápidamente, y se hizo cada vez más evidente y dañoso).
(2) El apartarse de las enseñanzas del Nuevo Testamento tocante a la regeneración, por la regeneración
bautismal
(3) El cambio del bautismo de creyentes por el bautismo infantil (Este último, sin embargo, no se hizo
general ni muy frecuente por más de un siglo).
9. La regeneración bautismal y el bautismo infantil. Estos dos errores, según el categórico testimonio de la
historia, causaron más derramamiento de sangre de cristianos en el transcurso de los siglos que todos los otros
errores combinados, o probablemente que todas las guerras (no relacionadas con las persecuciones), si se
exceptúa la reciente guerra mundial (en los años 19141918).
Más de cincuenta millones de cristianos
sufrieron el martirio, principalmente por haber rechazado estos dos errores durante el sombrío período de la
Edad Media, esto es, en el lapso de doce o trece siglos. (La Ley de Dios, por William S. Plumer, autor
presbiteriano, Harrisonburg, Virginia, E.U., Sprinkle Publications, 1996; reimprimido de edición de 1864,
página 450)
10. La historia nos refiere que durante estos tres primeros siglos existían tres significativas características en la
gran mayoría de las iglesias:
(1) Las iglesias separadas e independientes las unas de las otras
(2) Los obispos (pastores) conocidos por un carácter servicial
(3) El bautismo de creyentes únicamente
Citaré a Mosheim, el más grande de todos los historiadores luteranos, tomo I, p.71 y 72:
“Quien quiera que suponga que los obispos del Siglo de Oro de la iglesia eran semejantes a los de los
siglos posteriores, no hará sino una mezcla y confusión de caracteres muy diferentes, porque en éste y
en el siguiente siglo, un obispo tenía a su cargo una sola iglesia, que ordinariamente podía reunirse en
una casa particular; tampoco era su amo o señor, sino sólo su ministro o servidor. En estos tiempos
primitivos, todas las iglesias eran independientes, es decir, que ninguna estaba sujeta a la jurisdicción
de otra. Pues aunque las iglesias que habían sido fundadas por los apóstoles habían honrado a éstos,
consultándolos en casos dudosos, sin embargo, no tenían ni autoridad judicial, ni dominio sobre ellas,
ni facultad para dictarles leyes. Por el contrario, tan evidente es que las iglesias tenían iguales
derechos, como la luz de mediodía, encontrándose en el mismo plano de igualdad”.
11. Sin embargo, hasta este período, el cristianismo, no obstante sus muchas y graves persecuciones, se había
propagado maravillosamente, hasta el punto de extenderse hasta más allá del Imperio Romano, con el
resultado de que casi todo el mundo habitado había oído el Evangelio. Es más; según algunos historiadores
eclesiásticos, muchas de las iglesias fundadas por los apóstoles se hallaban en esta época todavía intactas, y
fielmente apegadas a las enseñanzas apostólicas. Sin embargo, como ya se ha dicho, un número de grandes y
dañosos errores habían penetrado y perpetuado en no pocas iglesias, lo que hizo que el estado de algunas
fuese muy irregular.
12. En este período, las persecuciones fueron cada vez más fieras. A principios del siglo cuarto, es quizá
cuando apareció el primer mandato gubernamental contra los cristianos declarado por el Emperador Galerio.
El crecimiento tan maravilloso del cristianismo alarmó a los líderes paganos del Imperio Romano. Eso dio
lugar al mandato el 24 de febrero de 303. Hasta ese entonces, el paganismo había perseguido a los cristianos
sin que ninguna ley lo ordenara.
13. Pero ese mandato fracasó en su propósito de detener el progreso del cristianismo, y el mismo Emperador
Galerio, que lo había promulgado, publicó otro, ocho años más tarde, en el año 311, anulando el primero, y
concediendo a los cristianos la debida tolerancia para practicar su religión. Es probable que este mandato
haya sido el primero en favorecerlos.
14. A principios del año 313, el cristianismo alcanzó una histórica victoria sobre el paganismo, con motivo de
haber ascendido al trono imperial de los Césares un nuevo emperador. Este, que no era otro que Constantino,
no tardó en caer en la cuenta de que el cristianismo poseía un misterioso poder, al continuar propagándose, a
pesar de las persecuciones.
Cuenta la historia que ese monarca tuvo una maravillosa visión. Se dice que vio en el cielo una cruz de fuego,
y sobre ella estas ardientes palabras: “Con ésta vencerás”. Él las interpretó en el sentido de que debía hacerse
cristiano, renunciar al paganismo, unir al poder temporal del Imperio Romano el poder espiritual de la religión
cristiana, para que el mundo fuese fácilmente conquistado. De ese modo la religión cristiana llegaría a ser de
hecho la religión del mundo entero, y el Imperio Romano, un imperio universal.
15. Todo esto dio lugar a un descanso, un entendimiento y una alianza entre el Imperio Romano y la religión
cristiana, mediante la intervención del emperador. Las palabras de este contrato matrimonial fueron éstas:
“Dadnos vuestro poder espiritual, y nosotros os daremos nuestro poder imperial”.
16. Para efectuar y consumar esa impía unión, se convocó a un concilio. Esa convocatoria tuvo lugar el año
313; en ella se invitaba a las iglesias cristianas o a sus representantes a esa asamblea. Muchas fueron las que
acudieron al llamado, pero no todas.
Resultado: que no sólo se consumó la alianza entre la Iglesia y el Estado, sino que se creó una Jerarquía, la
cual, al organizarse, destronó a Cristo como cabeza de las iglesias, y puso al Emperador Constantino (aunque
sólo temporalmente) en lugar de Cristo, como cabeza de las iglesias.
17. La Jerarquía fue el principio exacto de un proceso que trajo como resultado final lo que ahora se conoce
como la Iglesia Católica o Universal. Cabe decir de ella que su exacto comienzo tuvo lugar a fines del siglo
segundo y comienzos del tercero, cuando las nuevas ideas acerca de los obispos y el gobierno prelaticio de la
iglesia comenzaron a darse a conocer.
18. Téngase muy presente que cuando Constantino convocó el concilio, hubo muchos cristianos (bautistas) y
muchas iglesias que rehusaron acudir, por ser contrarios a toda unión entre la Iglesia y el Estado, al gobierno
religioso centralizado y al gobierno jerárquico o de prelados, por ser eso opuesto al gobierno congregacional.
Ni esos cristianos (bautistas) ni esas iglesias formaron parte ni entonces ni más tarde en la Jerarquía de
la Denominación Católica.
19. Cuando se creó esa jerarquía, Constantino, que fue reconocido como cabeza de ella, aún no era cristiano.
Había convenido en serlo, sí, pero como las extraviadas e irregulares iglesias que habían entrado con él en esa
organización habían adoptado el error de la regeneración bautismal, surgió en el ánimo del emperador una
tremenda duda: “Si yo soy salvo” se
dijo –“de mis pecados mediante el bautismo, ¿cómo me salvaré de
los que pueda cometer después de bautizarme?” Es decir, que suscitó una cuestión que ha confundido a
todas las generaciones subsiguientes: ¿Puede el bautismo lavar los pecados aún no cometidos? O, ¿se lavan los
pecados cometidos antes del bautismo mediante un procedimiento, a saber, el bautismo, y los cometidos
después, mediante otro?
20. No pudiendo resolver satisfactoriamente las muchas cuestiones que surgieron de su mente, Constantino
decidió, finalmente, unirse a los cristianos, pero aplazando su bautismo hasta el momento de su muerte, a fin
de que todos sus pecados pudieran ser lavados de una vez; de ahí que no fuese bautizado sino hasta poco
antes de morir.
21. La conducta de Constantino de repudiar la religión pagana, que era la de todo el imperio, para aceptar la
cristiana, le provocó el desagrado del Senado Romano, el cual repudió su proceder, o, cuando menos, se opuso
a él. Esa oposición del Senado indujo a Constantino a trasladar la capital del imperio de Roma a Bizancio, una
antigua ciudad que él reedificó y a la que llamó Constantinopla en honor suyo. El resultado fue que hubo dos
capitales del imperio: Roma y Constantinopla. Estas dos ciudades, que fueron rivales por muchos siglos,
llegaron a ser más tarde el asiento de la autoridad religiosa de la Iglesia Católica, dividida en dos ramas: la
griega y la romana.
22. Hasta el establecimiento de la jerarquía y la unión de la Iglesia con el Estado, todas las persecuciones
fueron realizadas, ya por el judaísmo, ya por el paganismo. Ahora se produce un tremendo cambio: los
cristianos (de nombre) comienzan a perseguir a los cristianos que no están de acuerdo con ellos.
Constantino, que deseaba que todos los cristianos compartieran con él su idea de una religión del estado,
comenzó a echar mano de su poder imperial para reprimir a los muchos creyentes que por razones de
conciencia se oponían a esa grave desviación de las enseñanzas del Nuevo Testamento.
Tal fue el comienzo de los días y años, y aún siglos, de dura y fiera persecución contra todos los cristianos que
se mantuvieron leales a las enseñanzas originales de Cristo y sus apóstoles.
23. Téngase presente que estamos refiriendo sucesos que ocurrieron entre los años 300 y 500. La jerarquía,
establecida bajo la dirección de Constantino, se transformó rápidamente en lo que ahora se conoce como la
Iglesia Católica. Esta recién transformada iglesia, unida al poder temporal, ya no es sencillamente un
elemento ejecutivo para cumplir las perfectas leyes del Nuevo Testamento, sino que comenzó a asumir un
carácter legislativo, que corrige o anula las antiguas leyes o promulga otras nuevas completamente
desconocidas para el Nuevo Testamento.
24. Una de sus primeras disposiciones legislativas, y que más subversivos resultados produjo, fue el
establecimiento por ley del bautismo infantil.
En virtud de esta nueva ley, el bautismo infantil se hizo obligatorio. Esto ocurrió en el año 416. Un siglo
antes de ésto, no era frecuente el bautismo de niños. Pero no bien esta nueva ley fue hecha efectiva, fueron
abrogadas dos leyes vitales del Nuevo Testamento, a saber: el bautismo de creyentes y la obediencia
voluntaria del candidato al mismo.
25. Como consecuencia inevitable de esta nueva doctrina y esta nueva ley, estas extraviadas iglesias
prontamente se llenaron de miembros inconversos. El resultado fue que no pasaron muchos años antes de que
la mayoría de sus miembros fuesen inconversos. Este estado de cosas hizo que los grandes intereses del gran
reino espiritual de Dios estuviesen en manos de elementos no regenerados. ¿Qué podía esperarse de esta
situación?
26. Desde luego, los creyentes y las iglesias leales rechazaron esta nueva ley; pues para ellos, la única ley
válida era la del bautismo de creyentes, por ser el único bautismo neotestamentario.
Y así, no sólo rehusaron
bautizar a sus hijos, sino que, creyendo, como creían, en el bautismo de creyentes, rehusaron el bautismo
administrado por las iglesias de esa organización antibíblica.
De manera que si uno de los miembros de esas
iglesias extraviadas deseaba unirse a alguna de las que habían rehusado plegarse a la nueva organización, se le
exigía que diese pruebas de genuina conversión, y se rebautizase.
27. Esta conducta de parte de las iglesias leales pronto incurrió en el furioso desagrado de los devotos de la
religión del estado, muchos de los cuales, si no los más de ellos, no eran genuinos cristianos.
Sin embargo, a partir de ese momento, se les negó el nombre de “cristianos” a los que integraban las iglesias
leales que rehusaban aceptar los nuevos errores. Es más: no sólo fueron despojados de ese nombre, sino que
se les puso muchos otros nombres, de manera que unas veces eran llamados por uno o por otro; Y así se les
llamó “montanistas”, “tertulianistas”, “novacianos”, “petrobrusianos”, etc.; Y algunos, al menos, a causa de
su practica de rebautizar a los que habían sido bautizados en la infancia, fueron denominados “anabautistas”.
28. El año 426, exactamente diez años después de haberse establecido con fuerza de ley el bautismo infantil,
comenzó el horrible período conocido como la Edad Media. ¡Qué horrible período fue ese! ¡Cuán tenebroso
y sangriento fue! Durante diez siglos, a partir de ese entonces, el rastro del cristianismo leal se halla regado
por su misma sangre. Hay muchos nombres llevados por los perseguidos. A veces esos nombres les fueron
dados debido a algún jefe heróico que los acaudillaba; y otras debido a otras causas. Ocurría a veces que el
mismo pueblo era designado en cada país con distinto nombre.
29. Fue a principios de la Edad Media cuando comenzó el papado, en la persona de León I durante los años
440461.
No fue, sin embargo, entonces cuando se usó por primera vez el título de “Papa”. Ese título, lo
mismo que el de “Iglesia Católica”, fue ampliado. El nombre aparece aplicado por primera vez al obispo de
Roma entre los años 296 y 304. El primero en adoptarlo formalmente fue Siricio, obispo de Roma del año 384
al 408. Luego fue adoptado oficialmente por León I durante los años 440461.
Después, fue universalmente
reclamado por todos los obispos en el año 707, hasta que Gregorio VII, unos siglos más tarde, declaró que ese
título era exclusivo del papa.
30. Recapitulemos ahora los sucesos más significativos de este primer período de quinientos años:
(1) El cambio gradual del gobierno democrático por uno de carácter prelaticio
(2) El cambio de la salvación por gracia por la salvación bautismal
(3) El cambio del bautismo de creyentes por el bautismo infantil
(4) La Jerarquía: unión o maridaje de la Iglesia y el Estado
(5) La capital del imperio trasladada a Constantinopla
(6) El bautismo infantil establecido por ley y declarado obligatorio
(7) Los “cristianos” comenzando a perseguir a los cristianos
(8) La Edad del Oscurantismo comenzado en el año 426
(9) La espada y la antorcha, más bien que el Evangelio, llegando a ser el poder de “Dios” para salvación
(10)Todo resto de “libertad religiosa” acabó por morir (Se la entierra; y enterrada queda por varios siglos).
(11)Las iglesias leales al Nuevo Testamento (conocidas por muchos nombres) perseguidas sin tregua ni
descanso por el poder temporal de la nueva Iglesia Católica; creyentes dispersados por todo el mundo
buscando refugio (poco seguro) en los lugares más ocultos de los bosques, las montañas, los valles, los
escondrijos y cavernas de la tierra
SEGUNDO PERÍODO Desde
el año 600 al 1300
1. Hemos terminado la primera disertación en el siglo quinto. Sin embargo, un buen número de sucesos que no
se mencionaron en la primera disertación tuvieron su principio en los primeros siglos de nuestra era.
Hemos llegado al horrendo período, designado por la historia universal como la Edad Media o del
oscurantismo. Porque fue de veras una época tenebrosa, sangrienta y horrenda en extremo.
Las persecuciones de la Iglesia Católica Romana fueron crueles y continuas. La guerra de exterminio
intencional que prosiguió sin interrupción y de una manera implacable en muchos países, hizo que muchos
creyentes huyesen a otras tierras, no dejando tras sí más que un reguero de sangre, por doquiera que iban.
Esto se vio especialmente en Inglaterra, Gales, África, Armenia y Bulgaria, y donde quiera que había
cristianos que se mostraban sinceros y rigurosamente leales al Nuevo Testamento.
2. Volvamos ahora nuestra atención a los concilios llamados “ecuménicos” o “imperiales.” Conviene tener
presente que todos esos sínodos se celebraron supuestamente a semejanza del de Jerusalén celebrado por los
apóstoles y otros (véase Hechos 15:1); pero no se parecieron en nada, a pesar de llamarse del mismo nombre,
“concilios”.
Fijaremos nuestra atención ahora tan sólo en ocho de ellos, los que fueron convocados por los emperadores;
no por los papas. Todos estos concilios fueron celebrados en el oriente, es decir, por iglesias del rito griego, si
bien asistieron a ellos representantes de la rama occidental o romana de la iglesia.
3. El primero de esos concilios se celebró en Nicea, en el año 325, y fue convocado por Constantino el
Grande, al que asistieron 318 obispos.
El segundo fue el de Constantinopla, celebrado en el año 381, y fue convocado por el emperador Teodosio el
Grande. A este asistieron 150 obispos. (Téngase presente que en los primeros siglos del cristianismo, los
obispos no eran otra cosa que los pastores de las iglesias locales).
El tercero fue convocado por Teodosio II y Valentiniano III. A este concurrieron 250 obispos, siendo
celebrado en Efeso, en el año 431.
El cuarto se celebró en Calcedonia, en el año 451, convocado por el emperador Marciano; concurrieron a él
entre 500 y 600 obispos metropolitanos (estos eran pastores de ciudades principales o pastores de las
principales iglesias). En este concilio fue promulgada la doctrina de lo que ahora se conoce como
mariolatría, es decir, el culto a Maria, la madre del Señor. Al principio, esta doctrina causó mucha
agitación; pues muchos opusieron a ella serios reparos. Con todo, acabó por imponerse como doctrina o
dogma permanente de la Iglesia Católica.
El quinto de estos ocho concilios se realizó en Constantinopla. Este fue el segundo celebrado en aquella
ciudad. Lo convocó Justiniano, en el año 553, al que asistieron 165 obispos, y parece, fue celebrado
principalmente para condenar ciertos escritos.
El sexto concilio fue convocado en el año 680 por Constantino Pogonato, y celebrado, como el anterior, en
Constantinopla, para condenar la herejía. Este concilio condenó también al Papa Honorio, al que depuso y
excomulgo. Desde luego, la infalibilidad aún no había sido declarada.
El séptimo concilio se reunió en Nicea, en el año 787. Fue este el segundo celebrado en esa ciudad. Fue
convocado por la Emperatriz Irene. Al parecer, fue en este concilio donde se originó el culto a las imágenes
y a los santos. Como podéis verlo, esos “padres” se hicieron más paganos que cristianos.
El último de los llamados “concilios orientales” convocados por los emperadores, tuvo lugar en
Constantinopla, en el año 869. Fue convocado por el emperador Basilio I, el Macedonio. La Iglesia Católica
pasaba entonces por una seria dificultad, causada por la controversia entre las dos cabezas del catolicismo (la
oriental y la occidental, o sea la griega y la latina), a saber, Focio de Constantinopla y Nicolás I de Roma. Tan
grave fue la contienda que los dos se excomulgaron mutuamente, de suerte que, durante un corto tiempo, el
catolicismo estuvo sin cabeza. El objeto del concilio fue, de consiguiente, el de arreglar ese asunto. Pero tan
definitiva fue esa ruptura entre las dos ramas del catolicismo, que hasta la hora presente no ha sido posible
restablecer la armonía entre ambas iglesias. Todos los intentos hechos en ese sentido han fracasado
completamente. Desde ese entonces, el poder de la curia romana ha ido en aumento. Desde esa época en
adelante, ya no son los emperadores los que convocan los concilios, sino los pontífices romanos.
Tocante a los concilios posteriores, nos ocuparemos de ellos más tarde, en el curso de estas disertaciones.
4. Hay una nueva doctrina de la cual no hemos llamado su atención. Sin duda que también hay otras que se
hallan en el mismo caso, pero hay una especialmente, a la que yo quisiera llamar su atención, y esa es la de la
comunión infantil. En efecto, a los niñitos no sólo se les bautizaba y recibía en la iglesia, sino que se los
suponía capaces de participar de la Cena del Señor. Pero el problema que se planteaba era de cómo se les
podría administrar; al fin, se resolvió que mojando el pan en el vino. Esta forma se observó por mucho
tiempo. Algo más tarde, se añadió otra nueva doctrina a la anterior, la cual decía que este era otro medio de
salvación. Pero como posteriormente apareció otra nueva enseñanza, volveremos a referirnos a esta última,
algo más tarde.
5. En el concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451, se añadió otra doctrina enteramente nueva, que
acrecentó rápidamente la lista. Fue la doctrina llamada mariolatría o culto a Maria, la Madre de Jesús.
Parece que se sintió la necesidad de un nuevo mediador, a causa de estimarse demasiado grande la distancia
entre Dios y los hombres para que bastase un solo mediador, aun cuando ese lo fuese Cristo, Hijo de Dios y
DiosHombre.
Y así se consideró que se necesitaba de María, como otra mediadora; con lo cual se le
dirigieron oraciones y ruegos, a fin de que ella, a su vez, se los dirigiera a Cristo.
6. En el siglo octavo, se añadieron a la fe católica otras dos nuevas doctrinas, las que fueron promulgadas en el
segundo concilio celebrado en Nicea, el que tuvo lugar el año 787. El primero que allí se celebró se le designó
como el concilio del culto a las imágenes, una abierta violación de uno de los mandamientos divinos, que
dice: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza…” (Éxodo 20:35)
Fue esa otra añadidura del paganismo, a
la que luego siguió la del culto a los santos. Esta doctrina no tiene base bíblica alguna. El único ejemplo de
suplica dirigida a un santo que hallamos en la Biblia, dado sin duda para mostrar lo necio de semejante pedido,
es la que el rico dirigió a Abraham. (Lucas 16:2431)
Estos son algunos (no todos) de los numerosos cambios
revolucionarios que se hicieron tocante a las enseñanzas del Nuevo Testamento en ese período de la historia
eclesiástica.
7. Durante el período que acabamos de recorrer, los perseguidos fueron llamados por muchos y variados
nombres, como “donatistas”, “petrobrusianos”, “cataros”, “paulicianos” y “anabautistas”.
Algo más tarde,
fueron llamados “arnoldistas”, “enriqueños”, “albigenses” y “valdenses”. A veces uno de estos grupos
sobresalía sobre los demás, y otras veces, otro. Pero algunos de ellos casi siempre se destacaron por causa de
lo persistente y terrible de la persecución de que fueron objeto.
8. Pero no se vaya a pensar, sin embargo, que todos estos perseguidos hayan sido siempre leales en todo
sentido a las enseñanzas del Nuevo Testamento. En lo esencial, sí lo fueron. .Y algunos, si se tiene en cuenta
las circunstancias que los rodeaban, fueron sorprendentemente fieles. Téngase presente que muchos de ellos
sólo poseían en aquellos lejanos tiempos partes del Nuevo o del Antiguo Testamento; pues como los sagrados
libros no estaban impresos, sino manuscritos en pergamino o algo por el estilo, eran grandes y voluminosos.
Ello hacía que fuesen pocas si
es que había alguna las
familias y hasta las simples iglesias que tenían
ejemplares completos de la Biblia. Antes de la formal terminación del canon, lo cual ocurrió a fines del siglo
cuarto, había muy pocos manuscritos de todo el Nuevo Testamento. De los mil de ellos de que tenemos
noticia, sólo unos treinta contienen todos los libros de que consta el Nuevo Testamento.
9. Además, durante toda la Edad Media y el período en que arreciaron las persecuciones, se hicieron grandes
esfuerzos por destruir las Sagradas Escrituras, sin excluir los ejemplares que poseían los propios perseguidos.
De ahí que esas víctimas de la persecución tuviesen, en muchos casos, únicamente algunos fragmentos de la
Biblia.
10. Conviene también advertir que en aras de impedir la difusión de opiniones contrarias a las de los católicos,
se hicieron planes y se tomaron medidas en ese sentido. Como primera medida, se dispuso que todos los
escritos sin distinción fuesen recogidos y quemados. Esta medida se aplicó especialmente a los libros, lo que
se hizo con todo rigor y persistencia, por espacio de varios siglos. Tal fue, según la historia, la causa principal
de que sea tan difícil lograr datos históricos exactos. Además, todos los escritores y predicadores que se
mostraron inflexibles sufrieron el martirio. Ese período fue sobremanera sanguinario; tanto, que todos los
grupos heréticos (así eran llamados) que persistían en sus opiniones, no importa cual fuese su nombre ni donde
viviesen, eran perseguidos. Los donatistas y los paulicianos se distinguieron entre los primeros grupos. Los
católicos, por extraño que parezca, a todos los que se negaban a hacer causa común con ellos en su desviación
de la fe y a creer en sus errores, los denunciaban como herejes y como a tales los condenaban. Esos católicos
llegaron al extremo de llegar a ser más paganos y judíos que cristianos, mostrándose más sumisos y
respetuosos al poder civil que al religioso; es más, en vez de observar las antiguas leyes, crearon otras nuevas.
11. He aquí algunas de las nuevas variaciones que se produjeron acerca de las enseñanzas del Nuevo
Testamento durante todos esos siglos. Es probable que no siempre se den en el orden del tiempo de su
promulgación porque sería casi imposible lograr la fecha exacta del comienzo de estos cambios. Ha ocurrido
con ellos, sin duda, algo semejante a todo el sistema católico; ya que son efecto de un desarrollo gradual. Sus
doctrinas o enseñanzas estuvieron sujetas, en los primeros años, a un constante cambio, mediante adiciones,
sustracciones, sustituciones o anulaciones. El resultado fue que la Iglesia Católica ya no era, si alguna vez lo
fuese, una iglesia neotestamentaria.
Tampoco era ya un cuerpo meramente ejecutivo, para cumplir las leyes
de Dios, sino que se había convertido en uno de carácter legislativo, que hace otras nuevas, y que cambia o
abroga las antiguas a su gusto y paladar.
12. Una de sus nuevas doctrinas o declaraciones dadas a conocer por ese entonces, fue esta: “Fuera de la
iglesia no hay salvación”. Como, según ellos decían, no había otra iglesia más que la Católica, se seguía que
había que ser católico, o de lo contrario, perderse.
13. La doctrina de las indulgencias y la venta de las mismas constituyó otra nueva y grave desviación de las
enseñanzas del Nuevo Testamento. Pero con la mira de que esa nueva enseñanza fuese hecha efectiva, fue
preciso introducir todavía, con carácter imperativo, otra nueva doctrina, a saber, la de abrir tan gran crédito en
el cielo, pero accesible a la tierra. Y así se enseñó que las buenas obras poseían mérito para el logro de la
salvación; que ese crédito o depósito se podía acrecentar depositando algo a cuenta en él, del que también
algo se podría sacar o extraer.
La primera y más importante suma que figuraba en ese crédito de los cielos era, desde luego, la obra de Jesús.
Como Él nunca hizo mal alguno, no necesitó ninguna de sus buenas obras para sí mismo, con el resultado de
que todas ellas fueron a acrecentar el aludido depósito. Luego, en adición a eso, se agregaron todos los
sobrantes de las buenas obras que cada uno de los apóstoles pudo necesitar para sí mismo, así como el exceso
de las hechas por la gente piadosa de aquel tiempo y las futuras generaciones, con lo cual se formó un enorme
depósito.
Formado ese enorme fondo de buenas obras y puesto a la orden de la iglesia, ésta pudo disponer de él según
lo requirieran las necesidades de algún pobre y mortal pecador, echando mano de aquel crédito, cuando la
prudencia lo aconsejase, en beneficio del que lo necesitara. Tal es el origen de la venta de las indulgencias.
La gente las podía comprar, ya para sí misma, ya para sus amigos y hasta para los deudos difuntos. Los
precios variaban en proporción a la falta cometida, o que hubiese de cometerse. Esos precios llegaron a veces
a extremos increíbles, como lo admiten los mismos católicos. Algunas historias o enciclopedias dan una lista
de los precios fijados según los diversos pecados para la remisión de los cuales se vendían las indulgencias.
14. Todavía fue necesaria otra nueva doctrina; imperativa para hacer las dos últimas completamente
efectivas. Esa nueva doctrina es la del llamado purgatorio, un lugar de estado intermedio entre el cielo y el
infierno, al cual todos deben ir para purificarse de todo pecado que no sea mortal. Aun los santos deben pasar
por el purgatorio y permanecer en él hasta ser enteramente purificados por el fuego, excepto que logren ayuda
procedente del crédito, antes dicha cosa que sólo pueden lograr mediante las oraciones y pago de indulgencias
que hagan y den los vivos en favor de ellos. La venta de indulgencias es una desviación de las enseñanzas
del Nuevo Testamento y siempre conduce inevitablemente a otras.
15. Detengámonos ahora un momento para mostrar cuáles sean las principales diferencias entre los Católicos
Romanos y los Griegos:
(1) En cuanto a nacionalidad, los griegos son principalmente eslavos: los que comprenden Grecia, Rusia,
Bulgaria, Serbia, etc. Los romanos son principalmente latinos; esa iglesia domina en Italia, Francia,
España, y la América del Sur, la Central, México, etc.
(2) Los católicos griegos rechazan el bautismo por aspersión o afusión (o sea, rechazan el rociamiento,
porque ellos lo hacen todavía por inmersión); Los romanos, en cambio, practican el rociamiento
únicamente, pretendiendo que tienen derecho a cambiar la forma original bíblica, que era la
inmersión.
(3) Los griegos continúan practicando la comunión infantil; los romanos la han abandonado, aunque la
enseñaron en otro tiempo, como medio de salvación.
(4) Los griegos administran la comunión en ambas especies a los laicos, dándoles no sólo el pan, sino
también el vino; los romanos sólo les dan el pan; el vino sólo lo toman los sacerdotes.
(5) Los griegos tienen sacerdotes casados; los romanos prohiben a sus sacerdotes contraer el
matrimonio.
(6) Los griegos rechazan el dogma de la infalibilidad papal; los romanos no sólo la aceptan, sino que
insisten en defenderla.
Tales son los principales puntos en que difieren esas dos iglesias; fuera de eso, podrían marchar unidas. Otras
diferencias entre ambas iglesias, son:
(1) Los griegos celebran sus oficios EN LENGUA VULGAR;
(2) No creen en la existencia del PURGATORIO;
(3) Emplean en la comunión PAN LEUDADO;
(4) No tienen en sus templos IMAGENES DE TALLA, sino cuadros o pinturas.
16. Hemos llegado, en nuestras disertaciones, al siglo noveno. Seguiremos ahora con el décimo. Es
precisamente en ese siglo cuando tuvo lugar la separación entre las iglesias griega y romana. Pronto veremos,
a través de los siglos, otras nuevas leyes y doctrinas, así como nuevas y encarnizadas persecuciones. (Véase
SchaffHersogg,
tomo 11, p. 901)
17. Llamo de nuevo la atención para aquellos a quienes atrapó la mano de hierro de la persecución.
Si, como parece aseverar la historia, perecieron cincuenta millones, victimas de las persecuciones, durante los
mil doscientos años de la Edad del Oscurantismo, entonces murieron a razón de cuatro millones cada cien
años. Tal cifra casi sobrepasa los límites de lo concebible. Como ya se ha dicho, esa mano de hierro,
chorreando sangre de mártires, cayó implacable sobre los paulicianos, los arnoldistas, los enriqueños, los
petrobrusianos, los albigenses, los valdenses y los anabautistas;
y desde luego, sobre algunos de estos, se
mostró mucho más dura. Pero pasaremos rápidamente por esta horrorosa parte de nuestra historia. (La Ley de
Dios, por William S. Plumer, autor presbiteriano, Harrisonburg, Virginia, E.U., Sprinkle Publications, 1996;
reimprimido de edición de 1864, página 450)
18. Hemos llegado a otro período bastante largo de concilios ecuménicos, pero éstos no fueron ni continuos ni
consecutivos. Con el correr de los años, hubo muchos concilios que no fueron ecuménicos ni siquiera
imperiales o de todo el imperio. Esos concilios fueron en gran parte cuerpos legislativos, para anunciar o
reformar alguna ley civil o religiosa. Pero ya asumiendo el poder para hacer o imponer leyes religiosas al
pueblo de Dios, actuaban en abierta oposición al Nuevo Testamento.
Recuérdese que tales actos fueron realizados por una Iglesia sostenida por el Estado, la que vive en alianza
con un gobierno pagano, con el resultado de que se ha paganizado más allá de lo que el gobierno se ha
cristianizado.
19. Cuando un pueblo desecha el Nuevo Testamento, que contiene todas las normas necesarias para dirigir la
vida cristiana del individuo y de la iglesia, ese pueblo se ha suicidado, arrojándose a un abismo sin límites.
(Nota del traductor: La iglesia de Cristo es una institución que no empezó sino hasta el Nuevo
Testamento. Entonces, sólo allí se encuentra el origen, reglas y prácticas de las iglesias del Señor. Sin
embargo, los bautistas verdaderos siempre han dicho que toda la Escritura es la Palabra de Dios y es la
única regla de fe y práctica, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, 2 Timoteo 3:1617.
(La
Confesión de Fe de Londres de 1689, Una Confesión Bautista, Capítulo 1, “Las Santas Escrituras”)
Una ley errónea añadida a la Biblia muy pronto (sin que sea posible evitarlo) exigirá que se añada otra, luego
otra, después otra, sin solución de continuidad. Por eso fue que Cristo no dio a sus iglesias ni a sus
predicadores poderes legislativos. Es más, es por eso que el Nuevo Testamento termina con estas
significativas palabras: “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si
alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno
quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa
ciudad y de las cosas que están escritas en este libro”. (Apocalipsis 22:1819)
Nota: Insertamos aquí, como entre paréntesis, esta cláusula, a manera de amonestación: Que las iglesias
bautistas tengan cuidado con las resoluciones disciplinarias o de otra naturaleza que suelen aprobarse a veces
en sus conferencias, por el peligro que se corre de que a esas resoluciones se las considere como normas para
el gobierno de la iglesia.
20. El espacio limitado de este librito excluye la posibilidad de extendernos acerca de estos concilios o
asambleas legislativas; con todo, es necesario que digamos algunas cosas acerca de ellos.
21. El primero de los concilios lateranenses u occidentales, convocados por los papas, fue convocada por
Calixto II en el año 1123. Estuvieron presentes alrededor de 300 obispos. En esta asamblea se decretó el
celibato de los sacerdotes católicos romanos. Desde luego, no intentaremos exponer todo lo tratado en estas
asambleas.
22. Después, en el año 1139, bajo el pontificado de Inocencio II, se convocó otro de estos concilios,
especialmente para condenar a dos grupos de devotísimos cristianos, conocidos como petrobrusianos y
arnoldistas.
23. Alejandro III convocó todavía otro en el año 1179, cuarenta años después del anterior. En él fueron
condenados lo que ellos llamaron los “errores e impiedades” de los valdenses y de los albigenses.
24. Treinta y seis años exactamente después del último, se convocó a otro por el papa Inocencio III. Este se
celebró en el año 1215, siendo, según parece, el más concurrido de estos grandes concilios. Según la historia,
en esta asamblea “estuvieron presentes 412 obispos, 800 abades y priores, embajadores de la corte bizantina,
y un gran número de príncipes y nobles”. Por lo mal combinado de esta asamblea, ya puede comprenderse
que no fueron asuntos espirituales únicamente los que en ella se trataron.
En aquel entonces se promulgó la nueva doctrina de la transubstanciación que pretende convertir el pan y el
vino de la Cena del Señor en el verdadero cuerpo y sangre de Cristo, después que el sacerdote pronuncia las
llamadas palabras sacramentales. Fue esta doctrina, entre otras, la que, siglos más tarde, sacudió a los adalides
de la Reforma. Según ese dogma, todos los que participan de la comunión comen realmente el cuerpo de
Cristo y beben su sangre.
En esta asamblea parece que se originó un nuevo dogma, el de la confesión auricular, consistente en la
obligación de confesar los pecados de uno al oído del sacerdote.
Pero es probable que la más cruel y sanguinaria institución que registra la historia de la humanidad, impuesta
jamás a un pueblo, sea la conocida como la “Inquisición”, así como otros tribunales destinados a averiguar y
juzgar los casos de “herejía”.
El mundo está lleno de libros que condenan esa extrema crueldad. Sin embargo, esa institución se originó y
perpetuó por gente que pretendía ser guiada por el Señor.
Por lo que respecta a su barbarie, parece que no hay nada, absolutamente nada, en toda la historia, que la
sobrepase. Tan bárbara ha sido, que yo no me atrevería a describirla. Me limitaré, pues, a remitir a mis
lectores a algunos de los numerosos libros que tratan de la Inquisición, a fin de que se enteren por sí mismos.
Pero como si no fuese ya bastante con la anterior, esta asamblea o concilio decretó expresamente acabar con
toda “herejía.” ¡Cuántas páginas luctuosas contienen la historia del mundo escrita a causa de esos horribles
decretos!
25. En el año 1229, catorce años justos después de esa terrible asamblea, tuvo lugar otra más. Ésta parece que
no fue ecuménica. Se la conoce como el concilio de Tolosa. Probablemente, uno de los asuntos más vitales
de toda la historia del catolicismo fue promulgado en esa reunión. En efecto, se decretó que la lectura de la
Biblia, el libro de Dios, se prohibiese a todos los laicos, excepto a los sacerdotes o altos dignatarios de la
iglesia. ¡Qué decreto tan extraño en vista de la clara enseñanza de la Palabra Divina, que dice: “Escudriñad
las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan
testimonio de mí”! (Juan 5:39)
26. Todavía se convocó a otro concilio que habría de reunirse en la ciudad de Lión. Lo convocó el Papa
Inocencio IV en el año 1245. El objeto por el cual fue convocado parece que fue principalmente para
excomulgar al emperador Federico I de Alemania. La Iglesia Católica, la novia adúltera que aceptó casarse
con el Estado en el año 313, en días de Constantino el Grande, se halla convertida ahora en cabeza de la casa,
y como tal dicta normas políticas a los gobiernos, a la vez que pone reyes y reinas, o bien los depone, a su
voluntad.
27. En el año 1274 fue convocado otro concilio con la mira de reunir de nuevo las dos ramas, griega y romana,
de la gran Iglesia Católica. Pero fracasa completamente en lograr su propósito.
TERCER PERÍODO – Desde el año 1400 al 1600
1. Los tres siglos: quince, dieciséis y diecisiete, figuran entre los más memorables de la historia de la
humanidad, y muy especialmente, de la historia del cristianismo. Dentro de la Iglesia Católica, tanto en la
rama latina como en la griega, hubo una continua revolución, cuyo objeto era el de lograr una reforma. Este
despertar de la conciencia religiosa, después de haber dormido por tanto tiempo, y el anhelo de una genuina
reforma, comenzó, en realidad, en el siglo trece, y hasta es posible que comenzase un poco antes. La historia
parece realmente insinuarlo así.
2. Retrocedamos un poco. La Iglesia Católica, con sus innumerables desviaciones de las enseñanzas del
Nuevo Testamento, sus muchas extrañas y crueles leyes, su estado moral desesperadamente bajo, así como sus
manos y ropas atestadas con la sangre de millones de mártires, se había vuelto odiosa y sumamente repulsiva
aún para muchos de sus mismos adherentes, los cuales eran mucho mejores que su propio sistema de leyes,
doctrinas y practicas. Varios de los mejores y más valientes y espirituales sacerdotes y dirigentes procuraron,
uno tras otro, con el mayor ardor, reformar las leyes y doctrinas más objetables y retornar, hasta donde fuese
posible, a las sencillas enseñanzas del Nuevo Testamento. Daremos de ello algunos ejemplos notables.
Fíjense entre tanto no sólo en los lugares donde se produjeron los primeros chispazos, anunciadores de la
reforma, y cuanto distaron unos de otros, sino también en los guías de ese movimiento. Todos esos guías eran
o habían sido sacerdotes o respetados católicos. Es que todavía subsistía algo de bueno en medio de tanto
mal. Es probable, sin embargo, que por ese tiempo no quedase limpia ni una sola doctrina neotestamentaria,
esto es, que retuviese su pureza original.
Fijémonos ahora en algunos de los reformadores y en los lugares donde trabajaron:
3. Conviene tener presente, sin embargo, que por espacio de muchos siglos antes de este gran período
reformista, hubo una crecida cantidad de personas notables que se rebelaron contra los horribles extremismos
de los católicos, y que procuraron sinceramente mantenerse leales a las enseñanzas de la Biblia. Pero todo lo
que estos dejaron tras sí fue un reguero de sangre.
Vamos ahora a dedicar unos momentos al estudio de ese notable periodo de la Reforma:
4. Entre el año 1320 y 1384 hubo en Inglaterra un hombre que atrajo la atención del mundo entero. Se
llamaba Juan Wíclef. Éste fue el primero de los valientes que tuvieron el valor de emprender una verdadera
reforma dentro de la Iglesia Católica. En la historia se le alude muchas veces con el nombre del “Lucero del
Alba” de la Reforma. Se caracterizaba por una vida fervorosa y útil. Fue tal su vida, que se requerirían varios
tomos para escribir su historia. De ahí que fuese odiado (odiado y temido a la vez) por los jerarcas católicos,
quienes hicieron cuanto pudieron por atraparlo y acabar con él. Pero felizmente no lograron su siniestro
propósito, sino que murió de parálisis. Pero el odio que los católicos le tenían era tan profundo que, años más
tarde desenterraron sus huesos, los quemaron y arrojaron sus cenizas al agua.
5. Siguiendo más o menos de cerca las huellas de Wíclef, apareció en escena Juan Huss (13731415)
ilustre
hijo de la lejana Bohemia. La brillante luz del “Lucero del Alba” de Inglaterra había penetrado en su alma, y
respondido alegremente a ella. Fue la suya una vida esforzada y memorable, pero lamentablemente corta.
Huss, lejos de excitar la cuerda sensible de sus correligionarios católicos, excitó el miedo, el odio y la
oposición, a resultas de lo cual fue quemado en la hoguera publica cual mártir de su propio pueblo, no
obstante buscar el bien de éste. Cierto que amaba a su Señor, pero también lo es que amaba a su pueblo. Sin
embargo, él fue uno de entre los muchos millones que hubieron de morir de la misma manera.
6. A continuación de Juan Huss, de Bohemia, aparece en escena un portentoso hijo de Italia, el soberanamente
elocuente Savonarola (14521498)
nacido treinta y siete años después que Juan Huss hubo sido quemado.
Savonarola, a semejanza de Huss, aunque era católico devoto, descubrió que los gobernantes de su patria,
Italia, lo mismo que los de Bohemia, eran contrarios a la reforma. Pero con su poderosa elocuencia consiguió
despertar algunas conciencias y atraerse considerable número de partidarios. Pero una verdadera reforma de
la Jerarquía significaba la ruina absoluta de las altas esferas de la iglesia. Y Savonarola, así como Huss, hubo
de morir, quemado en la hoguera publica.
Es posible que Savonarola haya aventajado sobremanera a los hombres más elocuentes de aquel período; pero
a pesar de su elocuencia, como atacaba a una poderosa organización; y como la existencia de esa institución
exigía que se opusiese a la reforma, Savonarola hubo de morir.
7. Desde luego, al dar los nombres de los reformadores de este período, es necesario que se excluyan algunos;
y así sólo menciono aquellos a quienes se refiere la historia con más frecuencia.
A continuación del pico de oro italiano, surgió el suizo Ulrico Zuinglio, nacido antes de que Savonarola
muriese. Zuinglio floreció entre los años de 1484 y 1531.
La idea de reforma se propaga ahora por todas partes. Los incendios que esta idea origina, se producen al
presente con más rapidez que nunca, y se extienden con gran celeridad, de tal manera que resulta difícil
extinguirlos; como que aún no había sido sofocado sino en parte el provocado por Zuinglio, cuando otro más
voraz que todos los restantes estalló en Alemania. Zuinglio murió en el campo de batalla.
8. Martín Lutero, acaso el más notable de todos los reformadores de los siglos quince y dieciséis, floreció
entre los años de 1483 y 1546. Como puede verse por estas fechas, Lutero fue realmente contemporáneo de
Zuinglio; como que nació un año antes que éste, y murió quince años después. Es probable, sin embargo, que
sus grandes predecesores le hayan facilitado el cumplimiento de su misión, y ello en una medida mucho mayor
que la señalada por la historia. Es más; mediante la dura experiencia de aquellos y luego más tarde en forma
más acabada, mediante la suya propia, comprendió que una reforma en regla dentro de la Iglesia Romana sería
completamente imposible, ya que se hubieran necesitado demasiados expedientes. El empleo de uno exigiría
otro, y éste, otro; y así, sucesivamente, hasta lo infinito.
9. De consiguiente, después de librar grandes batallas con los grandes jerarcas del catolicismo, Lutero,
auxiliado por Melancton y otros alemanes prominentes, fundó en el año 1530, más o menos, una institución
cristiana, enteramente nueva, conocida actualmente como la Iglesia Luterana, la que pronto se convirtió en la
Iglesia de Alemania. Fue esa la primera de las nuevas fundaciones que salió directamente de Roma, que
rompió con todo compromiso de fidelidad y obediencia a la Madre Iglesia Católica (como la llaman) y que
comenzó a existir con su distinta identidad.
10. Pasando por alto, por ahora, a la Iglesia de Inglaterra, que es la que sigue en orden a la Luterana en cuanto
a sus comienzos, continuaremos ocupándonos por un rato de la Reforma en el continente.
Otro de los más grandes reformadores fue Juan Calvino (15091564).
Aunque era francés, el teatro de sus
operaciones fue más bien Suiza. Fue éste un hombre muy capaz y dotado. Fue asimismo contemporáneo de
Lutero durante 30 años; y cuando Zuinglio murió, Calvino tenía 22 años de edad.
Calvino es el fundador de la Iglesia Presbiteriana; aunque hay historiadores que afirman que él que la fundó
fue Zuinglio. Hay más fuertes evidencias en favor de Calvino que de Zuinglio, pero es incuestionable que los
trabajos de Zuinglio y de Lutero hicieron que la tarea de Calvino le resultara mucho más fácil. De
consiguiente, en el año 1541 (pues, según parece, fue esa la fecha), a los once años justos de haber fundado
Lutero la Iglesia Luterana, comenzó a existir la Presbiteriana.
En este caso, como en el de Lutero, el fundador fue un sacerdote católico reformado, o que estuvo a punto de
serlo.
Wíclef, Huss, Savonarola, Zuinglio, Lutero y Calvino son los seis grandes guías que acaudillaron las fuerzas de
la Reforma en las batallas contra el catolicismo, al que golpearon hasta hacerlo trastabillar.
11. En el año 1560, diecinueve años después que Calvino fundó la Iglesia de Ginebra, Juan Knox, discípulo de
Calvino, estableció la primera Iglesia Presbiteriana en Escocia; y treinta y dos más tarde, en el año 1592, esa
misma Iglesia Presbiteriana se transformó en Iglesia del Estado Escocés.
12. Durante estas recias luchas en favor de la Reforma, muchos anabautistas
prestaron su ayuda a los
reformadores. Aquellos, creyendo y esperando hallar algún alivio a su dura suerte, salieron de sus escondites
y lucharon denodadamente al lado de los reformadores; pero pronto sufrieron un terrible desengaño. En
adelante, tuvieron que vérselas con otros dos enemigos: los luteranos y los presbiterianos, que al salir del
catolicismo, llevaron consigo muchos de los males que caracterizaban a éste, entre otros, su idea de una Iglesia
del Estado. De ahí que muy pronto se convirtiesen una y otra denominación en Iglesias del Estado. Ello hizo
que las dos pronto se ocuparan en la empresa de perseguir a otros, aunque sin llegar a los extremos de su
católica madre.
Triste y horrible fue la suerte de estos pacientísimos anabautistas.
Ahora el mundo ya no les ofrece ningún
lugar seguro donde puedan ocultarse. Ahora cuatro implacables perseguidores siguen furiosos atrás de ellos.
Seguramente les tocó a ellos dejar un rastro de sangre.
13. Durante este mismo período, surgió otra denominación, no en el continente, sino en Inglaterra, la cual
precedió en varios años a la Presbiteriana. Su origen no se debió tanto a la idea de reforma (aunque ésta
facilitó su aparición) en cuanto a una ruptura o división en las filas católicas. Esta fue más semejante a la
división o cisma que se produjo en el año 869, cuando los católicos orientales se separaron de los occidentales,
distinguiéndose ambas iglesias desde entonces en la historia con los nombres de Iglesia Católica Griega e
Iglesia Católica Romana.
La división a que nos referimos ahora ocurrió más o menos de esta manera:
El rey Enrique VIII de Inglaterra se había casado con Catalina de Aragón; pero desgraciadamente,
poco tiempo después, su inquieto corazón se prendó de Ana Bolena; por esta causa, quiso divorciarse
de Catalina, para casarse con Ana. Pero en aquel entonces no era nada fácil lograr divorciarse; sólo el
Papa podía conceder el divorcio; y como él, por especiales motivos, rehusó otorgarlo, Enrique se
sintió profundamente apenado. Pero considerando que era rey, se creyó autorizado para hacer lo que
le viniese en gana.
Su primer ministro (que en ese tiempo era Tomás Cromwell) se burló del rey, diciéndole: ¿Por qué se
somete a la autoridad papal a ese respecto? Enrique aceptó la sugestión, y se constituyó a sí mismo
cabeza de la Iglesia de Inglaterra. Tal fue el origen de esa nueva iglesia. Ese paso se dio en el año
1534 ó 1535. Por el momento, ningún cambio de doctrina se hizo; todo se redujo a desconocer y
sacudir la autoridad del Papa. La verdad es que Enrique nunca llegó a ser realmente un protestante
sincero, como lo demuestra el hecho de que murió en la fe católica.
14. Pero esta división trajo como resultado un notable cambio, o reforma. En efecto, si bien fue imposible
reformar la Iglesia Católica bajo la autoridad papal, sin salir de ella, como ocurrió en el caso de Lutero y de
otros, ello fue posible después de la antes dicha división; y así, Cramer, Latimer, Ridley y otros introdujeron
algunos cambios notables; pero esos cambios los pagaron muy caros más tarde, cuando María la
Sanguinaria, hija de la repudiada Catalina, ascendió al trono de Inglaterra y restableció el catolicismo, con el
Papa a la cabeza. Esa terrible y espantosa reacción terminó al fin de los cinco azarosos y sangrientos años que
duró el reinado de María. Muchas fueron las cabezas que cayeron bajo la sangrienta hacha de esa soberana,
pero, al final, también cayó la suya.
Como el pueblo inglés le había tomado gusto a la libertad, cuando Isabel, hija de Ana Bolena (por causa de la
cual se había Enrique divorciado de Catalina) ascendió al trono, la Iglesia de Inglaterra sacudió una vez más el
yugo papal, y fue restablecida de nuevo.
15. De esta manera, antes de fines del siglo dieciséis, había cinco iglesias sostenidas por el Estado: Iglesia
Ortodoxa Griega, Iglesia Católica Romana, Iglesia de Inglaterra (anglicana), Iglesia Luterana e Iglesia de
Escocia, actualmente conocida como Iglesia Presbiteriana. Todas ellas se mostraron implacables en su odio y
persecución de los llamados anabautistas,
valdenses y demás iglesias separadas que no habían tenido jamás
relación alguna con los católicos. La gran ayuda que habían prestado durante las luchas de la Reforma había
sido echada en olvido o ya se ignoraba enteramente, con el resultado de que muchos millares más de
separados, incluso mujeres y niños, perecían cada día a consecuencia de las interminables persecuciones. De
esa forma, la gran esperanza despertada por la Reforma resultó una sangrienta desilusión. Los que quedaron
hallaron refugio no muy seguro en los amigables Alpes y en otros ocultos lugares del mundo.
16. Estas tres nuevas iglesias separadas de Roma o salidas de ella, retuvieron muchos de sus errores más
dañosos. He aquí algunos de ellos:
(1) Gobierno prelaticio; pues sólo difiere en la forma
(2) Iglesia sostenida por el Estado
(3) Bautismo infantil
(4) Bautismo por aspersión o afusión (rociamiento)
(5) Creencia en la regeneración bautismal (por parte de unas de las nuevas iglesias, pero también por
parte de las otras, según muchos de sus historiadores)
(6) La persecución de otros (al menos durante algunos siglos)
17. Al principio, todas las iglesias del Estado se perseguían unas a otras, lo mismo que a cualquier otra; pero
en un concilio celebrado en Augsburgo en 1555, se firmó un tratado de paz, conocido como la Paz de
Augsburgo, entre los “católicos” por un lado, y los “luteranos” por el otro, en virtud del cual se comprometían
a no perseguirse unos a otros. “Dejadnos en paz”, decían, “y nosotros haremos lo propio con vosotros”. Para
los católicos, luchar contra los luteranos significaba la guerra en Alemania; y para los luteranos, luchar contra
los católicos o perseguirlos, significaba la guerra con todos los países donde los católicos predominaban o eran
mayoría.
18. Pero las persecuciones no cesaron entonces. De los odiados anabautistas,
llamados ahora bautistas, no
obstante todas sus anteriores persecuciones y el hecho horroroso de que habían ya muerto cincuenta millones
de mártires, todavía existía número considerable de ellos.
En este mismo período se vio algo verdaderamente inaudito. En un solo camino europeo se colocaron estacas
a pocos pies de distancia unas de otras, en un trayecto de unos cincuenta kilómetros, y en la aguzada punta de
cada una, fue colocada la ensangrentada cabeza de un mártir anabautista.
La imaginación apenas puede describir una escena tan horrorosa, perpetrada, sin embargo, por un pueblo que
se llamaba a sí mismo seguidor del manso y humilde Jesús.
19. Recuérdese que los católicos no miran la Biblia como la única regla y guía de fe y de conducta para ellos.
Afirman, sí, que es infalible, pero que hay otras normas de tanta autoridad como ella, a saber, los escritos de
los padres y los decretos de la Iglesia Católica o las declaraciones del Papa infalible.
He aquí que nunca se pudo celebrar un debate satisfactorio entre un católico y un protestante o un bautista,
porque nunca se pudo llegar a un acuerdo final. Lo que es con los católicos, no es posible zanjar ninguna
cuestión empleando únicamente la Biblia.
20. Tomemos, como ejemplo, la cuestión del bautismo y la autoridad final tocante al acto y al modo de
celebrarlo. Ellos dirán que la Biblia enseña, sí, sin lugar a dudas, el bautismo y que también enseña que debe
practicarse por inmersión únicamente. Pero por otra parte pretenden que a su infalible iglesia le asistió
perfecto derecho para cambiar la inmersión por la aspersión o la afusión (el rociamiento); pero que otros
no tienen ese derecho o autoridad, sino sólo el Papa, por ser infalible.
21. Bueno será que llamemos aquí la atención a algunos hechos relacionados con la Biblia, ocurridos durante
estas horribles centurias.
Téngase presente que la Biblia no estaba impresa en el dado caso que la imprenta se hubiese inventado.
Tampoco había papel para escribirla, sino el pergamino (hecho de piel de cabra y de oveja) y el papiro
(fabricado con la médula de cierta planta llamada de ese nombre) era el material usado para escribir. De ahí
provenía que un libro tan grande como la Biblia, escrito a mano con un estilo, no con una pluma como las que
hoy se usan, fuese probablemente demasiado voluminoso, para que un hombre lo pudiese llevar fácilmente
consigo. Y así, por lo que se sabe, nunca hubo más de unas treinta Biblias completas en todo el mundo.
Muchas partes de ella, como por ejemplo: los libros de Mateo, Marcos, Lucas, Juan o los Hechos, o las
Epístolas, o el Apocalipsis o del Antiguo Testamento, sí, eran comunes.
Uno de los más grandes milagros que registra la historia universal, según mi manera de pensar, es la
unanimidad del pueblo de Dios en creer los principales artículos de la fe cristiana. Claro está que eso se debe
a la acción directa de Dios.
¡Cuán glorioso es el que todos tenemos ahora un ejemplar de toda la Biblia en nuestra propia lengua!
22. Bueno será también que todos nos detengamos a considerar otro hecho vital relacionado con la Biblia. En
la precedente disertación ya se ha mencionado como de paso, de ahí que convenga traerlo de nuevo aquí a
colación. Se trata de la decisión tomada por los católicos en el concilio de Tolosa, en el año 1229, cuando se
acordó prohibir la lectura de la Biblia, la Palabra de Dios, a la vasta mayoría de sus adeptos, los laicos. Y
conste que yo no hago sino referir aquí lo que se expresó en aquel concilio. No hace mucho, me dijo un
católico: “Nuestro propósito al hacer eso no es otro que el impedir que cada uno la interprete según su criterio
particular”. ¿No sería realmente singular el que Dios hubiese escrito un libro para su pueblo y que luego no
quisiese que ese mismo pueblo lo leyese? Sin embargo, según ese mismo libro, en el día del juicio todos serán
juzgados de acuerdo con sus enseñanzas. No es extraño que ese libro diga: “Escudriñad las Escrituras,
porque en ellas creéis tener la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. (Juan 5:39) ¡Cuán
terrible es la responsabilidad asumida por los católicos sobre ese particular!
CUARTO PERÍODO Siglos
17, 18 y 19
1. Esta disertación principia con los comienzos del siglo diecisiete. Hemos pasado muy aprisa por muchos
eventos importantes de la historia del cristianismo, pero la necesidad nos obligó a ello.
2. Este período de tres siglos comienza con el origen de una denominación enteramente nueva: la Iglesia
Congregacionalista. Es justo decir que algunos historiadores le asignan como fecha de su comienzo el año de
1602. Sin embargo, SchaffHerzogg,
en su Enciclopedia, fija su principio mucho más antes, en el siglo
dieciséis, haciéndola contemporánea de la Iglesia Luterana y Presbiteriana. Como durante el gran movimiento
reformista, muchos que salieron de Roma no estaban satisfechos con la magnitud de la reforma realizada por
Lutero y Calvino, ni con el gobierno prelaticio, resolvieron retornar a la idea democrática del Nuevo
Testamento, sostenida durante quince siglos por los que se habían negado a entrar en la Jerarquía creada por
Constantino.
3. Como la contención de esta nueva denominación tocante a la reforma en ese particular fue terminante, le
acarreó una acerba persecución de parte de los católicos, los luteranos, los presbiterianos y los anglicanos, es
decir, de todas las iglesias sostenidas por el Estado.
Pero estos mismos congregacionalistas retuvieron muchos errores inventados por los católicos, como ser: el
bautismo infantil, la afusión o aspersión (el rociamiento) como forma de bautismo; finalmente, adoptaron y
practicaron en grado extremo la idea de la Unión de la Iglesia y el Estado. Es más: después de refugiarse en
América ellos también se transformaron en crueles perseguidores.
4. El nombre de “independientes” o “congregacionalistas”, como ahora se llaman, se deriva de su sistema de
gobierno en la iglesia. La Enciclopedia de Schaff Y Herzogg contiene algunos de los principios que distinguen
a los congregacionalistas ingleses. Helos aquí:
(1) Que Jesucristo es la única cabeza de una iglesia, y la Palabra de Dios su único estatuto
(2) Que las iglesias visibles son asambleas distintas compuestas de hombres piadosos, separados del
mundo con fines puramente religiosos, y no deben confundirse con el mundo
(3) Que estas iglesias separadas tienen plenos poderes para elegir sus propios ministros y demás
servidores, y para mantener su propia disciplina
(4) Que con respecto a su régimen interno, cada iglesia es independiente de todas las demás, lo mismo
que de toda intervención del Estado en sus asuntos
5. ¡Cuánto difieren estos principios de los del catolicismo y hasta de los del luteranismo, del presbiterianismo,
o del episcopalismo (la Iglesia de Inglaterra)! Y, ¡cuán semejantes son a los de los bautistas de hoy y de todos
los siglos pasados, y a las enseñanzas originales de Cristo y sus apóstoles!
6. En el año 1611 apareció la versión inglesa de la Biblia del Rey Jaime. Hasta entonces nunca se le había
proporcionado al pueblo la Palabra de Dios con tanta amplitud.
Cosa notable, desde que se comenzó a esparcir la Palabra de Dios en gran escala, comenzó también la
declinación del poder papal; también comenzó a tomar cuerpo, después de muchos siglos, la idea de la
libertad religiosa.
7. En el año 1648, se firmó el tratado de paz de Westfalia. Entre otras cosas resultantes de ese pacto de paz,
se halla el triple acuerdo entre católicos, luteranos y presbiterianos, de no perseguirse ya más los unos a los
otros.
Las persecuciones entre esas denominaciones significaban la guerra con los gobiernos que las apoyaban. Pero
los otros cristianos, especialmente los anabautistas,
continuaron siendo hostigados por esas denominaciones
con la misma dureza que antes, siendo objeto de persistente persecución.
8. Durante todo el siglo diecisiete, la persecución contra los valdenses, los anabautistas
y los bautistas (pues
ahora el “ana” fue abandonado en algunas partes) prosiguió siendo sumamente severa: en Inglaterra, por la
Iglesia Anglicana, como los atestiguan Juan Bunyan y muchos otros; en Alemania, por los luteranos; en
Escocia, por la Iglesia Escocesa o Presbiteriana; en Italia, Francia y en todas partes donde el papismo
predominaba, por los católicos. Ahora mismo, no hay paz para los que no concuerdan con las Iglesias del
Estado, o con alguna de ellas.
9. Un hecho importante, bien establecido por historiadores fidedignos, es el de que ya en el siglo cuarto, los
que rehusaban entrar en la Jerarquía y se negaban a aceptar como válido el bautismo de los bautizados en la
infancia, y la doctrina de la regeneración bautismal, y exigían el rebautizo a los que, procedentes de la iglesia
de la Jerarquía, querían unirse con ellos eran llamados “anabautistas”
; no importa cual fuese el nombre que
llevasen, eran siempre designados por ese sobrenombre.
Pero cerca del siglo dieciséis, el prefijo “ana” fue eliminado, quedando tan sólo el de “bautistas”. Desde
entonces, todos los otros nombres desaparecieron.
No cabe duda de que si Bunyan hubiese vivido en una época anterior a la que vivió, sus seguidores habrían
sido llamados “Bunyanistas” o “Anabautistas”.
Hasta es muy probable que fuesen designados con ambos
nombres, como lo fueron otros que le precedieron.
10. El nombre “bautista” es un apodo, el cual les fue dado por sus enemigos (excepto que les haya sido dado
por el mismo Salvador cuando se refirió a Juan como “el Bautista”). Hasta el presente, ese nombre nunca ha
sido adoptado oficialmente por ningún grupo de bautistas. Sin embargo, ha adquirido fijeza, siendo aceptado
con gusto y llevado con orgullo, pues es muy adecuado. Fue ese el nombre que distinguió al precursor de
Cristo, el primero en enseñar la doctrina que los bautistas actualmente sostienen.
11. Citaré ahora una declaración muy importante de la Enciclopedia de Schaff y Herzogg, tomo 1, p. 210,
artículo Historia de los Bautistas en Europa:
“Los bautistas aparecieron primeramente en Suiza por el año de 1523, donde fueron perseguidos por
Zuinglio y los papistas. Entre los años de 1525 y 1530, se los encuentra constituidos en grandes
iglesias muy bien organizadas en el Sur de Alemania, en el Tirol y en la Alemania Central. En todos
esos lugares, sus vidas fueron amargadas con las persecuciones.”
(Nótese bien, que todo esto es anterior a la fundación de las iglesias protestantes luterana,
episcopal, o
presbiteriana).
Continuemos citando:
“La moravia había prometido un hogar de mayor libertad; eso hizo que muchos bautistas emigrasen
allá, pero sólo para encontrarse con sus esperanzas desvanecidas. Después del año 1534, son
numerosos en el Norte de Alemania, en Holanda, Bélgica y en las provincias valonas. Todavía se
multiplicaron durante el gobierno del duque de Alba, en los Países Bajos, donde demostraron gran celo
misionero”.
Fíjense en la expresión “celo misionero”. Y, ¡piense! ¿Por qué será que haya gente que diga que los
primitivos bautistas eran antimisioneros?
¿De dónde vinieron esos bautistas? Desde luego que no salieron de entre los católicos durante la Reforma,
puesto que antes de ese movimiento ya tenían grandes iglesias.
12. Por ese asunto de vital importancia, notemos los siguientes cambios religiosos que tuvieron lugar en
Inglaterra en el transcurso de los siglos:
El Evangelio fue llevado a las Islas Británicas por los apóstoles; esas islas continuaron siendo apostólicas en su
religión hasta que se hubo creado la Jerarquía, a principios del siglo IV; en realidad, hasta un siglo después de
ese acontecimiento. Luego cayó bajo el poder de la Jerarquía, la que se fue convirtiendo rápidamente en la
Iglesia Católica. Y así, católica, se mantuvo como religión del Estado, hasta el cisma de los años 15341535,
ocurrido durante el reinado de Enrique VIII. Entonces comenzó a llamarse Iglesia de Inglaterra. Dieciocho
años mas tarde, durante el reinado de María la Sanguinaria, Inglaterra volvió al catolicismo, al que siguió un
sangriento período de cinco años, del año 1553 al 1558. Luego ascendió al trono su media hermana Isabel,
hija de Ana Bolena, en el año 1558. Los católicos fueron nuevamente desalojados, y la Iglesia Anglicana
volvió a ser restablecida; y así siguieron las cosas por espacio de un siglo, más o menos, cuando la Iglesia
Presbiteriana logró predominar por un corto tiempo. Y según parece, llegó a ser por un corto espacio de
tiempo Iglesia de Inglaterra al par que de Escocia. Sin embargo, después de la época de Oliverio Cromwell, la
Iglesia Anglicana resurgió de nuevo y ha continuado siendo desde entonces la Iglesia del Estado.
13. Obsérvese como se fue disminuyendo gradualmente en Inglaterra lo duro y cruel de las persecuciones
religiosas de la Iglesia del Estado, realizadas durante más de un siglo:
(1) El primer decreto de tolerancia apareció en el año 1688, ciento cincuenta y cuatro años después de la
fundación de esta iglesia. Por ese decreto, se permitía el ejercicio de todos los cultos, con excepción del
católico y el unitario.
(2) El segundo decreto, del mismo tenor, se publicó en el año 1778, ochenta y nueve años después del
anterior. Por ese decreto se permitía también a los católicos el ejercicio de su culto, pero se excluía a los
unitarios.
(3) El tercer decreto de tolerancia se promulgó en el año 1813, treinta y cinco años más tarde que el
precedente. Éste incluía a los unitarios.
(4) En los años 18281829
fue promulgado el decreto conocido como el “decreto de ensayo”, por el cual se
concedía a los separados de la Iglesia Anglicana acceso a los empleos públicos y aún a los cargos
parlamentarios.
(5) En los años 18361837
y 1844 se realizaron los decretos de “inscripción” y de “matrimonio”. En virtud
de esos dos decretos se les reconocía validez a los bautismos y matrimonios celebrados por los
separados.
(6) En el año 1854 apareció “la Ley de Reforma”. Por esta ley, se les abrían las puertas de las
universidades de Oxford y Cambridge a los estudiantes disidentes. Anteriormente, ningún hijo de
disidente podía entrar en ninguna de esas dos grandes instituciones.
14. Tal ha sido el avance del progreso hacia la libertad religiosa en Inglaterra. Pero es probable que estén
en lo cierto los que dicen que no puede haber verdadera libertad religiosa en un país donde existe una
religión del Estado. Cuando más habrá tolerancia religiosa, lo cual dista mucho de la libertad. Mientras haya
en un país una denominación religiosa sostenida por el gobierno con exclusión de todas las demás, no será
posible la absoluta libertad religiosa ni la igualdad.
15. A principios del siglo dieciocho nacieron en Inglaterra tres niños que estaban destinados a ejercer grande y
perdurable influencia en el mundo. Esos niños fueron Juan y Carlos Wesley, y Jorge Whitfield.
Juan y Carlos nacieron en Epworth (de ahí proviene el nombre de Liga Epworth); el primero nació el 28 de
junio de 1703; y el segundo, el 29 de marzo de 1708. Jorge Whitfield nació en Gloucester, el 29 de diciembre
de 1714.
No es posible referir aquí las vidas de estos muchachos, aunque valdría la pena contarlas aún repetidamente.
Estos tres jóvenes fueron, andando el tiempo, los padres y fundadores del Metodismo. Los tres eran miembros
de la Iglesia Anglicana, quienes estudiaban en Oxford para ser ministros de esa Iglesia. Sin embargo, no eran
entonces todavía convertidos a Dios, lo cual no era nada extraño entre el clero inglés. (En esa época se
llamaban cristianos y miembros de la iglesia desde su bautismo infantil y los padres frecuentemente decidieron
que carrera habían de seguir sus hijos). Pero más tarde, esos tres jóvenes experimentaron una genuina y
maravillosa conversión.
16. A lo que parece, ellos no deseaban fundar una nueva denominación. Lo que más bien deseaban (y por ello
lucharon con gran esfuerzo) era un gran avivamiento de la religión en toda su pureza, y una reforma en la
Iglesia de Inglaterra. Tal fue lo que procuraron con ahínco en Inglaterra y América.
Pero su iglesia no tardó en cerrarles las puertas, de ahí que celebrasen sus reuniones al aire libre y en casas
particulares o, como en el caso de Whitfield, en los templos de otras denominaciones. Whitfield era tan
elocuente que atraía mucho la atención por donde quiera que iba.
17. La fecha precisa de la fundación de la Iglesia Metodista es difícil de precisar. Está fuera de duda, sin
embargo, que el Metodismo es más antiguo que la iglesia de ese nombre. Pues antes de que esos tres jóvenes
dejasen la universidad, ya se los calificaba de metodistas.
Sus primeras agrupaciones fueron llamadas “sociedades”; y su primera conferencia fue realizada en Inglaterra,
en el año 1744. La Iglesia Metodista Episcopal se constituyó en América oficialmente y definitivamente, en la
ciudad de Baltimore, en el año 1784. Desde entonces, ha crecido de una manera realmente maravillosa.
Sin embargo, los fundadores del Metodismo, al salir de la Iglesia Anglicana, llevaron consigo un número de
errores de la madre y la abuela; por ejemplo, siempre retienen la idea del episcopado (o sea, el gobierno de
prelados); y a causa de ello tuvieron muchas luchas y desacuerdos internos; y a lo que parece, todavía habrá
otras. También tenía el bautismo infantil y la aspersión (el rociamiento) como forma de administrarlo.
Sin embargo, tenía algo que no trajeron consigo al salir del anglicanismo, y ello era una genuina religión
espiritual.
18. El 12 de septiembre de 1788 nació en Irlanda un niño que estaba destinado, con el pasar del tiempo, a
producir una gran agitación religiosa en algunas partes del mundo, y a ser el fundador de una nueva
denominación religiosa. Ese niño fue Alejandro Campbell, hijo de Tomás Campbell, ministro presbiteriano,
quien se trasladó a América en el año 1807. Pero Alejandro, su hijo, a causa de hallarse entonces cursando
sus estudios de universidad, se le unió más tarde.
Como sus opiniones religiosas experimentaron un gran cambio, la familia Campbell dejó a los presbiterianos y
se constituyó un cuerpo independiente llamado “Asociación Cristiana” y conocida como “Iglesia de Brush
Run”. En el año 1811, adoptaron la inmersión como forma de bautismo, y lograron persuadir a un predicador
bautista que los bautizase, pero con la expresa condición de que no se unirían a la Iglesia Bautista. Y así,
padre, madre e hijo fueron bautizados. En el año 1813, su independiente iglesia se unió a la Asociación
Bautista de Red Stone (de la Piedra Roja). Diez años más tarde, a causa de una controversia, dejaron esa
asociación y se unieron a otra; pero como continuaron las disputas, también dejaron esa asociación. Es de
justicia decir que ellos nunca habían sido bautistas, ni nunca pretendieron serlo, hasta donde lo demuestran las
memorias que yo he podido consultar.
19. No sería yo enteramente fiel a la historia cristiana y muy especialmente a la de los bautistas, si no dijera
algo en estas disertaciones acerca de Juan Bunyan, en cierto sentido uno de los hombres más célebres de la
historia de Inglaterra y aun del mundo entero, ya como predicador bautista, ya como preso durante doce años,
en la cárcel de Bedford (por predicar el evangelio), ya como autor del libro más célebre y de más circulación
en el mundo, después de la Biblia: El Progreso del Peregrino, escrito mientras estuvo encarcelado. El Sr.
Juan Bunyan es uno de los ejemplos más notables de lo cruel de la persecución religiosa.
¿Y qué diremos del relato acerca de María Bunyan la cieguecita hija de nuestro héroe, relato que debiera
figurar en los anaqueles de todas las bibliotecas de las Escuelas Dominicales? Esa biografía estuvo agotada
mucho tiempo, pero creo que ahora se está reimprimiendo. Casi me atrevo a desafiar a cualquier hombre,
mujer, niño o niña a que no es capaz de leerla sin derramar alguna lagrima.
20. Otra cosa acerca de la cual es preciso decir a1gunas palabras, cuando menos, es la referente a Gales y a
los bautistas de ese país.
Uno de los relatos más conmovedores de la historia del cristianismo es precisamente el de los bautistas de
Gales. Los bautistas de los Estados Unidos deben mucho más a sus hermanos del país de Gales de lo que
muchos de nosotros nos figuramos.
En efecto, hubo algunas Iglesias Bautistas en aquel país que emigraron en masa a los Estados Unidos.
(Orchard, p. 2123;
Ford, cap. 2)
21. El relato de los orígenes de la obra cristiana en Gales es sobremanera fascinante; y a lo que parece, es
verídico. Esa historia se remonta a los tiempos del Nuevo Testamento. (Hechos, 28:3031;
2 Timoteo 4:21)
El relato de Claudia y Pudente, en el que se refiere su visita a Roma y la conversión de ambos a Cristo bajo la
predicación de Pablo; y como luego regresan a Gales, su patria, a donde llevan el evangelio, es
sorprendentemente interesante.
Pablo ganó con su predicación a Claudia y a Pudente en el año 63. Estos, a su regreso a Gales, llevaron
consigo a otros, y a dos predicadores. De esta forma, llevaron el evangelio a Inglaterra y, en especial, a
Gales. Cuanto hayan ayudado los bautistas de Gales a los de los Estados Unidos, es de difícil apreciación.
QUINTO PERÍODO La
Religión en los Estados Unidos
1. Mediante los españoles y otras razas latinas, los católicos llegaron a ser los primeros representantes de la
religión cristiana en la América del Sur y la Central. Pero en la del Norte, con la excepción de México, nunca
alcanzaron fuerte superioridad.
En el territorio que hoy comprenden los Estados Unidos, fuera de las partes que fueron de México, nunca
fueron bastantes fuertes, ni aun durante el período de la colonización, como para lograr el apoyo oficial del
Estado.
2. Comenzando con la época colonial, a principios del siglo diecisiete, las primeras colonias se establecieron
en Virginia, y algo más tarde, en el territorio conocido ahora como los Estados de Nueva Inglaterra.
Las persecuciones religiosas o, hablando con más propiedad, irreligiosas, en Inglaterra y en el Continente
fueron las principales causas de que se estableciesen las primeras colonias en el territorio de los Estados
Unidos.
Entre los primeros grupos de inmigrantes, con excepción del grupo del año 1607 y los conocidos como los
“peregrinos” del año 1620, había dos grupos, uno llamado de los “puritanos”, que se componía de
congregacionalistas. El gobernador de su colonia era Endicott. El otro grupo era de presbiterianos. Entre
estos dos grupos había, sin embargo, un número de cristianos que tenían opiniones diferentes, que también
buscaban escapar de la persecución.
3. Estos refugiados congregacionalistas y presbiterianos fundaron distintas colonias, y en ellas establecieron
sin tardanza, con fuerza de ley, sus peculiares creencias religiosas. En otras palabras, el congregacionalismo y
el presbiterianismo fueron declarados, con carácter legal, las formas religiosas respectivamente de los
congregacionalistas y de los presbiterianos, con exclusión absoluta de todas las demás creencias religiosas.
Pero cosa notable, estos mismos que apenas acaban de salir huyendo, de la madre patria, con las sangrientas
marcas de la persecución aun frescas, para buscar un refugio en una nueva tierra de libertad, no bien se
establecen en sus respectivas colonias, cuando niegan la libertad religiosa a los que disienten de ellos, y
observan los mismos métodos de cruel persecución con ellos, y por modo especial con los bautistas.
4. Las colonias del sur de Virginia y las de la Carolina del Norte y del Sur estaban constituidas principalmente
por adherentes de la Iglesia de Inglaterra, con el resultado de que las doctrinas y practicas peculiares de esa
iglesia constituyeron la religión oficial de esas colonias. De esta manera, en las nuevas tierras de América, a
donde muchos otros congregacionalistas, presbiterianos y episcopales habían venido, creyendo disfrutar del
derecho de adorar a Dios según los dictados de su conciencia, pronto hubo tres Iglesias del Estado. De
consiguiente, no había libertad religiosa sino únicamente para los que sostenían la autoridad del Estado. Como
se ve, las hijas de Roma siguen las sangrientas huellas de su madre; y su reforma está muy lejos todavía
de ser completa.
5. Entre los que emigraron a América había muchos bautistas dispersos, llamados todavía por algunos
“anabautistas”.
Es probable que en cada barco destinado a América se encontrasen algunos. Pero, en
general, llegaban al nuevo mundo en pequeños grupos; jamás en grandes colonias, porque no se les permitiría
viajar en esa forma. Sin embargo, continuaron llegando; tanto que antes de que las colonias se establecieran
completamente, los bautistas ya eran numerosos en todas partes. Pero muy pronto comenzaron a sentir la
mano dura de las tres Iglesias del Estado.
Por el simple hecho de predicar el evangelio, rehusar bautizar a sus hijos, oponerse al bautismo infantil y
otras cosas inaceptables para sus conciencias, eran arrestados, encarcelados, multados, azotados y expulsados,
y sus propiedades confiscadas. ¡Y todo eso en América! Podría alegar muchos ejemplos, pero me limitaré a
dar unos cuantos.
6. No habían transcurrido aun veinte años desde que se había fundado la Colonia de la Bahía de
Massachusetts, cuya iglesia oficial era la Congregacional, cuando aprobaron una ley contra los bautistas y
otros disidentes. He aquí un ejemplo de tales leyes:
“Ordenamos y disponemos que si alguna persona, dentro de nuestra jurisdicción, condenare
publicamente el bautismo de infantes, o se opusiere a él, o anduviere en secreto seduciendo a otros
para que condenen tal practica, o se saliere de la congregación en el momento de administrarse ese
rito. . . después de dársele tiempo y de procurar persuadirla, si no se corrige, será desterrada”. Esta
ley fue dictada especialmente contra los bautistas.
7. El resultado fue que Rogerio Williams y otros más fueron expulsados. Ser expulsado de aquellas colonias
en aquellos días era cosa gravísima, ya que ello significaba tener que ir a vivir entre los indios. Pero
felizmente Williams fue recibido amablemente por ellos, entre quienes vivió largo tiempo.
La residencia de Williams entre los indios resultó providencial para la colonia que lo había expulsado, ya que
debido a su influencia y a sus ruegos, pudo evitar que aquellos indígenas destruyesen dicha colonia. De esta
manera Williams devolvió a sus enemigos bien por mal.
8. Rogerio Williams, más tarde, juntamente con otros, algunos de los cuales habían sido, como é1, expulsados
de aquella y de otras colonias, entre los cuales se contaba Juan Clarke, predicador bautista, decidieron
fundar una colonia para ellos. Verdad es que no tenían autoridad legal de Inglaterra para hacer tal cosa; con
todo, creyeron que ese paso era más aconsejable, bajo las presentes circunstancias, que tratar de vivir en las
colonias existentes, bajo las horribles restricciones religiosas a que tendrían que someterse, de vivir en ellas.
Habiendo, pues, hallado una pequeña extensión de tierra que ninguna de las colonias existentes reclamaba
como suya, se establecieron en ella, la que se conoce ahora como Rhode Island.
Eso ocurrió en el año 1638, diez años después de la fundación de la Colonia de la Bahía de Massachusetts.
Pero sólo quince años más tarde, en el año 1663, pudieron obtener la autorización real.
9. En el año 1651 Rogerio Williams y Juan Clarke fueron enviados por la Colonia a Inglaterra para conseguir,
si fuera posible, la autorización real para el establecimiento legal de la Colonia. Cuando llegaron a Inglaterra
ejercía el gobierno Oliverio Cromwell, pero por alguna causa que se ignora, no accedió a su pedido.
Entonces Rogerio Williams regresó a América, quedando Juan Clarke en Inglaterra para continuar las
gestiones. Pasaban los años, y Clarke seguía esperando. Por último, Cromwell perdió su cargo, y Carlos II
subió al trono de Inglaterra.
Aunque la historia considera a ese monarca como cruel perseguidor de los cristianos, con todo, acabó por
conceder la autorización en el año 1663, con lo cual Clarke pudo regresar a América con ella después de
haberla esperado doce años.
Así que en el año 1663 la Colonia de Rhode Island quedó convertida en legal institución real, y los bautistas
pudieron darse su propia constitución.
10. Escrita esa constitución, atrajo la atención del mundo entero, por ser la primera que consignaba la
libertad religiosa. La lucha por la libertad religiosa, en América solamente, tiene una gran historia.
Durante largo tiempo, los bautistas hubieron de luchar solos completamente por esa conquista, pero no lo
hicieron para ellos únicamente, sino para todos los que profesan alguna creencia. Rhode Island, la primera
colonia, establecida por un grupo de bautistas, después de doce años de gestionar el permiso para constituirla
legalmente, fue el primer lugar en el mundo donde la libertad religiosa fue convertida en ley del país. La
fundación tuvo lugar en el año 1638, pero su establecimiento legal data del año 1663.
11. En esa Colonia, aun antes del reconocimiento legal, se constituyeron dos Iglesias Bautistas. Respecto a la
fecha de su fundación, los historiadores, sin excluir a los bautistas, no están de acuerdo, por lo menos en
cuanto a una. Por lo que la “Providencia”, fundada por Rogerio Williams, parece, están de acuerdo; se fundó
en el año 1639.
En cuanto a la fecha de la que se estableció en Newport por Juan Clarke, los testimonios más recientes dan
como fecha probable la del año 1638. Pero los más antiguos dan otra algo más tardía; la diferencia, sin
embargo, es sólo de unos años.
La iglesia constituida por Rogerio Williams parece que sólo subsistió unos meses; en cambio, la fundada por
Clarke, todavía existe.
Mi opinión referente a la fecha de la fundación de la de Newport, basada en todos los datos aprovechables, es
que se fundó en el año 1638. Yo creo que esa es la fecha correcta.
12. Referente a las persecuciones en algunas de las colonias americanas, daremos algunos ejemplos. Refieren
las crónicas que en cierta ocasión se encontraba enfermo uno de los miembros de la iglesia de Clarke. El
enfermo vivía en la línea fronteriza de la Colonia de la Bahía de Massachusetts, pero dentro del territorio de
esa Colonia, Juan Clarke, en compania de un predicador visitante llamado Crandall y un laico, llamado Abdías
Holmes, fue a visitar a dicho enfermo. Estando en esa casa, y mientras celebraban una especie de culto de
oración, se presentaron unos funcionarios de la Colonia, quienes arrestaron a los tres, entregándolos más tarde
a los tribunales para su procesamiento. Añade la historia que con el objeto de obtener mayores pruebas de
culpabilidad de los acusados, se los llevó a una reunión religiosa congregacionalista de esa Colonia, con las
manos atadas (así lo dice la historia). El cargo que se les imputó después fue de “no haberse quitado el
sombrero en un servicio religioso”. Se los juzgó y declaró convictos.
Como estuviese presente el gobernador Endicott, éste, en un arrebato de ira, acusó a Clarke: “Ustedes han
negado el bautismo de los niños”. (Pero ese no era el asunto que se ventilaba). Luego añadió: “Son dignos de
muerte. Yo no quiero dentro de mi jurisdicción semejante basura”.
La pena que se les impuso fue una multa, o de lo contrario, ser bien azotados. La multa de Crandall, que era
forastero (que estaba de visita), fue de cinco libras esterlinas; la de Clarke, el pastor, fue de veinte, y la de
Holmes, que había sido congregacionalista y se había pasado a los bautistas, fue de treinta libras, o sean ciento
cincuenta pesos de oro. Las multas de Clarke y de Crandall se las pagaron unos amigos. Holmes, en cambio,
no quiso que se la pagasen, sosteniendo que el no había hecho ningún mal; y así fue azotado. La historia dice
que fue desnudado hasta la cintura y azotado hasta el punto de correrle la sangre a lo largo del cuerpo, luego
las piernas, hasta llenárseles los zapatos de ella. Añade la historia que quedó tan maltrecho, que le fue
imposible acostarse, pues tenía el cuerpo tan dolorido, que no podía soportar el contacto de la ropa de la
cama. Y así, para poder dormir, se apoyaba sobre las manos o los codos y las rodillas. Yo he leído todas las
crónicas relacionadas con este azotamiento y otras cosas, y hasta la propia declaración de Holmes. Es difícil
concebir nada más brutal que eso. ¡Y aquí en América!
13. Un tal Painter, por haber rehusado bautizar a su hijito, y haber expresado que en su opinión “el bautismo
infantil era una practica anticristiana”, fue amarrado y azotado. El Gobernador Winthrop nos refiere que
Painter fue azotado “por haber despreciado esa ordenanza del Señor”.
14. En la colonia donde era religión oficial el Presbiterianismo, a los separados (bautistas y otros), parece que
no lo pasaban mejor que en la Colonia de la Bahía de Massachusetts, donde imperaba el Congregacionalismo
como religión oficial.
En esta colonia había un poblado de bautistas, en el que sólo había otras cinco familias pertenecientes a otra
comunión. Los bautistas reconocían las leyes bajo las cuales vivían, y las acataban, según los refieren las
crónicas. Sucedió, pues, que las autoridades de la Colonia acordaron construir una casa destinada al culto
presbiteriano en el susodicho poblado bautista. Para reunir fondos, se impuso un impuesto. Los bautistas
reconocieron autoridad a los presbiterianos para imponer este nuevo y extraordinario impuesto; no obstante,
se permitieron hacer la siguiente presentación a las autoridades en contra de dicho impuesto, diciendo:
“Apenas acabamos de establecernos; y recién terminamos de construir nuestras pobres cabañas, y de trazar
nuestros jardines y de roturar nuestras parcelas para la siembra. Parte de nuestros campos aun no han sido
desmontados. Además, ya se nos han impuesto contribuciones hasta el límite de nuestra capacidad, para
levantar un fuerte para protegernos de los indios. No nos es posible, de consiguiente, pagar por ahora otros
impuestos”.
He aquí en resumen el contenido de su alegato. Pero la contribución se impuso; y como no fue posible pagarla
entonces, se embargaron los bienes de los pobladores, y se vendieron en subasta pública. Sus cabañas,
jardines, parcelas y hasta su cementerio, todo fue vendido en remate público. Una propiedad valuada en
trescientas sesenta y tres libras y cinco chelines, fue vendida en treinta y cinco libras y diez chelines. Algunos
de estos bienes fueron comprados por el predicador que había de predicar en la capilla que se proyectaba
construir en aquel lugar. Vale decir, que el poblado aquel quedó arruinado.
Son tantas las leyes opresivas que se dictaron, que se podría llenar un libro bastante voluminoso, como ser:
actos de tributación terriblemente onerosos, así como duros procedimientos de diversa naturaleza, dirigidos
principalmente contra los bautistas. Pero en estas disertaciones no se puede entrar en pormenores.
15. La persecución contra los bautistas fue grave y continuada en las colonias del sur y en la Carolina del
Norte y del Sur y en Virginia especialmente, territorios donde la Iglesia de Inglaterra predominaba. Los
predicadores fueron no pocas veces multados y encarcelados. Desde el inicio de la época colonial hasta el
estallido de la Guerra de la Independencia, es decir, durante más de cien años, las persecuciones contra los
bautistas fueron incesantes.
16. Daremos algunos ejemplos de las injusticias que los bautistas de Virginia tuvieron que sufrir; y sin
embargo, por extraño que parezca, Virginia fue el lugar que en el país siguió a Rhode Island en adoptar la
libertad religiosa. Pero para eso habían de pasar todavía más de cien años.
Pero las injusticias, a causa de las cuales fueron encarcelados más de treinta predicadores en diferentes
ocasiones, “se debieron al hecho de haber ellos predicado el Evangelio del Hijo de Dios”. Jaime Ireland, en un
caso que sirve de ilustración, fue preso. Una vez preso, sus enemigos trataron de fulminarlo con pólvora.
Como eso les fracasó, procuraron asfixiarlo quemando azufre bajo las ventanas de la cárcel. Como esto
también les fallase, ensayaron de sobornar a un médico para que lo envenenase. Pero todo les falló. Y así, él
pudo seguir predicando a su pueblo desde las ventanas de la cárcel. Entonces, sus enemigos levantaron una
pared en torno a la cárcel para que la gente no pudiera verlo, ni él a ellos; pero aun esa dificultad fue
superada. Pues la gente, luego que se había reunido junto a la cárcel, levantaba un pañuelo en un palo
bastante largo como para que una vez alzado, él lo pudiese ver por sobre la pared, con lo que indicaban que
estaban allí para oírlo. Y así la predicación continuaba.
17. Más tarde, fueron arrestados tres predicadores bautistas: Luis y José Craig y Aarón Bledsoe, por la
misma causa. Uno de ellos, al menos, era pariente de R. E. B. Baylor, y probablemente pariente también de
algunos otros predicadores bautistas tejanos. Estos predicadores fueron denunciados y procesados. Un tal
Patricio Henry, enterado de ello, no obstante vivir muy lejos y ser anglicano, concurrió al proceso, haciendo
un largo viaje de muchas millas a caballo, y se ofreció voluntariamente a defender a los acusados. Su defensa,
que fue magnífica, no me es posible describirla aquí. Con todo, diré que conmovió al tribunal, con el resultado
de que los predicadores fueron absueltos y puestos en libertad.
18. Fuera de Rhode Island, la libertad religiosa en otras partes, se fue implantando lenta y paulatinamente.
En Virginia, por ejemplo, se promulgó una ley que permitía un solo predicador bautista, nada más que uno, en
todo el condado. Es más; sólo se le permitía predicar una vez cada dos meses. Más tarde, se modificó la ley
en el sentido de permitirle predicar una vez por mes. Pero aun así, había de hacerlo en determinado lugar del
condado. Había, además, de predicar un solo sermón ese día, y no hacerlo jamás de noche.
Se aprobaron, además, leyes que prohibían positivamente cualquier obra misionera no sólo en Virginia, sino en
otras colonias. Es por eso que Judson fue el primer misionero que fue al extranjero, por no ser permitido por
las leyes hacer obra misionera en su propio país. De ahí que hubo de pasar mucho tiempo y de librarse
muchas y formidables batallas en la Cámara Virginiana de Burgueses, para modificar radicalmente semejantes
leyes.
19. Es evidente que una de las mayores obstrucciones con que tropezó la libertad religiosa en América y
probablemente en todo el mundo, fue la convicción que se había apoderado de la gente, a través de los siglos,
de que la religión no podía subsistir sin el apoyo del gobierno; que ninguna denominación podía prosperar
dependiendo solamente de las ofrendas voluntarias de sus fieles. Tal fue el contundente argumento en el
debate sostenido para la separación de la Iglesia Anglicana (Episcopal) del Estado en Virginia, y más tarde en
el Congreso, cuando se discutió en él la cuestión de la libertad religiosa. Esa batalla fue llevada durante
mucho tiempo por los bautistas solos, sin la ayuda de nadie.
20. Ya se ha dicho que la Colonia de Rhode Island se fundó en el año 1638, pero que no obtuvo la
autorización regia hasta el año 1663. Como ya se sabe, fue ese el primer lugar donde se concedió la libertad
religiosa. El segundo fue Virginia en el año 1786. Y el Congreso declaró en el año 1791 que la primera
corrección a la Constitución, que concede la libertad religiosa a todos los ciudadanos, estaba en vigor. Ese
privilegio se debe, como todos lo reconocen, a los bautistas.
21. Nos permitimos contar un incidente ocurrido en el Congreso cuando se discutía si los Estados Unidos
deberían autorizar y sostener una o más iglesias oficiales o proclamar la libertad religiosa.
Fueron presentados varios proyectos. Uno recomendaba que se sostuviese a la Iglesia Anglicana (Episcopal);
otro, a la Congregacionalista; y otro, a la Presbiteriana. Los bautistas, aunque ninguno de ellos formaba parte
del Congreso, sostenían ardientemente la absoluta libertad religiosa, y Santiago Madison (más tarde
presidente de la república) era su principal apoyo.
Entonces se levantó Patricio Henry y presentó un proyecto sustituyendo a todos los otros, según el cual serían
sostenidas las cuatro iglesias (o denominaciones) en lugar de una sola: la Anglicana, (o Episcopal), la
Congregacionalista, la Presbiteriana y la Bautista.
Finalmente cuando cada uno vio que su propia iglesia no pudo establecerse como la única autorizada y
sostenida por el Estado, entonces todos los diputados convinieron en aceptar lo propuesto por Henry. Su
proyecto establecía que todo contribuyente tendría derecho de manifestar a cuál de estas cuatro
denominaciones destinaba su dinero.
Pero los bautistas continuaron luchando contra todo eso, sosteniendo que cualquier combinación entre la
Iglesia y el Estado era contraria a sus principios fundamentales; y que, de consiguiente, ellos no podían
aceptar ningún sostén, aunque fuese votado. Henry trató de persuadirlos, alegando que trataba de ayudarlos
(con su proyecto), y a que no podrían subsistir sin la ayuda del Estado. Pero los bautistas siguieron
oponiéndose.
Se procedió entonces a la votación, la que obtuvo la casi totalidad de los sufragios. Pero el proyecto tenía que
votarse tres veces.
Los bautistas, acaudillados por Madison y probablemente por otros, continuaron luchando.
Se procedió luego a la segunda votación, la que también resultó casi unánime, arrastrados como fueron los
diputados por la magistral elocuencia de Henry. Pero faltaba todavía la tercera votación.
En esto parece que Dios intervino. Henry fue elegido gobernador de Virginia y dejó el Congreso, y así cuando
se procedió a la tercera votación, privado de la irresistible elocuencia de Henry, el proyecto fue rechazado.
Como puede verse, los bautistas estuvieron al borde de ser una denominación sostenida por el Estado, a
disgusto de su más solemne y categórica protesta. Y conste que no fue esa la única oportunidad que los
bautistas han tenido de convertirse en denominación sostenida por el Estado, pero es probable que esa haya
sido la que estuvo más cerca de serlo.
22. No mucho después de esto, la Iglesia Anglicana fue completamente privada de todo sostén oficial.
El gobierno central de Estados Unidos nunca estableció ni sostuvo a ninguna denominación religiosa, aunque
había algunos gobiernos de estados separados todavía sosteniendo a alguna iglesia. Pues en cuanto a los
Estados Unidos, las iglesias fueron completamente separadas del Estado. Cierto que en otras partes estos dos
estuvieron unidos en maridaje por espacio de mil quinientos años, a partir de 313. Pero cuando menos aquí,
en los Estados Unidos, la libertad religiosa resucitó, para jamás volver a morir. Y al presente, aunque en no
pocos lugares lo hacen lentamente, se va extendiendo gradualmente por todo el mundo habitado.
23. Pero aun en los Estados Unidos mismos la idea de la unión de las Iglesias y el Estado fue difícil que
muriera, puesto que subsistió todavía, en varios estados separados, por mucho tiempo después de haberse
consignado en la Constitución Federal la libertad religiosa.
Sin embargo, Massachusetts, donde dicha idea halló albergue en América, como ya se ha expresado, la ha
abandonado enteramente, después de dos siglos y medio de haberla mantenido.
Utah es el último lugar donde se la ha dejado subsistir para afear el rostro de la primera y más grande nación
de la tierra que adopta y alimenta la libertad religiosa. Recuérdese que no puede haber real y absoluta
libertad religiosa en una nación cuyo gobierno sostiene en forma privilegiada a una denominación religiosa.
24. Se han hecho muchas veces las siguientes preguntas referentes a los bautistas: ¿Consentirían los bautistas
en que su denominación fuese declarada iglesia oficial, dado el caso que una nación o estado se ofreciese
espontáneamente a reconocerlos en ese carácter? Y en caso afirmativo, ¿perseguirían a los disidentes de ellos,
como lo hicieron los católicos, episcopales, luteranos, presbiterianos o congregacionalistas? Quizá no esté
fuera de lugar el que consideremos brevemente semejantes preguntas. Comencemos, pues, por preguntarnos:
¿Han tenido los bautistas, en efecto, semejante oportunidad? Sí que la tuvieron.
¿No cuenta, por ventura, la historia que en cierta ocasión el rey de Holanda (en ese entonces Holanda
comprendía Noruega, Suecia, Bélgica, Holanda y Dinamarca) se sintió muy preocupado por la cuestión de
tener una religión oficial? Su reino por ese entonces estaba rodeado casi enteramente por naciones o estados
que tenían religión oficial, es decir, sostenida por el gobierno.
Resulto, pues, que ese rey nombró una comisión para que examinase los postulados de todas las iglesias o
denominaciones existentes, a fin de ver cual tenía más derecho a ser la Iglesia del Nuevo Testamento. La
comisión informó al soberano que los mejores representantes de las enseñanzas del Nuevo Testamento eran
los bautistas.
Entonces el rey se propuso hacer de los bautistas la iglesia o denominación oficial de su reino. Los bautistas le
agradecieron de todo corazón su ofrecimiento, pero no lo aceptaron, aduciendo como razón el que ello era
contrario a sus convicciones y principios fundamentales.
Pero esa no fue la única oportunidad que haya tenido su denominación de llegar a ser la religión oficial de una
nación.
En efecto, esa oportunidad la tuvieron también cuando se fundó la Colonia de Rhode Island; y en cuanto a
perseguir a otros, habría sido imposible, si es que habían de seguir siendo bautistas. Pues uno de los artículos
fundamentales de su fe es la libertad religiosa, de la cual fueron ellos los primeros defensores; y no solo de la
libertad religiosa, sino de la separación de la Iglesia y el Estado.
25. Tan fuerte ha sido siempre la convicción de los bautistas tocante a la separación de la Iglesia y el Estado
que, invariablemente, han desechado todas las ofertas de ayuda del estado. Al efecto, daremos dos ejemplos:
uno ocurrió en Texas, el otro en México.
Hace muchos años, en los primeros tiempos de la Universidad de Baylor (que es bautista) cuando esta
institución estaba todavía en su infancia, el Estado de Texas le ofreció una ayuda económica, pero la
Universidad, aunque pasaba por momentos difíciles, rehusó tal ayuda. En cambio, los metodistas tejanos, que
tenían en ese estado una escuela de niños por ese mismo tiempo aceptaron la ayuda del estado. Vale decir,
que esa escuela acabó por caer en poder del Estado.
En cuanto al caso de México, he aquí como ocurrió: Era nuestro misionero en aquel país W. D. Powell, quien
produjo profunda impresión en el gobernador de Coahuila, Sr. Madero, con sus trabajos misionales. Madero
le ofreció una fuerte suma a los bautistas, procedentes de las arcas fiscales, para que estos estableciesen una
buena escuela en el Estado de Coahuila. Powell presentó el asunto a la Junta de Misiones en el Extranjero.
La Junta rehusó la oferta por provenir del Estado. Posteriormente, Madero dio una gran suma de su dinero
personal, la que fue aceptada, construyéndose con ella el Instituto Madero.
PALABRAS FINALES
1. Durante todos los períodos de la Edad Media o del oscurantismo, hubo muchos cristianos y muchas iglesias
separadas e independientes, algunas de las cuales remontaban su origen hasta los tiempos apostólicos, que
nunca habían tenido relación alguna con la Iglesia Católica. Tales cristianos e iglesias siempre rechazaron y
repudiaron completamente las doctrinas católicas.
Es este un hecho perfectamente testificado por datos históricos fidedignos.
2. Estos cristianos fueron objeto perenne de rencor e implacable persecución. Pues la historia demuestra que
durante los doce siglos más o menos que duró la Edad Media, comenzando con el año 426, hubo alrededor de
cincuenta millones de cristianos que sufrieron el martirio. En esa misma forma, a manos de sus crueles
perseguidores, murieron muchísimos millares más en los siglos que precedieron y siguieron a la Edad Media.
3. Durante esos tiempos tenebrosos, esos creyentes eran designados con diferentes nombres, que les daban sus
enemigos. Tales nombres se les daban a veces a causa de algún notable y heroico jefe, y a veces por otros
motivos. A veces, no obstante tratarse de las mismas personas, se les daban distintos nombres en distintas
localidades. Pero en medio de tanta diversidad de nombres había uno especial, o más bien una designación,
que se adhería a algunos de estos cristianos a través de la Edad del Oscurantismo; esa designación era
“anabautista”.
Con ese nombre compuesto, se designó a ciertos cristianos que aparecen en la historia del
siglo tercero. Pero un hecho sugestivo es que eso sucedió a raíz del origen del bautismo infantil; pero más
sugestivo es aún el hecho de que esa designación estuvo en uso antes que el nombre “católico”. De todo, esto
resulta que el nombre de “anabautista”
es el término denominacional más antiguo de la historia.
4. Una sorprendente característica de estos cristianos fue, y continua siendo en los siglos subsiguientes, la de
que rechazaron la doctrina, de humana invención, del bautismo infantil; y así exigían rebautizarse a todos los
que, habiendo sido bautizados en la infancia, deseaban unirse a ellos, aún y cuando hubiesen sido bautizados
por inmersión. Fue a causa de esa característica que se les llamó “anabautistas”.
5. Ese nombre especial se aplicó a muchos cristianos que tenían otros apodos, especialmente a los donatistas,
los paulicianos, los albigenses, los antiguos valdenses y otros.
En los siglos subsiguientes, esta designación llegó a ser el nombre que regularmente se dio a cada grupo en
particular. Es decir, que se los llamaba sencillamente “anabautistas”
eliminándose gradualmente todos los
demás nombres.
Muy a los comienzos del siglo dieciséis, antes de que se originase la Iglesia Luterana, la primera de todas las
iglesias protestantes, la palabra “ana” comenzó a caer en desuso, siendo desde entonces llamados
sencillamente “bautistas”.
6. En los Siglos del Oscurantismo hubo un grupo de muchas iglesias que en ninguna manera se identificaron
jamás con los católicos. De esos mismos Siglos de Oscurantismo salió un grupo de muchas iglesias que, a
semejanza de las anteriores, tampoco se habían identificado jamás con los católicos.
A continuación, consignamos algunas de las doctrinas fundamentales sostenidas por ellos durante la Edad
Media y al salir de ella. Esas mismas doctrinas son los que ahora sostienen.
DOCTRINAS FUNDAMENTALES
1. Una iglesia espiritual, que tiene a Cristo por su fundador, su cabeza y legislador.
2. Sus ordenanzas son únicamente dos: el Bautismo y la Cena del Señor. Estas ordenanzas son meramente
simbólicas; no salvan.
3. Sus ministros son dos, no mas: obispos (o pastores), y diáconos. Estos son servidores de la iglesia.
4. Su gobierno es una pura democracia, y eso de carácter ejecutivo; jamás legislativo. (Las iglesias habían de
ser ejecutivas tan sólo para llevar a cabo la voluntad del Señor y Sus perfectas leyes; jamás habían de ser
legislativas para reformar o abrogar Sus antiguas leyes o hacer otras nuevas).
5. Sus leyes y doctrinas, el Nuevo Testamento y nada más.
(Nota del traductor: La iglesia de Cristo es una institución que no empezó sino hasta el Nuevo
Testamento. Entonces, sólo allí se encuentra el origen, reglas y prácticas de las iglesias del Señor. Sin
embargo, los bautistas verdaderos siempre han creído que toda la Escritura es la Palabra de Dios y es
la única regla de fe y práctica, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, 2 Timoteo 3:1617.
(La
Confesión de Fe de Londres de 1689, Una Confesión Bautista, Capítulo 1, “Las Santas Escrituras”)
6. Sus miembros, los creyentes únicamente, salvos por gracia, no por obras, mediante el poder regenerador del
Espíritu Santo.
7. Sus requisítos: los creyentes ingresan a la iglesia mediante el bautismo, que debe administrarse por
inmersión; luego deben prestar obediencia y lealtad a todos los mandamientos del Señor.
8. Las varias iglesias verdaderas, aunque separadas e independientes en la practica de sus leyes y disciplina y
en sus responsabilidades para con Dios, deben cooperar unas con otras.
9. Completa separación de la Iglesia y el Estado.
10. Absoluta libertad religiosa para todo el mundo.
Resumen
por Clarence Walker
pastor de Ashland Avenue Baptist Church, Lexington, Kentucky en 1931 cuando The Trail of Blood (El Rastro de La Sangre)
fue publicado
I. Nota Biográfica Acerca del Autor
El Dr. J. M. Carroll nació en Estados Unidos en el estado de Arkansas, el 8 de enero de 1858; y murió en
Texas, el 10 de enero de 1931.
Su padre, predicador bautista, se trasladó a Texas cuando el hermano Carroll tenía seis años de edad; ahí se
convirtió, se bautizó y fue ordenado como Ministro del Evangelio. El Dr. Carroll no solo llegó a ser un
dirigente respetado entre los bautistas de Texas, sino una figura descollante entre los Bautistas del Sur de Los
Estados Unidos y del mundo entero.
Años atrás, visitó nuestra iglesia, donde pronunció los mensajes contenidos en este librito. Fue entonces
cuando yo me interesé sobremanera en estos estudios del hermano Carroll, pues yo también había hecho
investigaciones especiales en el campo de la historia eclesiástica, tocante a cuál fuese la iglesia más antigua y
más parecida a las iglesias del Nuevo Testamento.
El Dr. J. W. Porter, uno de los asistentes a estas disertaciones, quedó profundamente impresionado, que le dijo
al Dr. Carroll que si él escribiera estos mensajes, él los publicaría en forma de libro. E1 Dr. Carroll así lo hizo,
y concedió al Dr. Porter el derecho de publicarlos junto con el gráfico tan ilustrativo de la historia. Aunque el
Dr. Carroll pasó a mejor vida antes de que el libro saliese a luz, el Dr. Porter lo dio a la publicidad, con el
resultado de que la primera edición luego quedó agotada.
“Y de aclarar a todos cual sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que
creó todas las cosas; para que la… sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la
iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales… a él sea gloria en la iglesia en
Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amen”. (Efesios 3:910,
21)
II. Fuentes de Información Sobre el Tema
Era realmente maravilloso oírle al Dr. Carroll contar como se había interesado en la historia de las distintas
denominaciones, especialmente en la de su origen.
Aunque escribió El Rastro de La Sangre hasta cuando ya tenía más de 70 años de edad, nos relató:
“Siendo muchachito me convertí al Señor; y al ver tantas denominaciones, me solía preguntar¿
cuál sería la
iglesia que Cristo había fundado?”
Desde su juventud su meta era averiguar cuál era la iglesia más antigua y más semejante a las iglesias
mencionadas en el Nuevo Testamento, creyendo siempre que lo podía realizar al
estudiar las Escrituras y la
historia.
Su búsqueda de la verdad lo indujo a visitar muchos lugares, lo que le permitió formar una de las bibliotecas
más ricas en obras sobre la historia eclesiástica. Esa biblioteca le fue regalada, a su muerte, al Seminario
Bautista del Sudoeste, de Fort Worth, estado de Texas, Estados Unidos.
Como resultado de sus pesquisas, el Dr. Carroll reunió muchos datos tocantes a la historia eclesiástica, pero en
su mayoría se referían, según parece, a católicos y protestantes; pues la historia hallada por él acerca de los
bautistas estaba escrita con sangre, por tratarse de un pueblo que había sido objeto de odio a través de la
tenebrosa Edad Media. Los predicadores fieles fueron llevados a la cárcel; y un número incalculable de ellos
fue muerto.
Jamás se ha visto en el mundo nada comparable a los padecimientos y persecuciones infligidas a los bautistas
por la Jerarquía Católica en el transcurso de la tenebrosa Edad Media.
El Papa era entonces el dictador del mundo; de ahí que los anabautistas,
anteriores a la Reforma, lo
apellidasen de anticristo.
La historia de los anabautistas
se halla escrita en los documentos oficiales de esa época; de manera que para
seguir el Rastro de la Sangre es preciso seguir el camino señalado por esa historia, en la que se hallan
declaraciones del siguiente contenido:
“En Zurich, después de muchas disputas entre Zuinglio y los anabautistas,
el senado lanzó un decreto
disponiendo que si alguno se atreviese a rebautizar a los que hubiesen sido bautizados (esto es, cuando
niños) fuese ahogado. En Viena muchos anabautistas
fueron encadenados a manera de ristra, de tal
forma que el primero, al ser arrojado al río, arrastraba en pos de sí a los demás, por manera que todos
se ahogaban”. (Vida Supra, p. 61)
“En el año del Señor de 1539, dos anabautistas
fueron quemados más allá de Southwark, y un poco
antes que estos, lo fueron cinco anabautistas
holandeses en Smithfield”. (Fuller, Historia Eclesiástica)
“En el año 1160, un grupo de paulicianos (bautistas) se ingresó en Oxford. Enrique II ordenó que
fuesen marcados en la frente con hierros candentes y azotados a través de las calles de la ciudad, luego
de desnudárselos desde la cintura; después se los obligó a salir de la ciudad al campo raso, donde, por
falta de abrigo y de alimentos, murieron lentamente, de hambre y frío; pues a los aldeanos no se les
permitió acogerlos ni alimentarlos”. (Moore, Earlier and Later Nonconformity in Oxford, p. 12)
El antiguo cronista Stowe, en el año de 1553, dice:
“El 25 de Mayo, en la Iglesia de San Pablo en Londres, fueron juzgados diecinueve hombres y seis
mujeres. Catorce fueron condenados; un hombre y una mujer fueron quemados en Smithfield, y a los
doce restantes se los enviaron a los pueblos para que los quemasen”.
Froude, historiador inglés, dice acerca de esos mártires anabautistas:
“Los pormenores de sus padecimientos se han desvanecido, y sus nombres han sido echados en olvido,
y aun los mismos hechos apenas son dignos de señalarse. Europa no se conmovió a causa de ellos, ni
se guardó luto en ninguna corte, ni el corazón del Papa se estremeció de indignación con motivo de su
muerte; por el contrario, el mundo la miró con complacencia, con indiferencia y hasta con regocijo.
Sin embargo, entre estos veinticinco hombres y mujeres hubo catorce de ellos que ni el terror de la
hoguera ni el miedo a las torturas fueron bastantes para hacerles decir que creían lo que, en realidad,
no podían creer. Y aunque la historia no consigna ni una palabra de alabanza en su favor, con todo, su
sangre no fue derramada en vano. De no haber procedido así, sus vidas hubieran sido tan inútiles
como las de la mayoría de nosotros; pero al perderlas, ayudaron a pagar el precio de la libertad
inglesa”.
El Dr. Carroll halló asimismo su historia y su ensangrentado rastro, a través de los siglos, en los escritos
no sólo de sus amigos, sino también de sus enemigos.
He aquí como se expresa el Cardenal Hosius que fue en el año 1524 presidente católico del Concilio de
Trento:
“Si los bautistas no hubieran sido tan despiadadamente atormentados y pasados a cuchillo durante los
últimos doce siglos, al presente poblarían mucho más que todos los reformadores”. (Hosius, Letters,
Apud Opera, p. 112 y 113)
Esos “doce siglos” constituyen el periodo que precedió a la Reforma, durante el cual Roma persiguió a los
bautistas de la manera más encarnizada que es posible imaginar.
Oigamos a Sir Isaac Newton:
“Los bautistas son los únicos de entre los cristianos que jamás han estado de acuerdo con Roma”.
Y por lo que hace a Mosheim historiador luterano, he aquí cómo se expresa:
“Antes de la aparición de Lutero y de Calvino, existían en secreto en casi todos los países de Europa
personas que se adherían tenazmente a los principios sostenidos por los bautistas holandeses
modernos”.
Citemos, finalmente, a la Enciclopedia de Edinburgo (presbiteriana):
“Sin duda que ya nuestros lectores habrán caído en la cuenta de que los bautistas son la misma secta
de cristianos descriptos anteriormente como anabaptistas. En efecto, parece que este ha sido su
principal origen, desde la época de Tertuliano hasta nuestros días”.
Ahora bien, Tertuliano nació exactamente cincuenta años después de la muerte del apóstol Juan.
III. La Promesa de la Perpetuidad de las Iglesias de Cristo
Los bautistas no creen en la sucesión apostólica, puesto que el oficio apostólico terminó con la muerte de los
apóstoles. Fue a Sus iglesias a quienes Cristo prometió su continua existencia, desde que Él constituyó su
primera iglesia, durante su ministerio terrenal, hasta que vuelva. He aquí Su promesa: “Y yo… edificaré mi
iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. (Mateo 16:18)
Luego, cuando les dio la gran comisión, en la que les señala a Sus iglesias la tarea que habían de cumplir, les
hizo la siguiente promesa: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. (Mateo
28:20)
Esta comisión, no fue dada a los apóstoles como individuos, sino a ellos y a los demás que se hallaban
presentes, en su carácter de la iglesia. Tanto los apóstoles como aquellos que le oyeron dar esa comisión,
pronto murieron, pero Sus iglesias han sobrevivido a través de los siglos, haciendo discípulos, bautizándolos y
enseñándoles la verdad; es decir, las doctrinas que Él había encomendado a la iglesia de Jerusalén. Las
iglesias fieles han sido bendecidas con Su presencia mientras siguieron el rastro de la sangre. Esta
historia demuestra cómo la promesa del Señor ha sido cumplida a Sus iglesias.
El Dr. Carroll demuestra que se han hallado iglesias en todos los siglos que han inculcado las doctrinas que
Cristo les encomendó. A estas doctrinas las llama el Dr. Carroll las “características” de las iglesias del Nuevo
Testamento.
LAS CARACTERÍSTICAS O MARCAS DE LA IGLESIA
NEOTESTAMENTARIA
1. Su cabeza y fundador CRISTO,
lo mismo que su legislador; la iglesia sólo es ejecutiva. (Mateo 16:18;
Colosenses 1:1618)
2. Su única regla de fe y práctica la
BIBLIA. (II Tim. 3:1517)
3. Su nombre “
IGLESIA” o “IGLESIAS”. (Mat. 16:18; Ap. 22:16)
4. Su sistema de gobierno CONGREGACIONAL,
es decir, que todos los miembros son iguales. “… uno es
vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos”. (Mateo 23:512)
5. Sus miembros se
componen únicamente de los que han sido SALVOS. (Efesios 2:21; 1 de Pedro 2:5)
6. Sus ordenanzas el
BAUTISMO de CREYENTES y después del bautismo, la CENA del SEÑOR. (Mateo
28:1920)
7. Sus oficiales los
PASTORES y DIÁCONOS. (1Timoteo 3:116)
8. Su obra lograr
que los pecadores se salven, bautizarlos (con el bautismo que llene todos los requisitos de la
Palabra de Dios) y enseñarles que guarden todas las cosas que Cristo mandó.
(Mateo 28:1620)
9. Su plan financiero los
DIEZMOS y las OFRENDAS. “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el
evangelio, que vivan del evangelio”. (1 Corintios 9:14)
10. Sus armas de guerra ESPIRITUALES,
no carnales.
(11 Corintios 10:4; Efesios 6:1020)
11. Su independencia ha de consistir en la
SEPARACIÓN de la IGLESIA y el ESTADO. “Dad, pues, a César
lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. (Mateo 22:21)
IV. Cómo Se Reconoce una Iglesia Verdadera
Sucede que en una ciudad suele haber muchas diferentes iglesias y todas pretenden ser la verdadera iglesia. El
Dr. Carroll, para saber cual era esa verdadera iglesia, examinó las características y doctrinas de cada una de
ellas; y aquellas que poseían las características y doctrinas enseñadas por la palabra de Dios las reconoció
como las verdaderas iglesias.
He ahí un método de fácil uso, aplicado por el Dr. Carroll a las iglesias de todos los tiempos. El resultado fue
que halló que muchas habían perdido estas características, alejándose de estas doctrinas; en cambio, halló a
otras que habían retenido fielmente estas características a través de los siglos, desde que Jesús había dicho: “Y
yo edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. (Mateo 16:18) “Y he aquí yo
estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. (Mateo 28:20)
Algunos Libros de Referencia
Usados por el autor al preparar sus disertaciones sobre
El Rastro de La Sangre
Historia de los Bautistas en Virginia – Semple
Sucesión de los Bautistas – Ray
Los Bautistas en Alabama – Holcomb
Historia de los Huguenots – Martín
Cincuenta Años Entre los Bautists – Benedict
Libro de Mártires – Fox
Mi Iglesia – Moody
La Deuda del Mundo a los Bautistas – Porter
Manual de la Iglesia – Pendleton
El Mal del Bautismo Infantil – Howell
Reminiscencias, Bosquejos y Discursos – Hutchinson
Historia Breve de los Bautistas – Vedder
La Lucha para la Libertad Religiosa en Virginia – James
El Génesis de Antimisionismo
en América – Carroll
El Bautista Verdadero – A. Newton
Los Bautistas en América – Cox y Holey
Guía de Estudio Sobre la Historia Eclesiástica – McGlothlin
Los Principios Bautistas Reestablecidos
– Jeter
El Presbiterianismo en Virginia y Libertad Religiosa en Tiempos
Coloniales y de la Revolución – Johnson
El Presbiterianismo Hace 300 Años – Breed
Historia de la Iglesia Presbiteriana en el Mundo – Reed
Creencia Católica – Bruno
El Cambelismo Examinado – Jeter
Historia de los Bautistas de Nueva Inglaterra – Burrage
Historia de la Redención – Edwards
Principios y Prácticas de Iglesias Bautistas – Wayland
Historia de Asociación Bautista de la Libertad de Carolina del
Norte – Sheets
Carson Sobre el Bautismo
Historia y Literatura de las Primeras Iglesias – Orr
Historia de los Bautistas en Kentucky – Spencer
Historia Bautista – Orchard
La Perpetuidad Eclesiástica Bautista – Jarrell
Desestablecimiento
– Harwood
Progreso de Principios Bautistas – Curtis
Relato de los Bautistas – Cook
Romanismo en su Hogar – Eager
Americanismo Contra Catolicismo – Grant
La Fe de Nuestros Padres – Cardinal Gibbons
La Fe de Nuestros Padres Examinada – Stearns
Relato de Misiones Bautistas – Hervey
El Bautismo – Conant
“El Bautismo” Cristiano – Judson
La Separación de Iglesia y Estado en Virginia – Eckenrode
Progreso de la Libertad Religiosa – Schaff
Doctrinas y Principios de la Iglesia Metodista Episcopal
Las Iglesias de Piedmont – Alix
Historia de los Valdenses – Muston
Historia de los Bautistas – Backus
Los Antiguos Valdenses y Albigenses – Faber
Historia de los Valdenses de Italia – Combs
Historia de los Bautistas – Benedict
Biografía Bautista – Graham
Primeros Bautistas Ingleses – Evans
Historia de los Bautistas Galeses – Davis
Historia Bautista – Cramp
Historia de los Bautistas – Christian
Historia Breve de los Bautistas – Vedder
Súplica a la Iglesia Presbiteriana de Cumberland – Jones
Religiones del Mundo – (compilado de varios autores)
Historia de la Reformación en Alemania – Ranke
Historia de la Iglesia – Kurtz
Constitución de la Iglesia Presbiteriana en E.U.A.
Doctrinas y Disciplina, Iglesia Metodista Episcopal Africana –
Emory
Historia de la Iglesia – Jones
Historia de la Religión e Iglesia Cristiana – Neader
Historia Eclesiástica – Mosheim
Historia de la Iglesia Cristiana – Gregory
Historia de la Iglesia – Waddington
Manual de Historia de la Iglesia – Green
Manual de Historia de la Iglesia – Newman
Historia de AntiPedo
Bautismo – Newman
Enciclopedia Católica (16 tomos)
Enciclopedia Bautista – Cathcart
Enciclopedia de Conocimiento Religioso – Brown
Enciclopedia Británica
Origen de Discípulos – Whittsitt
Enciclopedia de Conocimiento Religioso – SchaffHerzogg
Historia Bautista – Schackleford

El Rastro de La SangreLa Investigación de las Huellas de los CristianosA Través de los Siglos…Esta esLa Historia de las Iglesias BautistasDesde el Tiempo de Cristo,Su Fundador,… Hasta la Actualidadpor J. M. CarrollEl propósito de este librito es dar a conocer la historia de los TESTIGOS FIELES del Señor Jesús, quienes como miembros de laIGLESIA QUE JESÚS EDIFICÓ “… han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, ymenospreciaron sus vidas hasta la muerte”. (Apocalipsis 12:11)Obra original en inglés:“The Trail of Blood”Publicado en 1931 por Dr. J. W. PorterTraducido por José M. RodríguezPublicado en 1976 en español porEditorial ChallengeLittle Rock, Arkansas E.U.A.Pastor M. L. Moser, Jr.Edición Revisada realizadapor Julio J. Argüelles y Theodore L. TweetSan Pedro Sula, Honduras, C.A.Publicado en 2002 porBryan Station Baptist Church3175 Briar Hill RoadLexington, Kentucky 40516E.U.A.Pastor Al Gormley (859) 2991430Vivimos en una época donde muchos o la mayoría de las Iglesias Bautistas Independientes o Asociadas se han alejado de laenseñanza verdadera de la Iglesia Bautista que el Señor fundó en el Nuevo Testamento. Los bautistas verdaderos siempre hanenseñado y practicado que la asamblea (Iglesia) es local y visible. La enseñanza de la iglesia universal y la comunión abierta esdiferente y extraña a las Escrituras. Indudablemente hay un abandono de la verdad como indica 2 Tesalonicenses 2:3 y un alejamientode la fe (apostasía) como se menciona en 1 Timoteo 4:1.PastorAl GormleyCONTENIDOPrefacio…………………………………………………………………………..1Primera Disertación CristoEmpezó Su Iglesia………………………3Primer Período Desdeel año 30 al 500……………………………….9Segundo Período Desdeel año 600 al 1300……………………….21Tercer Período Desdeel año 1400 al 1600………………………..34Cuarto Período Siglos17, 18 y 19……………………………………45Quinto Período LaReligión en los Estados Unidos………………55Palabras Finales……………………………………………………………..69Doctrinas Fundamentales………………………………………………….71Resumen……………………………………………………………………….73Algunos Libros de Referencia……………………………………………81PREFACIOPor Theodore TweetEl Rastro de la Sangre relata la historia bautista, preservada a veces aun por autores protestantes ycatólicos, al ver que los bautistas fieles preferían morir antes de negar la Biblia para acomodarse a la moda. Através de los siglos, la afirmación bautista era: “La Biblia es la única regla de fe y práctica”.Antes de imprimir esta edición de El Rastro de la Sangre hemos realizado una revisión, no para cambiar elcontenido, sino para clarificar y facilitar la lectura. Lo que originalmente era la “Introducción” por el PastorClarence Walker ya aparece al fin del librito como “Resumen”.Además, anotamos una explicación en las páginas 6, 30 y 71 donde el autor escribió: “… sólo el NuevoTestamento había de ser la regla y guía en asuntos de fe y de conducta, no sólo para la iglesia como organismo, sinopara cada miembro de ella”.(Nota del traductor: Los bautistas verdaderos siempre han dicho que toda la Escritura es la Palabra deDios y es la única regla de fe y práctica, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, 2 Timoteo3:1617.(La Confesión de Fe de Londres de 1689, Una Confesión Bautista, Capítulo 1, “Las SantasEscrituras”) Sin embargo, la iglesia de Cristo es una institución que no empezó sino hasta el NuevoTestamento. Entonces, sólo allí se encuentra el origen, reglas y prácticas de las iglesias del Señor. Esun error, pues, por parte de los católicos o protestantes referirse a la nación de Israel como patrón parauna iglesia, por lo cual se les confunde a ellos con respecto a la ordenanza del bautismo, etc. y lesinduce a anhelar y justificar la unión de Iglesia y Estado, pero los bautistas siempre se oponían a talunión.)La unión de Iglesia y Estado quería decir que:1. El gobierno sólo reconocía un tipo de iglesia. Los que no estaban de acuerdo sufrían la persecución ymuchas veces, la pena de muerte.2. El sueldo de los pastores, así como de los políticos, fue pagado por el gobierno con los impuestos delEstado.Al imprimir El Rastro de la Sangre en español por primera vez en 1976, el pastor M. L. Moser, Jr. ofrecióel siguiente comentario:“El mundo tiene una gran deuda con los bautistas; una deuda que nunca se puede pagar. Los bautistassiempre han sido los campeones de la libertad religiosa y política. El precio que los bautistas hanpagado durante los años desde el tiempo que Jesucristo instituyó la primera Iglesia Bautista enJerusalén hasta ahora, no puede ser contado en términos terrenales.Aún sacados de sus casas, vendidos en los mercados de esclavos, ahogados en los ríos, hervidos enaceite, quemados vivos en estacas y muy perseguidos, los bautistas han permanecido leales y fieles alevangelio de nuestro Señor Jesucristo… La Biblia habla con autoridad final a los bautistas”.EL RASTRO DE LA SANGRELa Investigación de las Huellas de los Cristianos A Través de los SiglosDesde el Tiempo de Cristo Hasta la ActualidadOLa Historia de las Doctrinas Enseñadas por Cristo y sus Apóstoles,y los que les Fueron LealesPRIMERA DISERTACIÓN CristoEmpezó Su Iglesia“Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones; Pregunta a tu padre, queél te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán”. (Deuteronomio 32:7)1. Lo que hoy conocemos como “el cristianismo” o “la religión cristiana” comenzó con Cristo en el año 30 denuestra era en tiempo del Imperio Romano y dentro de sus límites, el cual era uno de los mayores imperios queel mundo haya conocido en el curso de toda su historia.2. Ese imperio, en aquella época, comprendía casi todo el mundo entonces conocido y habitado. Elemperador reinante era Tiberio Cesar.3. En cuanto a religión, el Imperio Romano era pagano. Sus numerosos dioses eran unos físicos y otrosimaginarios. Había asimismo muchos creyentes y devotos. Esa religión era no sólo la religión del pueblo, sinola del Imperio, y como tal estaba sostenida y protegida por el Estado. (Mosheim, tomo I, cap. 1)4. El pueblo judío, que en ese período ya no constituía una nación aparte, se hallaba desparramado por elImperio Romano. Sin embargo, ese pueblo todavía tenía el templo de Jerusalén, donde podía rendir culto aDios; pues todavía se mostraba celoso por su religión; pero, a semejanza de los paganos, hacia largo tiempoque había caído en el formalismo y perdido su influencia. (Mosheim, tomo I, cap. 2)5. Como la religión de Cristo no es una religión de este mundo, su fundador no le dio ninguna cabeza terrenal,ni poder temporal. Y así, ella no buscó establecerse oficialmente, ni recibir el sostén ni el apoyo del Estado;tampoco trató de destronar al César. Y así tenía que ser, de acuerdo con la doctrina del Señor: “Dad, pues, aCésar lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. (Mateo 22:1922;Marcos 12:17; Lucas 20:20) Desdeque el cristianismo es una religión espiritual, ya no puede ser el rival de ningún gobierno terrenal. Por elcontrario, se les enseñó a sus fieles a respetar a las autoridades y a observar las leyes. (Romanos 13:17;Tito3:1; l Pedro 2:1316)6. Deseo llamar ahora su atención a algunas de las características o marcas de esta religión. Si queremosremontarnos hasta su origen, a través de sus largos veinte siglos, y especialmente a lo largo de los mildoscientos años de la triste Edad Media, anegada por ríos de sangre de mártires, nos será preciso conocer bienlas marcas, a fin de orientarnos. A medida que avancemos, hallaremos que esas marcas han sido muchasveces horriblemente desfiguradas; pero siempre daremos con alguna que haya resultado imborrable. Estemos,pues, sobreaviso, con cuidado y oración. Desde luego, hallaremos muchos engaños y simulaciones, “de talmanera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos”. (Mateo 24:24; Marcos 13:22)Pero así y todo, necesitamos seguir, de ser posible, sus huellas, valiéndonos de los datos históricos dignos de fey, con especialidad, de los aportados por las palabras y las marcas de la divina verdad.Algunas Marcas Infalibles E IndefectiblesSi al descender a través de los siglos, damos con un grupo o grupos que no posean las marcas o señales que sedan a continuación y que enseñan otras cosas como doctrinas fundamentales, ¡cuidado!1. Cristo, el fundador de esta religión, constituyó a sus discípulos en iglesia. Los discípulos a su vez habían deconstituir otras iglesias a medida que esta religión se extendiese y se “hiciesen” otros discípulos. (SucesionesBautistas, Ray, Edición Revisada, cap. 1)2. Este organismo o iglesia tenía, de acuerdo con las Escrituras y la práctica de los apóstoles y de las primerasiglesias, dos clases de ministros o funcionarios, y sólo dos: pastores y diáconos. El pastor era llamadoobispo. Tanto el pastor como los diáconos habían de ser elegidos por la iglesia para desempeñarse comoservidores de la misma.3. Las iglesias en asuntos de su gobierno y disciplina habían de ser enteramente independientes unas deotras. Y así la Iglesia de Jerusalén no había de tener autoridad alguna sobre la de Antioquía; ni la deAntioquía sobre la de Éfeso, ni ésta sobre la de Corinto, y así sucesivamente. Su gobierno había de sercongregacional y democrático; es decir, un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.4. Cristo le dio a la iglesia dos ordenanzas y nada más que dos, que son el Bautismo y la Cena del Señor.Esas dos ordenanzas habían de ser perpetuas y de carácter memorial.5. Esta iglesia sólo debía recibir en su seno a miembros que fuesen salvos. (Hechos 2:47) Estos habían deser salvos únicamente por la pura gracia de Dios, y no por virtud de obras de la ley. (Efesios 2:5, 89)Aquellos salvados, y sólo éstos, habían de ser sumergidos en el nombre del Padre, y del Hijo y del EspírituSanto. (Mateo 28:19) Y sólo éstos, así recibidos y bautizados, habían de participar de la Cena del Señor; laCena había de celebrarse únicamente por la iglesia, formada por todos sus miembros salvos y bautizadosreunidos en armonía.6. Las Inspiradas Escrituras y nada más que ellas, de hecho, el Nuevo Testamento y sólo el NuevoTestamento, habían de ser la regla y guía en asuntos de fe y de conducta, no sólo para la iglesia comoorganismo, sino para cada miembro de ella.(Nota de traductor: La iglesia de Cristo es una institución que no empezó sino hasta el NuevoTestamento. Entonces, sólo allí se encuentra el origen, reglas y prácticas de las iglesias del Señor. Sinembargo, los bautistas verdaderos siempre han dicho que toda la Escritura es la Palabra de Dios y es laúnica regla de fe y práctica, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, 2 Timoteo 3:1617.(LaConfesión de Fe de Londres de 1689, Una Confesión Bautista, Capítulo 1, “Las Santas Escrituras”)7. Cristo Jesús, el Fundador de ese organismo y el Salvador de sus miembros, había de ser su únicoSacerdote y Rey, su único Señor y Legislador única, así como la Cabeza de las iglesias.Las iglesias habían de ser ejecutivas tan sólo para llevar a cabo la voluntad de su Señor y sus perfectasleyes; jamás habían de ser legislativas para reformar o abrogar sus antiguas leyes o hacer otras nuevas.8. Esta religión de Cristo había de ser asunto puramente personal, individual y voluntario, que sesiguiera mediante la persuasión, y no por fuerza física o gubernativa; había de ser asunto de decisión personal.“Escoged a quien sirváis” (Josué 24:15) es el requerimiento bíblico. No podría, por tanto, ser aceptada, nirechazada, ni observada por sustituto ni por obligación.9. Nótese bien, que ni Cristo ni sus apóstoles dieron jamás a sus seguidores ningún nombredenominacional, como los que hoy se acostumbran, como los de “católico”, “luterano”, “presbiteriano”,“episcopal”, etc., (a menos que fuese destinado así el nombre dado por Cristo a Juan, “Bautista” o “Juanel Bautista,” mencionado en Mateo 11:11 y diez o doce veces más). Cristo llamó al individuo que le seguía“discípulo”. Dos o tres de ellos fueron llamados “discípulos”. A la congregación de discípulos, sea enJerusalén, o en Antioquía o en otras partes, se le llamó iglesia. Y siempre que se aludía a más de uno deestos distintos organismos, se los llamaba “iglesias”; pues la palabra iglesia usada en singular nunca sela empleaba para referirse a más de uno de estos organismos, ni siquiera se hacía eso al referirse a todosellos.10. Me permito señalar otra característica o marca distintiva, a saber, la completa separación de la Iglesia yel Estado. Ninguna combinación o mezcla tiene que hacerse entre esta religión espiritual y el gobiernotemporal. A esto hay que añadir que las iglesias de Cristo creen en la “completa libertad religiosa” paratodo el mundo.Antes de proceder con la historia, permítame llamar su atención a:El Gráfico de la HistoriaCreo que un estudio cuidadoso del gráfico le puede hacer entender mejor la historia, y ayudarle a retener enmemoria lo que oye y ve. El gráfico enseña un período de 2000 años de historia religiosa. Note en la partesuperior así como la inferior los mismos números: 100, 200, 300, etc. hasta 2000. Los números significan losveinte siglos del tiempo, separados por las divisiones verticales.Cerca de la parte inferior hay una sección horizontal manchada y oscura, representando la Edad Media. Allíestán los nombres de países… Italia, Gales, Inglaterra, África, España, Francia, etc. hasta América. Son lospaíses donde ocurrió mucha historia especial durante el período indicado, aunque en algunos países la historiaeclesiástica se hizo en todos los siglos.Arriba de los nombres de países, aparecen los sobrenombres de iglesias, asignados a ellas por sus enemigos.“Cristianos” es el primero. “Y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquia”.(Hechos 11:26) Eso ocurrió cerca del año 43. O los paganos o los judíos les llamaban ese nombre en burla.Todos los demás nombres en la misma línea fueron dados por lo mismo: Montanistas, Novacianos, Donatistas,Paulicianos, Albigenses, Valdenses, Anabautistas,etc. En el curso de las disertaciones se mencionan estosgrupos muchas veces.Los círculos rojos regados en todo el gráfico representan iglesias en Asia, África, Europa, en las montañas yvalles, etc. Su color indica la sangre de mártires. Cristo su fundador murió en la cruz. Todos los apóstolesmenos dos, Judas y Juan, sufrieron la muerte de mártir. Judas traicionó al Señor y murió suicidado. El apóstolJuan, según la historia, sufrió por el evangelio en la isla llamada Patmos, pero después regresó a Éfeso y allífalleció de una muerte natural a los 80 años.Los círculos negros también representan iglesias, pero las iglesias errantes que se desviaron en práctica odoctrina. Ya existían un número de ellas aun antes de la muerte de Pedro, Pablo y Juan.Al concluir con la introducción y algunos preliminares, nos dirigimos a la historia.PRIMER PERÍODO Desdeel año 30 al 5001. Debido al extraño, bien que maravilloso, impulso y dirección de Juan el Bautista, el elocuente pregonero deldesierto, y al amoroso contacto y la milagrosa eficacia del poder de Cristo, así como a la admirablepredicación de los apóstoles y de sus inmediatos sucesores, la religión cristiana se propagó de modoextraordinario durante los primeros quinientos años de su existencia, dejando, eso sí, un horrible rastro desangre tras sí. El judaísmo y el paganismo se opusieron con fiereza a todo movimiento de avance. El primerode los grandes guías cuya vida fue sacrificada fue Juan el Bautista, siendo decapitado. Poco después, le siguióel mismo Salvador, fundador de esa religión, muriendo de cruel muerte de cruz.2. A continuación del Salvador, y en rápida sucesión, fueron martirizados muchos otros héroes. Esteban fuelapidado; Mateo, muerto en Etiopía; Marcos, arrastrado por las calles, hasta que murió; Lucas, ahorcado;Pedro y Simeón, crucificados; Andrés, atado a una cruz; Santiago, decapitado; Felipe, crucificado yapedreado; Bartolomé, desollado vivo; Tomás alanceado; Santiago el Menor, arrojado de lo alto del templo alpavimento, causándole la muerte; Judas y Matías fueron apedreados; y Pablo, decapitado.3. Habían transcurrido ya más de cien años cuando estas cosas sucedieron. Esa fiera persecución del judaísmoy el paganismo prosiguió durante dos o tres siglos más. Con todo, la religión cristiana se propagó de unamanera extraordinaria por todo el Imperio Romano: Europa, Asia, África, Inglaterra, Gales y muchas otraspartes donde había alguna civilización. Las iglesias se multiplicaban sobremanera, los discípulos crecíancontinuamente; pero algunas iglesias siguieron el error.4. La primera desviación de las enseñanzas del Nuevo Testamento comprendió el sistema de gobierno y ladoctrina. Durante los dos primeros siglos, las iglesias locales se multiplicaron rápidamente; y algunas de lasmás antiguas (como la de Jerusalén, la de Antioquía, Efeso, Corinto, etc.) crecieron tanto que llegaron a sermuy grandes; Jerusalén por ejemplo, llegó a tener muchos millares de miembros (Hechos 2:41; 4:4; 5:14). Esprobable que su número oscilase entre 25,000 y 50,000 o más. Una persona que estudie atentamente el librode los Hechos y las Epístolas verá que Pablo tuvo una formidable tarea en su tiempo para hacer que algunasiglesias marchasen bien. Véase las profecías de Pedro y de Pablo tocante al futuro (2 Pedro 2:12; Hechos20:2931;Apocalipsis, capítulo 2 y 3).Esas grandes iglesias tenían, por necesidad, muchos predicadores o ancianos (Hechos 20:17.) Ello dio lugar aque algunos de los obispos o pastores comenzasen a asumir una autoridad que no les concedía el NuevoTestamento, como la de ejercer autoridad sobre otras iglesias más pequeñas. Los tales obispos, con susnumerosos ancianos o presbíteros, comenzaron a enseñorearse de la heredad del Señor. “Pero Diótrefes, alcual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe”. (3 Juan, versículo 9) He aquí el comienzo deun error que ha tomado cuerpo y multiplicado muchos otros errores graves y peligrosos. Aquí tenemostambién el comienzo de las varias órdenes en el ministerio, las que fueron multiplicándose hasta alcanzar alnúmero existente actualmente en el catolicismo y otros cuerpos religiosos. Esto fue el punto de partida queacabó con la forma democrática de gobierno de la iglesia, existente en las iglesias primitivas. Estairregularidad, aunque en pequeña escala, comenzó a fines del siglo segundo. Es probable que ésta haya sido lamás grave desviación del orden eclesiástico del Nuevo Testamento.5. Otro cambio vital que, según se desprende de la historia, ha tenido lugar a fines del siglo segundo, es elrelacionado con la gran doctrina de la salvación. Los judíos, lo mismo que los paganos, habían sidoenseñados, por muchas generaciones, a dar gran importancia a las ceremonias. Habían llegado a mirar lostipos y sombras como sustancias reales; y las ceremonias como verdaderos agentes o medios de salvación. Eslo que sucedió con el bautismo. Sin duda, se dijeron: La Biblia habla mucho del bautismo. En ella se hacemucho hincapié sobre esa ordenanza y de la necesidad de obedecerlo. Seguramente que ello se debe a que esaordenanza tiene algo que ver con la salvación. El resultado fue que en ese periodo la idea de la regeneraciónbautismal llegó a predominar en algunas iglesias. (Shackelford, p.57; Camp, p.47; Benedict, p.286; Mosheim,tomo 1, p.134; Christian, p.28)6. Otro grave error que comenzó a infiltrarse y que, según algunos historiadores, comenzó en este mismo siglo,y del que posiblemente fue una inevitable consecuencia de la idea de la regeneración bautismal, fue el delcambio de los sujetos del bautismo. Y así, no bien se consideró a esa ordenanza como agente o medio desalvación, se juzgó que cuanto más pronto se lo recibiese, tanto mejor. Tal fue el origen del bautismoinfantil. Antes de eso, los “creyentes,” y sólo los “creyentes,” eran considerados como los únicos sujetospropios de esa ordenanza. Referente a “rociar” o “echar un poco de agua,” ninguna referencia se hace a ellastodavía, y ello en razón de que esas formas de bautizar fueron adoptadas mucho más tarde; pues los infanteseran sumergidos, al igual que los adultos, durante varios siglos. Esa costumbre todavía prevalece entre losgriegos ortodoxos (rama grandísima de la Iglesia Católica) hasta nuestros días, sin que jamás hayan cambiadola forma original de bautizar. Verdad es que los griegos practican el bautismo infantil, pero también lo es elque nunca los han bautizado de otra manera que sumergiéndolos.Nota: Algunos historiadores colocan el comienzo del bautismo infantil dentro de ese siglo; pero citaré, comorefutación, un corto párrafo de la obra, Investigaciones Eclesiásticas por Robinson:“Durante los tres primeros siglos, las congregaciones de todo el oriente se mantuvieron como cuerposindependientes, sin recibir ayuda pecuniaria alguna del gobierno, y sin ejercer ningún poder oautoridad secular una sobre otra. Durante todo aquel tiempo las iglesias eran bautistas; y aunquetodos los líderes de la iglesia de los primeros cuatro siglos, hasta Jerónimo (en el año 310) eran griegos,sirios y africanos, y dejaron gran numero de relatos del bautismo de adultos; con todo, no se halla niuno siquiera del bautismo de un niño hasta el año de 370”. (Robinson, p. 55; Shackelford, Compendiode la Historia de los Bautistas, p. 43; Vedder, p. 50; Christian, p. 31; Orchard, p. 50, etc.)7. Recuérdese que cambios semejantes a los mencionados aquí; no se hicieron en un día ni en un año, sino quese fueron realizando poco a poco, y nunca en todas las iglesias. Algunas de ellas los repudiaronenérgicamente. Tanto es así que el año 251 las iglesias que se mantuvieron fieles rompieron la comunión conlas que aceptaron y practicaron tales errores. Esa fue la primera separación oficial efectiva entre las iglesias.8. Debe advertirse que durante los tres primeros siglos comenzaron tres cambios importantes y vitales de lasenseñanzas de Cristo y sus apóstoles. También ocurrió un evento significativo.Nótese esta sumaria recapitulación:(1) El apartarse de la idea neotestamentariadel obispo y del gobierno eclesiástico (Este cambio se extendiórápidamente, y se hizo cada vez más evidente y dañoso).(2) El apartarse de las enseñanzas del Nuevo Testamento tocante a la regeneración, por la regeneraciónbautismal(3) El cambio del bautismo de creyentes por el bautismo infantil (Este último, sin embargo, no se hizogeneral ni muy frecuente por más de un siglo).9. La regeneración bautismal y el bautismo infantil. Estos dos errores, según el categórico testimonio de lahistoria, causaron más derramamiento de sangre de cristianos en el transcurso de los siglos que todos los otroserrores combinados, o probablemente que todas las guerras (no relacionadas con las persecuciones), si seexceptúa la reciente guerra mundial (en los años 19141918).Más de cincuenta millones de cristianossufrieron el martirio, principalmente por haber rechazado estos dos errores durante el sombrío período de laEdad Media, esto es, en el lapso de doce o trece siglos. (La Ley de Dios, por William S. Plumer, autorpresbiteriano, Harrisonburg, Virginia, E.U., Sprinkle Publications, 1996; reimprimido de edición de 1864,página 450)10. La historia nos refiere que durante estos tres primeros siglos existían tres significativas características en lagran mayoría de las iglesias:(1) Las iglesias separadas e independientes las unas de las otras(2) Los obispos (pastores) conocidos por un carácter servicial(3) El bautismo de creyentes únicamenteCitaré a Mosheim, el más grande de todos los historiadores luteranos, tomo I, p.71 y 72:“Quien quiera que suponga que los obispos del Siglo de Oro de la iglesia eran semejantes a los de lossiglos posteriores, no hará sino una mezcla y confusión de caracteres muy diferentes, porque en éste yen el siguiente siglo, un obispo tenía a su cargo una sola iglesia, que ordinariamente podía reunirse enuna casa particular; tampoco era su amo o señor, sino sólo su ministro o servidor. En estos tiemposprimitivos, todas las iglesias eran independientes, es decir, que ninguna estaba sujeta a la jurisdicciónde otra. Pues aunque las iglesias que habían sido fundadas por los apóstoles habían honrado a éstos,consultándolos en casos dudosos, sin embargo, no tenían ni autoridad judicial, ni dominio sobre ellas,ni facultad para dictarles leyes. Por el contrario, tan evidente es que las iglesias tenían igualesderechos, como la luz de mediodía, encontrándose en el mismo plano de igualdad”.11. Sin embargo, hasta este período, el cristianismo, no obstante sus muchas y graves persecuciones, se habíapropagado maravillosamente, hasta el punto de extenderse hasta más allá del Imperio Romano, con elresultado de que casi todo el mundo habitado había oído el Evangelio. Es más; según algunos historiadoreseclesiásticos, muchas de las iglesias fundadas por los apóstoles se hallaban en esta época todavía intactas, yfielmente apegadas a las enseñanzas apostólicas. Sin embargo, como ya se ha dicho, un número de grandes ydañosos errores habían penetrado y perpetuado en no pocas iglesias, lo que hizo que el estado de algunasfuese muy irregular.12. En este período, las persecuciones fueron cada vez más fieras. A principios del siglo cuarto, es quizácuando apareció el primer mandato gubernamental contra los cristianos declarado por el Emperador Galerio.El crecimiento tan maravilloso del cristianismo alarmó a los líderes paganos del Imperio Romano. Eso diolugar al mandato el 24 de febrero de 303. Hasta ese entonces, el paganismo había perseguido a los cristianossin que ninguna ley lo ordenara.13. Pero ese mandato fracasó en su propósito de detener el progreso del cristianismo, y el mismo EmperadorGalerio, que lo había promulgado, publicó otro, ocho años más tarde, en el año 311, anulando el primero, yconcediendo a los cristianos la debida tolerancia para practicar su religión. Es probable que este mandatohaya sido el primero en favorecerlos.14. A principios del año 313, el cristianismo alcanzó una histórica victoria sobre el paganismo, con motivo dehaber ascendido al trono imperial de los Césares un nuevo emperador. Este, que no era otro que Constantino,no tardó en caer en la cuenta de que el cristianismo poseía un misterioso poder, al continuar propagándose, apesar de las persecuciones.Cuenta la historia que ese monarca tuvo una maravillosa visión. Se dice que vio en el cielo una cruz de fuego,y sobre ella estas ardientes palabras: “Con ésta vencerás”. Él las interpretó en el sentido de que debía hacersecristiano, renunciar al paganismo, unir al poder temporal del Imperio Romano el poder espiritual de la religióncristiana, para que el mundo fuese fácilmente conquistado. De ese modo la religión cristiana llegaría a ser dehecho la religión del mundo entero, y el Imperio Romano, un imperio universal.15. Todo esto dio lugar a un descanso, un entendimiento y una alianza entre el Imperio Romano y la religióncristiana, mediante la intervención del emperador. Las palabras de este contrato matrimonial fueron éstas:“Dadnos vuestro poder espiritual, y nosotros os daremos nuestro poder imperial”.16. Para efectuar y consumar esa impía unión, se convocó a un concilio. Esa convocatoria tuvo lugar el año313; en ella se invitaba a las iglesias cristianas o a sus representantes a esa asamblea. Muchas fueron las queacudieron al llamado, pero no todas.Resultado: que no sólo se consumó la alianza entre la Iglesia y el Estado, sino que se creó una Jerarquía, lacual, al organizarse, destronó a Cristo como cabeza de las iglesias, y puso al Emperador Constantino (aunquesólo temporalmente) en lugar de Cristo, como cabeza de las iglesias.17. La Jerarquía fue el principio exacto de un proceso que trajo como resultado final lo que ahora se conocecomo la Iglesia Católica o Universal. Cabe decir de ella que su exacto comienzo tuvo lugar a fines del siglosegundo y comienzos del tercero, cuando las nuevas ideas acerca de los obispos y el gobierno prelaticio de laiglesia comenzaron a darse a conocer.18. Téngase muy presente que cuando Constantino convocó el concilio, hubo muchos cristianos (bautistas) ymuchas iglesias que rehusaron acudir, por ser contrarios a toda unión entre la Iglesia y el Estado, al gobiernoreligioso centralizado y al gobierno jerárquico o de prelados, por ser eso opuesto al gobierno congregacional.Ni esos cristianos (bautistas) ni esas iglesias formaron parte ni entonces ni más tarde en la Jerarquía dela Denominación Católica.19. Cuando se creó esa jerarquía, Constantino, que fue reconocido como cabeza de ella, aún no era cristiano.Había convenido en serlo, sí, pero como las extraviadas e irregulares iglesias que habían entrado con él en esaorganización habían adoptado el error de la regeneración bautismal, surgió en el ánimo del emperador unatremenda duda: “Si yo soy salvo” sedijo –“de mis pecados mediante el bautismo, ¿cómo me salvaré delos que pueda cometer después de bautizarme?” Es decir, que suscitó una cuestión que ha confundido atodas las generaciones subsiguientes: ¿Puede el bautismo lavar los pecados aún no cometidos? O, ¿se lavan lospecados cometidos antes del bautismo mediante un procedimiento, a saber, el bautismo, y los cometidosdespués, mediante otro?20. No pudiendo resolver satisfactoriamente las muchas cuestiones que surgieron de su mente, Constantinodecidió, finalmente, unirse a los cristianos, pero aplazando su bautismo hasta el momento de su muerte, a finde que todos sus pecados pudieran ser lavados de una vez; de ahí que no fuese bautizado sino hasta pocoantes de morir.21. La conducta de Constantino de repudiar la religión pagana, que era la de todo el imperio, para aceptar lacristiana, le provocó el desagrado del Senado Romano, el cual repudió su proceder, o, cuando menos, se opusoa él. Esa oposición del Senado indujo a Constantino a trasladar la capital del imperio de Roma a Bizancio, unaantigua ciudad que él reedificó y a la que llamó Constantinopla en honor suyo. El resultado fue que hubo doscapitales del imperio: Roma y Constantinopla. Estas dos ciudades, que fueron rivales por muchos siglos,llegaron a ser más tarde el asiento de la autoridad religiosa de la Iglesia Católica, dividida en dos ramas: lagriega y la romana.22. Hasta el establecimiento de la jerarquía y la unión de la Iglesia con el Estado, todas las persecucionesfueron realizadas, ya por el judaísmo, ya por el paganismo. Ahora se produce un tremendo cambio: loscristianos (de nombre) comienzan a perseguir a los cristianos que no están de acuerdo con ellos.Constantino, que deseaba que todos los cristianos compartieran con él su idea de una religión del estado,comenzó a echar mano de su poder imperial para reprimir a los muchos creyentes que por razones deconciencia se oponían a esa grave desviación de las enseñanzas del Nuevo Testamento.Tal fue el comienzo de los días y años, y aún siglos, de dura y fiera persecución contra todos los cristianos quese mantuvieron leales a las enseñanzas originales de Cristo y sus apóstoles.23. Téngase presente que estamos refiriendo sucesos que ocurrieron entre los años 300 y 500. La jerarquía,establecida bajo la dirección de Constantino, se transformó rápidamente en lo que ahora se conoce como laIglesia Católica. Esta recién transformada iglesia, unida al poder temporal, ya no es sencillamente unelemento ejecutivo para cumplir las perfectas leyes del Nuevo Testamento, sino que comenzó a asumir uncarácter legislativo, que corrige o anula las antiguas leyes o promulga otras nuevas completamentedesconocidas para el Nuevo Testamento.24. Una de sus primeras disposiciones legislativas, y que más subversivos resultados produjo, fue elestablecimiento por ley del bautismo infantil.En virtud de esta nueva ley, el bautismo infantil se hizo obligatorio. Esto ocurrió en el año 416. Un sigloantes de ésto, no era frecuente el bautismo de niños. Pero no bien esta nueva ley fue hecha efectiva, fueronabrogadas dos leyes vitales del Nuevo Testamento, a saber: el bautismo de creyentes y la obedienciavoluntaria del candidato al mismo.25. Como consecuencia inevitable de esta nueva doctrina y esta nueva ley, estas extraviadas iglesiasprontamente se llenaron de miembros inconversos. El resultado fue que no pasaron muchos años antes de quela mayoría de sus miembros fuesen inconversos. Este estado de cosas hizo que los grandes intereses del granreino espiritual de Dios estuviesen en manos de elementos no regenerados. ¿Qué podía esperarse de estasituación?26. Desde luego, los creyentes y las iglesias leales rechazaron esta nueva ley; pues para ellos, la única leyválida era la del bautismo de creyentes, por ser el único bautismo neotestamentario.Y así, no sólo rehusaronbautizar a sus hijos, sino que, creyendo, como creían, en el bautismo de creyentes, rehusaron el bautismoadministrado por las iglesias de esa organización antibíblica.De manera que si uno de los miembros de esasiglesias extraviadas deseaba unirse a alguna de las que habían rehusado plegarse a la nueva organización, se leexigía que diese pruebas de genuina conversión, y se rebautizase.27. Esta conducta de parte de las iglesias leales pronto incurrió en el furioso desagrado de los devotos de lareligión del estado, muchos de los cuales, si no los más de ellos, no eran genuinos cristianos.Sin embargo, a partir de ese momento, se les negó el nombre de “cristianos” a los que integraban las iglesiasleales que rehusaban aceptar los nuevos errores. Es más: no sólo fueron despojados de ese nombre, sino quese les puso muchos otros nombres, de manera que unas veces eran llamados por uno o por otro; Y así se lesllamó “montanistas”, “tertulianistas”, “novacianos”, “petrobrusianos”, etc.; Y algunos, al menos, a causa desu practica de rebautizar a los que habían sido bautizados en la infancia, fueron denominados “anabautistas”.28. El año 426, exactamente diez años después de haberse establecido con fuerza de ley el bautismo infantil,comenzó el horrible período conocido como la Edad Media. ¡Qué horrible período fue ese! ¡Cuán tenebrosoy sangriento fue! Durante diez siglos, a partir de ese entonces, el rastro del cristianismo leal se halla regadopor su misma sangre. Hay muchos nombres llevados por los perseguidos. A veces esos nombres les fuerondados debido a algún jefe heróico que los acaudillaba; y otras debido a otras causas. Ocurría a veces que elmismo pueblo era designado en cada país con distinto nombre.29. Fue a principios de la Edad Media cuando comenzó el papado, en la persona de León I durante los años440461.No fue, sin embargo, entonces cuando se usó por primera vez el título de “Papa”. Ese título, lomismo que el de “Iglesia Católica”, fue ampliado. El nombre aparece aplicado por primera vez al obispo deRoma entre los años 296 y 304. El primero en adoptarlo formalmente fue Siricio, obispo de Roma del año 384al 408. Luego fue adoptado oficialmente por León I durante los años 440461.Después, fue universalmentereclamado por todos los obispos en el año 707, hasta que Gregorio VII, unos siglos más tarde, declaró que esetítulo era exclusivo del papa.30. Recapitulemos ahora los sucesos más significativos de este primer período de quinientos años:(1) El cambio gradual del gobierno democrático por uno de carácter prelaticio(2) El cambio de la salvación por gracia por la salvación bautismal(3) El cambio del bautismo de creyentes por el bautismo infantil(4) La Jerarquía: unión o maridaje de la Iglesia y el Estado(5) La capital del imperio trasladada a Constantinopla(6) El bautismo infantil establecido por ley y declarado obligatorio(7) Los “cristianos” comenzando a perseguir a los cristianos(8) La Edad del Oscurantismo comenzado en el año 426(9) La espada y la antorcha, más bien que el Evangelio, llegando a ser el poder de “Dios” para salvación(10)Todo resto de “libertad religiosa” acabó por morir (Se la entierra; y enterrada queda por varios siglos).(11)Las iglesias leales al Nuevo Testamento (conocidas por muchos nombres) perseguidas sin tregua nidescanso por el poder temporal de la nueva Iglesia Católica; creyentes dispersados por todo el mundobuscando refugio (poco seguro) en los lugares más ocultos de los bosques, las montañas, los valles, losescondrijos y cavernas de la tierraSEGUNDO PERÍODO Desdeel año 600 al 13001. Hemos terminado la primera disertación en el siglo quinto. Sin embargo, un buen número de sucesos que nose mencionaron en la primera disertación tuvieron su principio en los primeros siglos de nuestra era.Hemos llegado al horrendo período, designado por la historia universal como la Edad Media o deloscurantismo. Porque fue de veras una época tenebrosa, sangrienta y horrenda en extremo.Las persecuciones de la Iglesia Católica Romana fueron crueles y continuas. La guerra de exterminiointencional que prosiguió sin interrupción y de una manera implacable en muchos países, hizo que muchoscreyentes huyesen a otras tierras, no dejando tras sí más que un reguero de sangre, por doquiera que iban.Esto se vio especialmente en Inglaterra, Gales, África, Armenia y Bulgaria, y donde quiera que habíacristianos que se mostraban sinceros y rigurosamente leales al Nuevo Testamento.2. Volvamos ahora nuestra atención a los concilios llamados “ecuménicos” o “imperiales.” Conviene tenerpresente que todos esos sínodos se celebraron supuestamente a semejanza del de Jerusalén celebrado por losapóstoles y otros (véase Hechos 15:1); pero no se parecieron en nada, a pesar de llamarse del mismo nombre,“concilios”.Fijaremos nuestra atención ahora tan sólo en ocho de ellos, los que fueron convocados por los emperadores;no por los papas. Todos estos concilios fueron celebrados en el oriente, es decir, por iglesias del rito griego, sibien asistieron a ellos representantes de la rama occidental o romana de la iglesia.3. El primero de esos concilios se celebró en Nicea, en el año 325, y fue convocado por Constantino elGrande, al que asistieron 318 obispos.El segundo fue el de Constantinopla, celebrado en el año 381, y fue convocado por el emperador Teodosio elGrande. A este asistieron 150 obispos. (Téngase presente que en los primeros siglos del cristianismo, losobispos no eran otra cosa que los pastores de las iglesias locales).El tercero fue convocado por Teodosio II y Valentiniano III. A este concurrieron 250 obispos, siendocelebrado en Efeso, en el año 431.El cuarto se celebró en Calcedonia, en el año 451, convocado por el emperador Marciano; concurrieron a élentre 500 y 600 obispos metropolitanos (estos eran pastores de ciudades principales o pastores de lasprincipales iglesias). En este concilio fue promulgada la doctrina de lo que ahora se conoce comomariolatría, es decir, el culto a Maria, la madre del Señor. Al principio, esta doctrina causó muchaagitación; pues muchos opusieron a ella serios reparos. Con todo, acabó por imponerse como doctrina odogma permanente de la Iglesia Católica.El quinto de estos ocho concilios se realizó en Constantinopla. Este fue el segundo celebrado en aquellaciudad. Lo convocó Justiniano, en el año 553, al que asistieron 165 obispos, y parece, fue celebradoprincipalmente para condenar ciertos escritos.El sexto concilio fue convocado en el año 680 por Constantino Pogonato, y celebrado, como el anterior, enConstantinopla, para condenar la herejía. Este concilio condenó también al Papa Honorio, al que depuso yexcomulgo. Desde luego, la infalibilidad aún no había sido declarada.El séptimo concilio se reunió en Nicea, en el año 787. Fue este el segundo celebrado en esa ciudad. Fueconvocado por la Emperatriz Irene. Al parecer, fue en este concilio donde se originó el culto a las imágenesy a los santos. Como podéis verlo, esos “padres” se hicieron más paganos que cristianos.El último de los llamados “concilios orientales” convocados por los emperadores, tuvo lugar enConstantinopla, en el año 869. Fue convocado por el emperador Basilio I, el Macedonio. La Iglesia Católicapasaba entonces por una seria dificultad, causada por la controversia entre las dos cabezas del catolicismo (laoriental y la occidental, o sea la griega y la latina), a saber, Focio de Constantinopla y Nicolás I de Roma. Tangrave fue la contienda que los dos se excomulgaron mutuamente, de suerte que, durante un corto tiempo, elcatolicismo estuvo sin cabeza. El objeto del concilio fue, de consiguiente, el de arreglar ese asunto. Pero tandefinitiva fue esa ruptura entre las dos ramas del catolicismo, que hasta la hora presente no ha sido posiblerestablecer la armonía entre ambas iglesias. Todos los intentos hechos en ese sentido han fracasadocompletamente. Desde ese entonces, el poder de la curia romana ha ido en aumento. Desde esa época enadelante, ya no son los emperadores los que convocan los concilios, sino los pontífices romanos.Tocante a los concilios posteriores, nos ocuparemos de ellos más tarde, en el curso de estas disertaciones.4. Hay una nueva doctrina de la cual no hemos llamado su atención. Sin duda que también hay otras que sehallan en el mismo caso, pero hay una especialmente, a la que yo quisiera llamar su atención, y esa es la de lacomunión infantil. En efecto, a los niñitos no sólo se les bautizaba y recibía en la iglesia, sino que se lossuponía capaces de participar de la Cena del Señor. Pero el problema que se planteaba era de cómo se lespodría administrar; al fin, se resolvió que mojando el pan en el vino. Esta forma se observó por muchotiempo. Algo más tarde, se añadió otra nueva doctrina a la anterior, la cual decía que este era otro medio desalvación. Pero como posteriormente apareció otra nueva enseñanza, volveremos a referirnos a esta última,algo más tarde.5. En el concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451, se añadió otra doctrina enteramente nueva, queacrecentó rápidamente la lista. Fue la doctrina llamada mariolatría o culto a Maria, la Madre de Jesús.Parece que se sintió la necesidad de un nuevo mediador, a causa de estimarse demasiado grande la distanciaentre Dios y los hombres para que bastase un solo mediador, aun cuando ese lo fuese Cristo, Hijo de Dios yDiosHombre.Y así se consideró que se necesitaba de María, como otra mediadora; con lo cual se ledirigieron oraciones y ruegos, a fin de que ella, a su vez, se los dirigiera a Cristo.6. En el siglo octavo, se añadieron a la fe católica otras dos nuevas doctrinas, las que fueron promulgadas en elsegundo concilio celebrado en Nicea, el que tuvo lugar el año 787. El primero que allí se celebró se le designócomo el concilio del culto a las imágenes, una abierta violación de uno de los mandamientos divinos, quedice: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza…” (Éxodo 20:35)Fue esa otra añadidura del paganismo, ala que luego siguió la del culto a los santos. Esta doctrina no tiene base bíblica alguna. El único ejemplo desuplica dirigida a un santo que hallamos en la Biblia, dado sin duda para mostrar lo necio de semejante pedido,es la que el rico dirigió a Abraham. (Lucas 16:2431)Estos son algunos (no todos) de los numerosos cambiosrevolucionarios que se hicieron tocante a las enseñanzas del Nuevo Testamento en ese período de la historiaeclesiástica.7. Durante el período que acabamos de recorrer, los perseguidos fueron llamados por muchos y variadosnombres, como “donatistas”, “petrobrusianos”, “cataros”, “paulicianos” y “anabautistas”.Algo más tarde,fueron llamados “arnoldistas”, “enriqueños”, “albigenses” y “valdenses”. A veces uno de estos grupossobresalía sobre los demás, y otras veces, otro. Pero algunos de ellos casi siempre se destacaron por causa delo persistente y terrible de la persecución de que fueron objeto.8. Pero no se vaya a pensar, sin embargo, que todos estos perseguidos hayan sido siempre leales en todosentido a las enseñanzas del Nuevo Testamento. En lo esencial, sí lo fueron. .Y algunos, si se tiene en cuentalas circunstancias que los rodeaban, fueron sorprendentemente fieles. Téngase presente que muchos de ellossólo poseían en aquellos lejanos tiempos partes del Nuevo o del Antiguo Testamento; pues como los sagradoslibros no estaban impresos, sino manuscritos en pergamino o algo por el estilo, eran grandes y voluminosos.Ello hacía que fuesen pocas sies que había alguna lasfamilias y hasta las simples iglesias que teníanejemplares completos de la Biblia. Antes de la formal terminación del canon, lo cual ocurrió a fines del siglocuarto, había muy pocos manuscritos de todo el Nuevo Testamento. De los mil de ellos de que tenemosnoticia, sólo unos treinta contienen todos los libros de que consta el Nuevo Testamento.9. Además, durante toda la Edad Media y el período en que arreciaron las persecuciones, se hicieron grandesesfuerzos por destruir las Sagradas Escrituras, sin excluir los ejemplares que poseían los propios perseguidos.De ahí que esas víctimas de la persecución tuviesen, en muchos casos, únicamente algunos fragmentos de laBiblia.10. Conviene también advertir que en aras de impedir la difusión de opiniones contrarias a las de los católicos,se hicieron planes y se tomaron medidas en ese sentido. Como primera medida, se dispuso que todos losescritos sin distinción fuesen recogidos y quemados. Esta medida se aplicó especialmente a los libros, lo quese hizo con todo rigor y persistencia, por espacio de varios siglos. Tal fue, según la historia, la causa principalde que sea tan difícil lograr datos históricos exactos. Además, todos los escritores y predicadores que semostraron inflexibles sufrieron el martirio. Ese período fue sobremanera sanguinario; tanto, que todos losgrupos heréticos (así eran llamados) que persistían en sus opiniones, no importa cual fuese su nombre ni dondeviviesen, eran perseguidos. Los donatistas y los paulicianos se distinguieron entre los primeros grupos. Loscatólicos, por extraño que parezca, a todos los que se negaban a hacer causa común con ellos en su desviaciónde la fe y a creer en sus errores, los denunciaban como herejes y como a tales los condenaban. Esos católicosllegaron al extremo de llegar a ser más paganos y judíos que cristianos, mostrándose más sumisos yrespetuosos al poder civil que al religioso; es más, en vez de observar las antiguas leyes, crearon otras nuevas.11. He aquí algunas de las nuevas variaciones que se produjeron acerca de las enseñanzas del NuevoTestamento durante todos esos siglos. Es probable que no siempre se den en el orden del tiempo de supromulgación porque sería casi imposible lograr la fecha exacta del comienzo de estos cambios. Ha ocurridocon ellos, sin duda, algo semejante a todo el sistema católico; ya que son efecto de un desarrollo gradual. Susdoctrinas o enseñanzas estuvieron sujetas, en los primeros años, a un constante cambio, mediante adiciones,sustracciones, sustituciones o anulaciones. El resultado fue que la Iglesia Católica ya no era, si alguna vez lofuese, una iglesia neotestamentaria.Tampoco era ya un cuerpo meramente ejecutivo, para cumplir las leyesde Dios, sino que se había convertido en uno de carácter legislativo, que hace otras nuevas, y que cambia oabroga las antiguas a su gusto y paladar.12. Una de sus nuevas doctrinas o declaraciones dadas a conocer por ese entonces, fue esta: “Fuera de laiglesia no hay salvación”. Como, según ellos decían, no había otra iglesia más que la Católica, se seguía quehabía que ser católico, o de lo contrario, perderse.13. La doctrina de las indulgencias y la venta de las mismas constituyó otra nueva y grave desviación de lasenseñanzas del Nuevo Testamento. Pero con la mira de que esa nueva enseñanza fuese hecha efectiva, fuepreciso introducir todavía, con carácter imperativo, otra nueva doctrina, a saber, la de abrir tan gran crédito enel cielo, pero accesible a la tierra. Y así se enseñó que las buenas obras poseían mérito para el logro de lasalvación; que ese crédito o depósito se podía acrecentar depositando algo a cuenta en él, del que tambiénalgo se podría sacar o extraer.La primera y más importante suma que figuraba en ese crédito de los cielos era, desde luego, la obra de Jesús.Como Él nunca hizo mal alguno, no necesitó ninguna de sus buenas obras para sí mismo, con el resultado deque todas ellas fueron a acrecentar el aludido depósito. Luego, en adición a eso, se agregaron todos lossobrantes de las buenas obras que cada uno de los apóstoles pudo necesitar para sí mismo, así como el excesode las hechas por la gente piadosa de aquel tiempo y las futuras generaciones, con lo cual se formó un enormedepósito.Formado ese enorme fondo de buenas obras y puesto a la orden de la iglesia, ésta pudo disponer de él segúnlo requirieran las necesidades de algún pobre y mortal pecador, echando mano de aquel crédito, cuando laprudencia lo aconsejase, en beneficio del que lo necesitara. Tal es el origen de la venta de las indulgencias.La gente las podía comprar, ya para sí misma, ya para sus amigos y hasta para los deudos difuntos. Losprecios variaban en proporción a la falta cometida, o que hubiese de cometerse. Esos precios llegaron a vecesa extremos increíbles, como lo admiten los mismos católicos. Algunas historias o enciclopedias dan una listade los precios fijados según los diversos pecados para la remisión de los cuales se vendían las indulgencias.14. Todavía fue necesaria otra nueva doctrina; imperativa para hacer las dos últimas completamenteefectivas. Esa nueva doctrina es la del llamado purgatorio, un lugar de estado intermedio entre el cielo y elinfierno, al cual todos deben ir para purificarse de todo pecado que no sea mortal. Aun los santos deben pasarpor el purgatorio y permanecer en él hasta ser enteramente purificados por el fuego, excepto que logren ayudaprocedente del crédito, antes dicha cosa que sólo pueden lograr mediante las oraciones y pago de indulgenciasque hagan y den los vivos en favor de ellos. La venta de indulgencias es una desviación de las enseñanzasdel Nuevo Testamento y siempre conduce inevitablemente a otras.15. Detengámonos ahora un momento para mostrar cuáles sean las principales diferencias entre los CatólicosRomanos y los Griegos:(1) En cuanto a nacionalidad, los griegos son principalmente eslavos: los que comprenden Grecia, Rusia,Bulgaria, Serbia, etc. Los romanos son principalmente latinos; esa iglesia domina en Italia, Francia,España, y la América del Sur, la Central, México, etc.(2) Los católicos griegos rechazan el bautismo por aspersión o afusión (o sea, rechazan el rociamiento,porque ellos lo hacen todavía por inmersión); Los romanos, en cambio, practican el rociamientoúnicamente, pretendiendo que tienen derecho a cambiar la forma original bíblica, que era lainmersión.(3) Los griegos continúan practicando la comunión infantil; los romanos la han abandonado, aunque laenseñaron en otro tiempo, como medio de salvación.(4) Los griegos administran la comunión en ambas especies a los laicos, dándoles no sólo el pan, sinotambién el vino; los romanos sólo les dan el pan; el vino sólo lo toman los sacerdotes.(5) Los griegos tienen sacerdotes casados; los romanos prohiben a sus sacerdotes contraer elmatrimonio.(6) Los griegos rechazan el dogma de la infalibilidad papal; los romanos no sólo la aceptan, sino queinsisten en defenderla.Tales son los principales puntos en que difieren esas dos iglesias; fuera de eso, podrían marchar unidas. Otrasdiferencias entre ambas iglesias, son:(1) Los griegos celebran sus oficios EN LENGUA VULGAR;(2) No creen en la existencia del PURGATORIO;(3) Emplean en la comunión PAN LEUDADO;(4) No tienen en sus templos IMAGENES DE TALLA, sino cuadros o pinturas.16. Hemos llegado, en nuestras disertaciones, al siglo noveno. Seguiremos ahora con el décimo. Esprecisamente en ese siglo cuando tuvo lugar la separación entre las iglesias griega y romana. Pronto veremos,a través de los siglos, otras nuevas leyes y doctrinas, así como nuevas y encarnizadas persecuciones. (VéaseSchaffHersogg,tomo 11, p. 901)17. Llamo de nuevo la atención para aquellos a quienes atrapó la mano de hierro de la persecución.Si, como parece aseverar la historia, perecieron cincuenta millones, victimas de las persecuciones, durante losmil doscientos años de la Edad del Oscurantismo, entonces murieron a razón de cuatro millones cada cienaños. Tal cifra casi sobrepasa los límites de lo concebible. Como ya se ha dicho, esa mano de hierro,chorreando sangre de mártires, cayó implacable sobre los paulicianos, los arnoldistas, los enriqueños, lospetrobrusianos, los albigenses, los valdenses y los anabautistas;y desde luego, sobre algunos de estos, semostró mucho más dura. Pero pasaremos rápidamente por esta horrorosa parte de nuestra historia. (La Ley deDios, por William S. Plumer, autor presbiteriano, Harrisonburg, Virginia, E.U., Sprinkle Publications, 1996;reimprimido de edición de 1864, página 450)18. Hemos llegado a otro período bastante largo de concilios ecuménicos, pero éstos no fueron ni continuos niconsecutivos. Con el correr de los años, hubo muchos concilios que no fueron ecuménicos ni siquieraimperiales o de todo el imperio. Esos concilios fueron en gran parte cuerpos legislativos, para anunciar oreformar alguna ley civil o religiosa. Pero ya asumiendo el poder para hacer o imponer leyes religiosas alpueblo de Dios, actuaban en abierta oposición al Nuevo Testamento.Recuérdese que tales actos fueron realizados por una Iglesia sostenida por el Estado, la que vive en alianzacon un gobierno pagano, con el resultado de que se ha paganizado más allá de lo que el gobierno se hacristianizado.19. Cuando un pueblo desecha el Nuevo Testamento, que contiene todas las normas necesarias para dirigir lavida cristiana del individuo y de la iglesia, ese pueblo se ha suicidado, arrojándose a un abismo sin límites.(Nota del traductor: La iglesia de Cristo es una institución que no empezó sino hasta el NuevoTestamento. Entonces, sólo allí se encuentra el origen, reglas y prácticas de las iglesias del Señor. Sinembargo, los bautistas verdaderos siempre han dicho que toda la Escritura es la Palabra de Dios y es laúnica regla de fe y práctica, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, 2 Timoteo 3:1617.(LaConfesión de Fe de Londres de 1689, Una Confesión Bautista, Capítulo 1, “Las Santas Escrituras”)Una ley errónea añadida a la Biblia muy pronto (sin que sea posible evitarlo) exigirá que se añada otra, luegootra, después otra, sin solución de continuidad. Por eso fue que Cristo no dio a sus iglesias ni a suspredicadores poderes legislativos. Es más, es por eso que el Nuevo Testamento termina con estassignificativas palabras: “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Sialguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si algunoquitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santaciudad y de las cosas que están escritas en este libro”. (Apocalipsis 22:1819)Nota: Insertamos aquí, como entre paréntesis, esta cláusula, a manera de amonestación: Que las iglesiasbautistas tengan cuidado con las resoluciones disciplinarias o de otra naturaleza que suelen aprobarse a vecesen sus conferencias, por el peligro que se corre de que a esas resoluciones se las considere como normas parael gobierno de la iglesia.20. El espacio limitado de este librito excluye la posibilidad de extendernos acerca de estos concilios oasambleas legislativas; con todo, es necesario que digamos algunas cosas acerca de ellos.21. El primero de los concilios lateranenses u occidentales, convocados por los papas, fue convocada porCalixto II en el año 1123. Estuvieron presentes alrededor de 300 obispos. En esta asamblea se decretó elcelibato de los sacerdotes católicos romanos. Desde luego, no intentaremos exponer todo lo tratado en estasasambleas.22. Después, en el año 1139, bajo el pontificado de Inocencio II, se convocó otro de estos concilios,especialmente para condenar a dos grupos de devotísimos cristianos, conocidos como petrobrusianos yarnoldistas.23. Alejandro III convocó todavía otro en el año 1179, cuarenta años después del anterior. En él fueroncondenados lo que ellos llamaron los “errores e impiedades” de los valdenses y de los albigenses.24. Treinta y seis años exactamente después del último, se convocó a otro por el papa Inocencio III. Este secelebró en el año 1215, siendo, según parece, el más concurrido de estos grandes concilios. Según la historia,en esta asamblea “estuvieron presentes 412 obispos, 800 abades y priores, embajadores de la corte bizantina,y un gran número de príncipes y nobles”. Por lo mal combinado de esta asamblea, ya puede comprenderseque no fueron asuntos espirituales únicamente los que en ella se trataron.En aquel entonces se promulgó la nueva doctrina de la transubstanciación que pretende convertir el pan y elvino de la Cena del Señor en el verdadero cuerpo y sangre de Cristo, después que el sacerdote pronuncia lasllamadas palabras sacramentales. Fue esta doctrina, entre otras, la que, siglos más tarde, sacudió a los adalidesde la Reforma. Según ese dogma, todos los que participan de la comunión comen realmente el cuerpo deCristo y beben su sangre.En esta asamblea parece que se originó un nuevo dogma, el de la confesión auricular, consistente en laobligación de confesar los pecados de uno al oído del sacerdote.Pero es probable que la más cruel y sanguinaria institución que registra la historia de la humanidad, impuestajamás a un pueblo, sea la conocida como la “Inquisición”, así como otros tribunales destinados a averiguar yjuzgar los casos de “herejía”.El mundo está lleno de libros que condenan esa extrema crueldad. Sin embargo, esa institución se originó yperpetuó por gente que pretendía ser guiada por el Señor.Por lo que respecta a su barbarie, parece que no hay nada, absolutamente nada, en toda la historia, que lasobrepase. Tan bárbara ha sido, que yo no me atrevería a describirla. Me limitaré, pues, a remitir a mislectores a algunos de los numerosos libros que tratan de la Inquisición, a fin de que se enteren por sí mismos.Pero como si no fuese ya bastante con la anterior, esta asamblea o concilio decretó expresamente acabar contoda “herejía.” ¡Cuántas páginas luctuosas contienen la historia del mundo escrita a causa de esos horriblesdecretos!25. En el año 1229, catorce años justos después de esa terrible asamblea, tuvo lugar otra más. Ésta parece queno fue ecuménica. Se la conoce como el concilio de Tolosa. Probablemente, uno de los asuntos más vitalesde toda la historia del catolicismo fue promulgado en esa reunión. En efecto, se decretó que la lectura de laBiblia, el libro de Dios, se prohibiese a todos los laicos, excepto a los sacerdotes o altos dignatarios de laiglesia. ¡Qué decreto tan extraño en vista de la clara enseñanza de la Palabra Divina, que dice: “Escudriñadlas Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dantestimonio de mí”! (Juan 5:39)26. Todavía se convocó a otro concilio que habría de reunirse en la ciudad de Lión. Lo convocó el PapaInocencio IV en el año 1245. El objeto por el cual fue convocado parece que fue principalmente paraexcomulgar al emperador Federico I de Alemania. La Iglesia Católica, la novia adúltera que aceptó casarsecon el Estado en el año 313, en días de Constantino el Grande, se halla convertida ahora en cabeza de la casa,y como tal dicta normas políticas a los gobiernos, a la vez que pone reyes y reinas, o bien los depone, a suvoluntad.27. En el año 1274 fue convocado otro concilio con la mira de reunir de nuevo las dos ramas, griega y romana,de la gran Iglesia Católica. Pero fracasa completamente en lograr su propósito.TERCER PERÍODO – Desde el año 1400 al 16001. Los tres siglos: quince, dieciséis y diecisiete, figuran entre los más memorables de la historia de lahumanidad, y muy especialmente, de la historia del cristianismo. Dentro de la Iglesia Católica, tanto en larama latina como en la griega, hubo una continua revolución, cuyo objeto era el de lograr una reforma. Estedespertar de la conciencia religiosa, después de haber dormido por tanto tiempo, y el anhelo de una genuinareforma, comenzó, en realidad, en el siglo trece, y hasta es posible que comenzase un poco antes. La historiaparece realmente insinuarlo así.2. Retrocedamos un poco. La Iglesia Católica, con sus innumerables desviaciones de las enseñanzas delNuevo Testamento, sus muchas extrañas y crueles leyes, su estado moral desesperadamente bajo, así como susmanos y ropas atestadas con la sangre de millones de mártires, se había vuelto odiosa y sumamente repulsivaaún para muchos de sus mismos adherentes, los cuales eran mucho mejores que su propio sistema de leyes,doctrinas y practicas. Varios de los mejores y más valientes y espirituales sacerdotes y dirigentes procuraron,uno tras otro, con el mayor ardor, reformar las leyes y doctrinas más objetables y retornar, hasta donde fueseposible, a las sencillas enseñanzas del Nuevo Testamento. Daremos de ello algunos ejemplos notables.Fíjense entre tanto no sólo en los lugares donde se produjeron los primeros chispazos, anunciadores de lareforma, y cuanto distaron unos de otros, sino también en los guías de ese movimiento. Todos esos guías erano habían sido sacerdotes o respetados católicos. Es que todavía subsistía algo de bueno en medio de tantomal. Es probable, sin embargo, que por ese tiempo no quedase limpia ni una sola doctrina neotestamentaria,esto es, que retuviese su pureza original.Fijémonos ahora en algunos de los reformadores y en los lugares donde trabajaron:3. Conviene tener presente, sin embargo, que por espacio de muchos siglos antes de este gran períodoreformista, hubo una crecida cantidad de personas notables que se rebelaron contra los horribles extremismosde los católicos, y que procuraron sinceramente mantenerse leales a las enseñanzas de la Biblia. Pero todo loque estos dejaron tras sí fue un reguero de sangre.Vamos ahora a dedicar unos momentos al estudio de ese notable periodo de la Reforma:4. Entre el año 1320 y 1384 hubo en Inglaterra un hombre que atrajo la atención del mundo entero. Sellamaba Juan Wíclef. Éste fue el primero de los valientes que tuvieron el valor de emprender una verdaderareforma dentro de la Iglesia Católica. En la historia se le alude muchas veces con el nombre del “Lucero delAlba” de la Reforma. Se caracterizaba por una vida fervorosa y útil. Fue tal su vida, que se requerirían variostomos para escribir su historia. De ahí que fuese odiado (odiado y temido a la vez) por los jerarcas católicos,quienes hicieron cuanto pudieron por atraparlo y acabar con él. Pero felizmente no lograron su siniestropropósito, sino que murió de parálisis. Pero el odio que los católicos le tenían era tan profundo que, años mástarde desenterraron sus huesos, los quemaron y arrojaron sus cenizas al agua.5. Siguiendo más o menos de cerca las huellas de Wíclef, apareció en escena Juan Huss (13731415)ilustrehijo de la lejana Bohemia. La brillante luz del “Lucero del Alba” de Inglaterra había penetrado en su alma, yrespondido alegremente a ella. Fue la suya una vida esforzada y memorable, pero lamentablemente corta.Huss, lejos de excitar la cuerda sensible de sus correligionarios católicos, excitó el miedo, el odio y laoposición, a resultas de lo cual fue quemado en la hoguera publica cual mártir de su propio pueblo, noobstante buscar el bien de éste. Cierto que amaba a su Señor, pero también lo es que amaba a su pueblo. Sinembargo, él fue uno de entre los muchos millones que hubieron de morir de la misma manera.6. A continuación de Juan Huss, de Bohemia, aparece en escena un portentoso hijo de Italia, el soberanamenteelocuente Savonarola (14521498)nacido treinta y siete años después que Juan Huss hubo sido quemado.Savonarola, a semejanza de Huss, aunque era católico devoto, descubrió que los gobernantes de su patria,Italia, lo mismo que los de Bohemia, eran contrarios a la reforma. Pero con su poderosa elocuencia consiguiódespertar algunas conciencias y atraerse considerable número de partidarios. Pero una verdadera reforma dela Jerarquía significaba la ruina absoluta de las altas esferas de la iglesia. Y Savonarola, así como Huss, hubode morir, quemado en la hoguera publica.Es posible que Savonarola haya aventajado sobremanera a los hombres más elocuentes de aquel período; peroa pesar de su elocuencia, como atacaba a una poderosa organización; y como la existencia de esa instituciónexigía que se opusiese a la reforma, Savonarola hubo de morir.7. Desde luego, al dar los nombres de los reformadores de este período, es necesario que se excluyan algunos;y así sólo menciono aquellos a quienes se refiere la historia con más frecuencia.A continuación del pico de oro italiano, surgió el suizo Ulrico Zuinglio, nacido antes de que Savonarolamuriese. Zuinglio floreció entre los años de 1484 y 1531.La idea de reforma se propaga ahora por todas partes. Los incendios que esta idea origina, se producen alpresente con más rapidez que nunca, y se extienden con gran celeridad, de tal manera que resulta difícilextinguirlos; como que aún no había sido sofocado sino en parte el provocado por Zuinglio, cuando otro másvoraz que todos los restantes estalló en Alemania. Zuinglio murió en el campo de batalla.8. Martín Lutero, acaso el más notable de todos los reformadores de los siglos quince y dieciséis, florecióentre los años de 1483 y 1546. Como puede verse por estas fechas, Lutero fue realmente contemporáneo deZuinglio; como que nació un año antes que éste, y murió quince años después. Es probable, sin embargo, quesus grandes predecesores le hayan facilitado el cumplimiento de su misión, y ello en una medida mucho mayorque la señalada por la historia. Es más; mediante la dura experiencia de aquellos y luego más tarde en formamás acabada, mediante la suya propia, comprendió que una reforma en regla dentro de la Iglesia Romana seríacompletamente imposible, ya que se hubieran necesitado demasiados expedientes. El empleo de uno exigiríaotro, y éste, otro; y así, sucesivamente, hasta lo infinito.9. De consiguiente, después de librar grandes batallas con los grandes jerarcas del catolicismo, Lutero,auxiliado por Melancton y otros alemanes prominentes, fundó en el año 1530, más o menos, una institucióncristiana, enteramente nueva, conocida actualmente como la Iglesia Luterana, la que pronto se convirtió en laIglesia de Alemania. Fue esa la primera de las nuevas fundaciones que salió directamente de Roma, querompió con todo compromiso de fidelidad y obediencia a la Madre Iglesia Católica (como la llaman) y quecomenzó a existir con su distinta identidad.10. Pasando por alto, por ahora, a la Iglesia de Inglaterra, que es la que sigue en orden a la Luterana en cuantoa sus comienzos, continuaremos ocupándonos por un rato de la Reforma en el continente.Otro de los más grandes reformadores fue Juan Calvino (15091564).Aunque era francés, el teatro de susoperaciones fue más bien Suiza. Fue éste un hombre muy capaz y dotado. Fue asimismo contemporáneo deLutero durante 30 años; y cuando Zuinglio murió, Calvino tenía 22 años de edad.Calvino es el fundador de la Iglesia Presbiteriana; aunque hay historiadores que afirman que él que la fundófue Zuinglio. Hay más fuertes evidencias en favor de Calvino que de Zuinglio, pero es incuestionable que lostrabajos de Zuinglio y de Lutero hicieron que la tarea de Calvino le resultara mucho más fácil. Deconsiguiente, en el año 1541 (pues, según parece, fue esa la fecha), a los once años justos de haber fundadoLutero la Iglesia Luterana, comenzó a existir la Presbiteriana.En este caso, como en el de Lutero, el fundador fue un sacerdote católico reformado, o que estuvo a punto deserlo.Wíclef, Huss, Savonarola, Zuinglio, Lutero y Calvino son los seis grandes guías que acaudillaron las fuerzas dela Reforma en las batallas contra el catolicismo, al que golpearon hasta hacerlo trastabillar.11. En el año 1560, diecinueve años después que Calvino fundó la Iglesia de Ginebra, Juan Knox, discípulo deCalvino, estableció la primera Iglesia Presbiteriana en Escocia; y treinta y dos más tarde, en el año 1592, esamisma Iglesia Presbiteriana se transformó en Iglesia del Estado Escocés.12. Durante estas recias luchas en favor de la Reforma, muchos anabautistasprestaron su ayuda a losreformadores. Aquellos, creyendo y esperando hallar algún alivio a su dura suerte, salieron de sus esconditesy lucharon denodadamente al lado de los reformadores; pero pronto sufrieron un terrible desengaño. Enadelante, tuvieron que vérselas con otros dos enemigos: los luteranos y los presbiterianos, que al salir delcatolicismo, llevaron consigo muchos de los males que caracterizaban a éste, entre otros, su idea de una Iglesiadel Estado. De ahí que muy pronto se convirtiesen una y otra denominación en Iglesias del Estado. Ello hizoque las dos pronto se ocuparan en la empresa de perseguir a otros, aunque sin llegar a los extremos de sucatólica madre.Triste y horrible fue la suerte de estos pacientísimos anabautistas.Ahora el mundo ya no les ofrece ningúnlugar seguro donde puedan ocultarse. Ahora cuatro implacables perseguidores siguen furiosos atrás de ellos.Seguramente les tocó a ellos dejar un rastro de sangre.13. Durante este mismo período, surgió otra denominación, no en el continente, sino en Inglaterra, la cualprecedió en varios años a la Presbiteriana. Su origen no se debió tanto a la idea de reforma (aunque éstafacilitó su aparición) en cuanto a una ruptura o división en las filas católicas. Esta fue más semejante a ladivisión o cisma que se produjo en el año 869, cuando los católicos orientales se separaron de los occidentales,distinguiéndose ambas iglesias desde entonces en la historia con los nombres de Iglesia Católica Griega eIglesia Católica Romana.La división a que nos referimos ahora ocurrió más o menos de esta manera:El rey Enrique VIII de Inglaterra se había casado con Catalina de Aragón; pero desgraciadamente,poco tiempo después, su inquieto corazón se prendó de Ana Bolena; por esta causa, quiso divorciarsede Catalina, para casarse con Ana. Pero en aquel entonces no era nada fácil lograr divorciarse; sólo elPapa podía conceder el divorcio; y como él, por especiales motivos, rehusó otorgarlo, Enrique sesintió profundamente apenado. Pero considerando que era rey, se creyó autorizado para hacer lo quele viniese en gana.Su primer ministro (que en ese tiempo era Tomás Cromwell) se burló del rey, diciéndole: ¿Por qué sesomete a la autoridad papal a ese respecto? Enrique aceptó la sugestión, y se constituyó a sí mismocabeza de la Iglesia de Inglaterra. Tal fue el origen de esa nueva iglesia. Ese paso se dio en el año1534 ó 1535. Por el momento, ningún cambio de doctrina se hizo; todo se redujo a desconocer ysacudir la autoridad del Papa. La verdad es que Enrique nunca llegó a ser realmente un protestantesincero, como lo demuestra el hecho de que murió en la fe católica.14. Pero esta división trajo como resultado un notable cambio, o reforma. En efecto, si bien fue imposiblereformar la Iglesia Católica bajo la autoridad papal, sin salir de ella, como ocurrió en el caso de Lutero y deotros, ello fue posible después de la antes dicha división; y así, Cramer, Latimer, Ridley y otros introdujeronalgunos cambios notables; pero esos cambios los pagaron muy caros más tarde, cuando María laSanguinaria, hija de la repudiada Catalina, ascendió al trono de Inglaterra y restableció el catolicismo, con elPapa a la cabeza. Esa terrible y espantosa reacción terminó al fin de los cinco azarosos y sangrientos años queduró el reinado de María. Muchas fueron las cabezas que cayeron bajo la sangrienta hacha de esa soberana,pero, al final, también cayó la suya.Como el pueblo inglés le había tomado gusto a la libertad, cuando Isabel, hija de Ana Bolena (por causa de lacual se había Enrique divorciado de Catalina) ascendió al trono, la Iglesia de Inglaterra sacudió una vez más elyugo papal, y fue restablecida de nuevo.15. De esta manera, antes de fines del siglo dieciséis, había cinco iglesias sostenidas por el Estado: IglesiaOrtodoxa Griega, Iglesia Católica Romana, Iglesia de Inglaterra (anglicana), Iglesia Luterana e Iglesia deEscocia, actualmente conocida como Iglesia Presbiteriana. Todas ellas se mostraron implacables en su odio ypersecución de los llamados anabautistas,valdenses y demás iglesias separadas que no habían tenido jamásrelación alguna con los católicos. La gran ayuda que habían prestado durante las luchas de la Reforma habíasido echada en olvido o ya se ignoraba enteramente, con el resultado de que muchos millares más deseparados, incluso mujeres y niños, perecían cada día a consecuencia de las interminables persecuciones. Deesa forma, la gran esperanza despertada por la Reforma resultó una sangrienta desilusión. Los que quedaronhallaron refugio no muy seguro en los amigables Alpes y en otros ocultos lugares del mundo.16. Estas tres nuevas iglesias separadas de Roma o salidas de ella, retuvieron muchos de sus errores másdañosos. He aquí algunos de ellos:(1) Gobierno prelaticio; pues sólo difiere en la forma(2) Iglesia sostenida por el Estado(3) Bautismo infantil(4) Bautismo por aspersión o afusión (rociamiento)(5) Creencia en la regeneración bautismal (por parte de unas de las nuevas iglesias, pero también porparte de las otras, según muchos de sus historiadores)(6) La persecución de otros (al menos durante algunos siglos)17. Al principio, todas las iglesias del Estado se perseguían unas a otras, lo mismo que a cualquier otra; peroen un concilio celebrado en Augsburgo en 1555, se firmó un tratado de paz, conocido como la Paz deAugsburgo, entre los “católicos” por un lado, y los “luteranos” por el otro, en virtud del cual se comprometíana no perseguirse unos a otros. “Dejadnos en paz”, decían, “y nosotros haremos lo propio con vosotros”. Paralos católicos, luchar contra los luteranos significaba la guerra en Alemania; y para los luteranos, luchar contralos católicos o perseguirlos, significaba la guerra con todos los países donde los católicos predominaban o eranmayoría.18. Pero las persecuciones no cesaron entonces. De los odiados anabautistas,llamados ahora bautistas, noobstante todas sus anteriores persecuciones y el hecho horroroso de que habían ya muerto cincuenta millonesde mártires, todavía existía número considerable de ellos.En este mismo período se vio algo verdaderamente inaudito. En un solo camino europeo se colocaron estacasa pocos pies de distancia unas de otras, en un trayecto de unos cincuenta kilómetros, y en la aguzada punta decada una, fue colocada la ensangrentada cabeza de un mártir anabautista.La imaginación apenas puede describir una escena tan horrorosa, perpetrada, sin embargo, por un pueblo quese llamaba a sí mismo seguidor del manso y humilde Jesús.19. Recuérdese que los católicos no miran la Biblia como la única regla y guía de fe y de conducta para ellos.Afirman, sí, que es infalible, pero que hay otras normas de tanta autoridad como ella, a saber, los escritos delos padres y los decretos de la Iglesia Católica o las declaraciones del Papa infalible.He aquí que nunca se pudo celebrar un debate satisfactorio entre un católico y un protestante o un bautista,porque nunca se pudo llegar a un acuerdo final. Lo que es con los católicos, no es posible zanjar ningunacuestión empleando únicamente la Biblia.20. Tomemos, como ejemplo, la cuestión del bautismo y la autoridad final tocante al acto y al modo decelebrarlo. Ellos dirán que la Biblia enseña, sí, sin lugar a dudas, el bautismo y que también enseña que debepracticarse por inmersión únicamente. Pero por otra parte pretenden que a su infalible iglesia le asistióperfecto derecho para cambiar la inmersión por la aspersión o la afusión (el rociamiento); pero que otrosno tienen ese derecho o autoridad, sino sólo el Papa, por ser infalible.21. Bueno será que llamemos aquí la atención a algunos hechos relacionados con la Biblia, ocurridos duranteestas horribles centurias.Téngase presente que la Biblia no estaba impresa en el dado caso que la imprenta se hubiese inventado.Tampoco había papel para escribirla, sino el pergamino (hecho de piel de cabra y de oveja) y el papiro(fabricado con la médula de cierta planta llamada de ese nombre) era el material usado para escribir. De ahíprovenía que un libro tan grande como la Biblia, escrito a mano con un estilo, no con una pluma como las quehoy se usan, fuese probablemente demasiado voluminoso, para que un hombre lo pudiese llevar fácilmenteconsigo. Y así, por lo que se sabe, nunca hubo más de unas treinta Biblias completas en todo el mundo.Muchas partes de ella, como por ejemplo: los libros de Mateo, Marcos, Lucas, Juan o los Hechos, o lasEpístolas, o el Apocalipsis o del Antiguo Testamento, sí, eran comunes.Uno de los más grandes milagros que registra la historia universal, según mi manera de pensar, es launanimidad del pueblo de Dios en creer los principales artículos de la fe cristiana. Claro está que eso se debea la acción directa de Dios.¡Cuán glorioso es el que todos tenemos ahora un ejemplar de toda la Biblia en nuestra propia lengua!22. Bueno será también que todos nos detengamos a considerar otro hecho vital relacionado con la Biblia. Enla precedente disertación ya se ha mencionado como de paso, de ahí que convenga traerlo de nuevo aquí acolación. Se trata de la decisión tomada por los católicos en el concilio de Tolosa, en el año 1229, cuando seacordó prohibir la lectura de la Biblia, la Palabra de Dios, a la vasta mayoría de sus adeptos, los laicos. Yconste que yo no hago sino referir aquí lo que se expresó en aquel concilio. No hace mucho, me dijo uncatólico: “Nuestro propósito al hacer eso no es otro que el impedir que cada uno la interprete según su criterioparticular”. ¿No sería realmente singular el que Dios hubiese escrito un libro para su pueblo y que luego noquisiese que ese mismo pueblo lo leyese? Sin embargo, según ese mismo libro, en el día del juicio todos seránjuzgados de acuerdo con sus enseñanzas. No es extraño que ese libro diga: “Escudriñad las Escrituras,porque en ellas creéis tener la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. (Juan 5:39) ¡Cuánterrible es la responsabilidad asumida por los católicos sobre ese particular!CUARTO PERÍODO Siglos17, 18 y 191. Esta disertación principia con los comienzos del siglo diecisiete. Hemos pasado muy aprisa por muchoseventos importantes de la historia del cristianismo, pero la necesidad nos obligó a ello.2. Este período de tres siglos comienza con el origen de una denominación enteramente nueva: la IglesiaCongregacionalista. Es justo decir que algunos historiadores le asignan como fecha de su comienzo el año de1602. Sin embargo, SchaffHerzogg,en su Enciclopedia, fija su principio mucho más antes, en el siglodieciséis, haciéndola contemporánea de la Iglesia Luterana y Presbiteriana. Como durante el gran movimientoreformista, muchos que salieron de Roma no estaban satisfechos con la magnitud de la reforma realizada porLutero y Calvino, ni con el gobierno prelaticio, resolvieron retornar a la idea democrática del NuevoTestamento, sostenida durante quince siglos por los que se habían negado a entrar en la Jerarquía creada porConstantino.3. Como la contención de esta nueva denominación tocante a la reforma en ese particular fue terminante, leacarreó una acerba persecución de parte de los católicos, los luteranos, los presbiterianos y los anglicanos, esdecir, de todas las iglesias sostenidas por el Estado.Pero estos mismos congregacionalistas retuvieron muchos errores inventados por los católicos, como ser: elbautismo infantil, la afusión o aspersión (el rociamiento) como forma de bautismo; finalmente, adoptaron ypracticaron en grado extremo la idea de la Unión de la Iglesia y el Estado. Es más: después de refugiarse enAmérica ellos también se transformaron en crueles perseguidores.4. El nombre de “independientes” o “congregacionalistas”, como ahora se llaman, se deriva de su sistema degobierno en la iglesia. La Enciclopedia de Schaff Y Herzogg contiene algunos de los principios que distinguena los congregacionalistas ingleses. Helos aquí:(1) Que Jesucristo es la única cabeza de una iglesia, y la Palabra de Dios su único estatuto(2) Que las iglesias visibles son asambleas distintas compuestas de hombres piadosos, separados delmundo con fines puramente religiosos, y no deben confundirse con el mundo(3) Que estas iglesias separadas tienen plenos poderes para elegir sus propios ministros y demásservidores, y para mantener su propia disciplina(4) Que con respecto a su régimen interno, cada iglesia es independiente de todas las demás, lo mismoque de toda intervención del Estado en sus asuntos5. ¡Cuánto difieren estos principios de los del catolicismo y hasta de los del luteranismo, del presbiterianismo,o del episcopalismo (la Iglesia de Inglaterra)! Y, ¡cuán semejantes son a los de los bautistas de hoy y de todoslos siglos pasados, y a las enseñanzas originales de Cristo y sus apóstoles!6. En el año 1611 apareció la versión inglesa de la Biblia del Rey Jaime. Hasta entonces nunca se le habíaproporcionado al pueblo la Palabra de Dios con tanta amplitud.Cosa notable, desde que se comenzó a esparcir la Palabra de Dios en gran escala, comenzó también ladeclinación del poder papal; también comenzó a tomar cuerpo, después de muchos siglos, la idea de lalibertad religiosa.7. En el año 1648, se firmó el tratado de paz de Westfalia. Entre otras cosas resultantes de ese pacto de paz,se halla el triple acuerdo entre católicos, luteranos y presbiterianos, de no perseguirse ya más los unos a losotros.Las persecuciones entre esas denominaciones significaban la guerra con los gobiernos que las apoyaban. Perolos otros cristianos, especialmente los anabautistas,continuaron siendo hostigados por esas denominacionescon la misma dureza que antes, siendo objeto de persistente persecución.8. Durante todo el siglo diecisiete, la persecución contra los valdenses, los anabautistasy los bautistas (puesahora el “ana” fue abandonado en algunas partes) prosiguió siendo sumamente severa: en Inglaterra, por laIglesia Anglicana, como los atestiguan Juan Bunyan y muchos otros; en Alemania, por los luteranos; enEscocia, por la Iglesia Escocesa o Presbiteriana; en Italia, Francia y en todas partes donde el papismopredominaba, por los católicos. Ahora mismo, no hay paz para los que no concuerdan con las Iglesias delEstado, o con alguna de ellas.9. Un hecho importante, bien establecido por historiadores fidedignos, es el de que ya en el siglo cuarto, losque rehusaban entrar en la Jerarquía y se negaban a aceptar como válido el bautismo de los bautizados en lainfancia, y la doctrina de la regeneración bautismal, y exigían el rebautizo a los que, procedentes de la iglesiade la Jerarquía, querían unirse con ellos eran llamados “anabautistas”; no importa cual fuese el nombre quellevasen, eran siempre designados por ese sobrenombre.Pero cerca del siglo dieciséis, el prefijo “ana” fue eliminado, quedando tan sólo el de “bautistas”. Desdeentonces, todos los otros nombres desaparecieron.No cabe duda de que si Bunyan hubiese vivido en una época anterior a la que vivió, sus seguidores habríansido llamados “Bunyanistas” o “Anabautistas”.Hasta es muy probable que fuesen designados con ambosnombres, como lo fueron otros que le precedieron.10. El nombre “bautista” es un apodo, el cual les fue dado por sus enemigos (excepto que les haya sido dadopor el mismo Salvador cuando se refirió a Juan como “el Bautista”). Hasta el presente, ese nombre nunca hasido adoptado oficialmente por ningún grupo de bautistas. Sin embargo, ha adquirido fijeza, siendo aceptadocon gusto y llevado con orgullo, pues es muy adecuado. Fue ese el nombre que distinguió al precursor deCristo, el primero en enseñar la doctrina que los bautistas actualmente sostienen.11. Citaré ahora una declaración muy importante de la Enciclopedia de Schaff y Herzogg, tomo 1, p. 210,artículo Historia de los Bautistas en Europa:“Los bautistas aparecieron primeramente en Suiza por el año de 1523, donde fueron perseguidos porZuinglio y los papistas. Entre los años de 1525 y 1530, se los encuentra constituidos en grandesiglesias muy bien organizadas en el Sur de Alemania, en el Tirol y en la Alemania Central. En todosesos lugares, sus vidas fueron amargadas con las persecuciones.”(Nótese bien, que todo esto es anterior a la fundación de las iglesias protestantes luterana,episcopal, opresbiteriana).Continuemos citando:“La moravia había prometido un hogar de mayor libertad; eso hizo que muchos bautistas emigrasenallá, pero sólo para encontrarse con sus esperanzas desvanecidas. Después del año 1534, sonnumerosos en el Norte de Alemania, en Holanda, Bélgica y en las provincias valonas. Todavía semultiplicaron durante el gobierno del duque de Alba, en los Países Bajos, donde demostraron gran celomisionero”.Fíjense en la expresión “celo misionero”. Y, ¡piense! ¿Por qué será que haya gente que diga que losprimitivos bautistas eran antimisioneros?¿De dónde vinieron esos bautistas? Desde luego que no salieron de entre los católicos durante la Reforma,puesto que antes de ese movimiento ya tenían grandes iglesias.12. Por ese asunto de vital importancia, notemos los siguientes cambios religiosos que tuvieron lugar enInglaterra en el transcurso de los siglos:El Evangelio fue llevado a las Islas Británicas por los apóstoles; esas islas continuaron siendo apostólicas en sureligión hasta que se hubo creado la Jerarquía, a principios del siglo IV; en realidad, hasta un siglo después deese acontecimiento. Luego cayó bajo el poder de la Jerarquía, la que se fue convirtiendo rápidamente en laIglesia Católica. Y así, católica, se mantuvo como religión del Estado, hasta el cisma de los años 15341535,ocurrido durante el reinado de Enrique VIII. Entonces comenzó a llamarse Iglesia de Inglaterra. Dieciochoaños mas tarde, durante el reinado de María la Sanguinaria, Inglaterra volvió al catolicismo, al que siguió unsangriento período de cinco años, del año 1553 al 1558. Luego ascendió al trono su media hermana Isabel,hija de Ana Bolena, en el año 1558. Los católicos fueron nuevamente desalojados, y la Iglesia Anglicanavolvió a ser restablecida; y así siguieron las cosas por espacio de un siglo, más o menos, cuando la IglesiaPresbiteriana logró predominar por un corto tiempo. Y según parece, llegó a ser por un corto espacio detiempo Iglesia de Inglaterra al par que de Escocia. Sin embargo, después de la época de Oliverio Cromwell, laIglesia Anglicana resurgió de nuevo y ha continuado siendo desde entonces la Iglesia del Estado.13. Obsérvese como se fue disminuyendo gradualmente en Inglaterra lo duro y cruel de las persecucionesreligiosas de la Iglesia del Estado, realizadas durante más de un siglo:(1) El primer decreto de tolerancia apareció en el año 1688, ciento cincuenta y cuatro años después de lafundación de esta iglesia. Por ese decreto, se permitía el ejercicio de todos los cultos, con excepción delcatólico y el unitario.(2) El segundo decreto, del mismo tenor, se publicó en el año 1778, ochenta y nueve años después delanterior. Por ese decreto se permitía también a los católicos el ejercicio de su culto, pero se excluía a losunitarios.(3) El tercer decreto de tolerancia se promulgó en el año 1813, treinta y cinco años más tarde que elprecedente. Éste incluía a los unitarios.(4) En los años 18281829fue promulgado el decreto conocido como el “decreto de ensayo”, por el cual seconcedía a los separados de la Iglesia Anglicana acceso a los empleos públicos y aún a los cargosparlamentarios.(5) En los años 18361837y 1844 se realizaron los decretos de “inscripción” y de “matrimonio”. En virtudde esos dos decretos se les reconocía validez a los bautismos y matrimonios celebrados por losseparados.(6) En el año 1854 apareció “la Ley de Reforma”. Por esta ley, se les abrían las puertas de lasuniversidades de Oxford y Cambridge a los estudiantes disidentes. Anteriormente, ningún hijo dedisidente podía entrar en ninguna de esas dos grandes instituciones.14. Tal ha sido el avance del progreso hacia la libertad religiosa en Inglaterra. Pero es probable que esténen lo cierto los que dicen que no puede haber verdadera libertad religiosa en un país donde existe unareligión del Estado. Cuando más habrá tolerancia religiosa, lo cual dista mucho de la libertad. Mientras hayaen un país una denominación religiosa sostenida por el gobierno con exclusión de todas las demás, no seráposible la absoluta libertad religiosa ni la igualdad.15. A principios del siglo dieciocho nacieron en Inglaterra tres niños que estaban destinados a ejercer grande yperdurable influencia en el mundo. Esos niños fueron Juan y Carlos Wesley, y Jorge Whitfield.Juan y Carlos nacieron en Epworth (de ahí proviene el nombre de Liga Epworth); el primero nació el 28 dejunio de 1703; y el segundo, el 29 de marzo de 1708. Jorge Whitfield nació en Gloucester, el 29 de diciembrede 1714.No es posible referir aquí las vidas de estos muchachos, aunque valdría la pena contarlas aún repetidamente.Estos tres jóvenes fueron, andando el tiempo, los padres y fundadores del Metodismo. Los tres eran miembrosde la Iglesia Anglicana, quienes estudiaban en Oxford para ser ministros de esa Iglesia. Sin embargo, no eranentonces todavía convertidos a Dios, lo cual no era nada extraño entre el clero inglés. (En esa época sellamaban cristianos y miembros de la iglesia desde su bautismo infantil y los padres frecuentemente decidieronque carrera habían de seguir sus hijos). Pero más tarde, esos tres jóvenes experimentaron una genuina ymaravillosa conversión.16. A lo que parece, ellos no deseaban fundar una nueva denominación. Lo que más bien deseaban (y por ellolucharon con gran esfuerzo) era un gran avivamiento de la religión en toda su pureza, y una reforma en laIglesia de Inglaterra. Tal fue lo que procuraron con ahínco en Inglaterra y América.Pero su iglesia no tardó en cerrarles las puertas, de ahí que celebrasen sus reuniones al aire libre y en casasparticulares o, como en el caso de Whitfield, en los templos de otras denominaciones. Whitfield era tanelocuente que atraía mucho la atención por donde quiera que iba.17. La fecha precisa de la fundación de la Iglesia Metodista es difícil de precisar. Está fuera de duda, sinembargo, que el Metodismo es más antiguo que la iglesia de ese nombre. Pues antes de que esos tres jóvenesdejasen la universidad, ya se los calificaba de metodistas.Sus primeras agrupaciones fueron llamadas “sociedades”; y su primera conferencia fue realizada en Inglaterra,en el año 1744. La Iglesia Metodista Episcopal se constituyó en América oficialmente y definitivamente, en laciudad de Baltimore, en el año 1784. Desde entonces, ha crecido de una manera realmente maravillosa.Sin embargo, los fundadores del Metodismo, al salir de la Iglesia Anglicana, llevaron consigo un número deerrores de la madre y la abuela; por ejemplo, siempre retienen la idea del episcopado (o sea, el gobierno deprelados); y a causa de ello tuvieron muchas luchas y desacuerdos internos; y a lo que parece, todavía habráotras. También tenía el bautismo infantil y la aspersión (el rociamiento) como forma de administrarlo.Sin embargo, tenía algo que no trajeron consigo al salir del anglicanismo, y ello era una genuina religiónespiritual.18. El 12 de septiembre de 1788 nació en Irlanda un niño que estaba destinado, con el pasar del tiempo, aproducir una gran agitación religiosa en algunas partes del mundo, y a ser el fundador de una nuevadenominación religiosa. Ese niño fue Alejandro Campbell, hijo de Tomás Campbell, ministro presbiteriano,quien se trasladó a América en el año 1807. Pero Alejandro, su hijo, a causa de hallarse entonces cursandosus estudios de universidad, se le unió más tarde.Como sus opiniones religiosas experimentaron un gran cambio, la familia Campbell dejó a los presbiterianos yse constituyó un cuerpo independiente llamado “Asociación Cristiana” y conocida como “Iglesia de BrushRun”. En el año 1811, adoptaron la inmersión como forma de bautismo, y lograron persuadir a un predicadorbautista que los bautizase, pero con la expresa condición de que no se unirían a la Iglesia Bautista. Y así,padre, madre e hijo fueron bautizados. En el año 1813, su independiente iglesia se unió a la AsociaciónBautista de Red Stone (de la Piedra Roja). Diez años más tarde, a causa de una controversia, dejaron esaasociación y se unieron a otra; pero como continuaron las disputas, también dejaron esa asociación. Es dejusticia decir que ellos nunca habían sido bautistas, ni nunca pretendieron serlo, hasta donde lo demuestran lasmemorias que yo he podido consultar.19. No sería yo enteramente fiel a la historia cristiana y muy especialmente a la de los bautistas, si no dijeraalgo en estas disertaciones acerca de Juan Bunyan, en cierto sentido uno de los hombres más célebres de lahistoria de Inglaterra y aun del mundo entero, ya como predicador bautista, ya como preso durante doce años,en la cárcel de Bedford (por predicar el evangelio), ya como autor del libro más célebre y de más circulaciónen el mundo, después de la Biblia: El Progreso del Peregrino, escrito mientras estuvo encarcelado. El Sr.Juan Bunyan es uno de los ejemplos más notables de lo cruel de la persecución religiosa.¿Y qué diremos del relato acerca de María Bunyan la cieguecita hija de nuestro héroe, relato que debierafigurar en los anaqueles de todas las bibliotecas de las Escuelas Dominicales? Esa biografía estuvo agotadamucho tiempo, pero creo que ahora se está reimprimiendo. Casi me atrevo a desafiar a cualquier hombre,mujer, niño o niña a que no es capaz de leerla sin derramar alguna lagrima.20. Otra cosa acerca de la cual es preciso decir a1gunas palabras, cuando menos, es la referente a Gales y alos bautistas de ese país.Uno de los relatos más conmovedores de la historia del cristianismo es precisamente el de los bautistas deGales. Los bautistas de los Estados Unidos deben mucho más a sus hermanos del país de Gales de lo quemuchos de nosotros nos figuramos.En efecto, hubo algunas Iglesias Bautistas en aquel país que emigraron en masa a los Estados Unidos.(Orchard, p. 2123;Ford, cap. 2)21. El relato de los orígenes de la obra cristiana en Gales es sobremanera fascinante; y a lo que parece, esverídico. Esa historia se remonta a los tiempos del Nuevo Testamento. (Hechos, 28:3031;2 Timoteo 4:21)El relato de Claudia y Pudente, en el que se refiere su visita a Roma y la conversión de ambos a Cristo bajo lapredicación de Pablo; y como luego regresan a Gales, su patria, a donde llevan el evangelio, essorprendentemente interesante.Pablo ganó con su predicación a Claudia y a Pudente en el año 63. Estos, a su regreso a Gales, llevaronconsigo a otros, y a dos predicadores. De esta forma, llevaron el evangelio a Inglaterra y, en especial, aGales. Cuanto hayan ayudado los bautistas de Gales a los de los Estados Unidos, es de difícil apreciación.QUINTO PERÍODO LaReligión en los Estados Unidos1. Mediante los españoles y otras razas latinas, los católicos llegaron a ser los primeros representantes de lareligión cristiana en la América del Sur y la Central. Pero en la del Norte, con la excepción de México, nuncaalcanzaron fuerte superioridad.En el territorio que hoy comprenden los Estados Unidos, fuera de las partes que fueron de México, nuncafueron bastantes fuertes, ni aun durante el período de la colonización, como para lograr el apoyo oficial delEstado.2. Comenzando con la época colonial, a principios del siglo diecisiete, las primeras colonias se establecieronen Virginia, y algo más tarde, en el territorio conocido ahora como los Estados de Nueva Inglaterra.Las persecuciones religiosas o, hablando con más propiedad, irreligiosas, en Inglaterra y en el Continentefueron las principales causas de que se estableciesen las primeras colonias en el territorio de los EstadosUnidos.Entre los primeros grupos de inmigrantes, con excepción del grupo del año 1607 y los conocidos como los“peregrinos” del año 1620, había dos grupos, uno llamado de los “puritanos”, que se componía decongregacionalistas. El gobernador de su colonia era Endicott. El otro grupo era de presbiterianos. Entreestos dos grupos había, sin embargo, un número de cristianos que tenían opiniones diferentes, que tambiénbuscaban escapar de la persecución.3. Estos refugiados congregacionalistas y presbiterianos fundaron distintas colonias, y en ellas establecieronsin tardanza, con fuerza de ley, sus peculiares creencias religiosas. En otras palabras, el congregacionalismo yel presbiterianismo fueron declarados, con carácter legal, las formas religiosas respectivamente de loscongregacionalistas y de los presbiterianos, con exclusión absoluta de todas las demás creencias religiosas.Pero cosa notable, estos mismos que apenas acaban de salir huyendo, de la madre patria, con las sangrientasmarcas de la persecución aun frescas, para buscar un refugio en una nueva tierra de libertad, no bien seestablecen en sus respectivas colonias, cuando niegan la libertad religiosa a los que disienten de ellos, yobservan los mismos métodos de cruel persecución con ellos, y por modo especial con los bautistas.4. Las colonias del sur de Virginia y las de la Carolina del Norte y del Sur estaban constituidas principalmentepor adherentes de la Iglesia de Inglaterra, con el resultado de que las doctrinas y practicas peculiares de esaiglesia constituyeron la religión oficial de esas colonias. De esta manera, en las nuevas tierras de América, adonde muchos otros congregacionalistas, presbiterianos y episcopales habían venido, creyendo disfrutar delderecho de adorar a Dios según los dictados de su conciencia, pronto hubo tres Iglesias del Estado. Deconsiguiente, no había libertad religiosa sino únicamente para los que sostenían la autoridad del Estado. Comose ve, las hijas de Roma siguen las sangrientas huellas de su madre; y su reforma está muy lejos todavíade ser completa.5. Entre los que emigraron a América había muchos bautistas dispersos, llamados todavía por algunos“anabautistas”.Es probable que en cada barco destinado a América se encontrasen algunos. Pero, engeneral, llegaban al nuevo mundo en pequeños grupos; jamás en grandes colonias, porque no se les permitiríaviajar en esa forma. Sin embargo, continuaron llegando; tanto que antes de que las colonias se establecierancompletamente, los bautistas ya eran numerosos en todas partes. Pero muy pronto comenzaron a sentir lamano dura de las tres Iglesias del Estado.Por el simple hecho de predicar el evangelio, rehusar bautizar a sus hijos, oponerse al bautismo infantil yotras cosas inaceptables para sus conciencias, eran arrestados, encarcelados, multados, azotados y expulsados,y sus propiedades confiscadas. ¡Y todo eso en América! Podría alegar muchos ejemplos, pero me limitaré adar unos cuantos.6. No habían transcurrido aun veinte años desde que se había fundado la Colonia de la Bahía deMassachusetts, cuya iglesia oficial era la Congregacional, cuando aprobaron una ley contra los bautistas yotros disidentes. He aquí un ejemplo de tales leyes:“Ordenamos y disponemos que si alguna persona, dentro de nuestra jurisdicción, condenarepublicamente el bautismo de infantes, o se opusiere a él, o anduviere en secreto seduciendo a otrospara que condenen tal practica, o se saliere de la congregación en el momento de administrarse eserito. . . después de dársele tiempo y de procurar persuadirla, si no se corrige, será desterrada”. Estaley fue dictada especialmente contra los bautistas.7. El resultado fue que Rogerio Williams y otros más fueron expulsados. Ser expulsado de aquellas coloniasen aquellos días era cosa gravísima, ya que ello significaba tener que ir a vivir entre los indios. Perofelizmente Williams fue recibido amablemente por ellos, entre quienes vivió largo tiempo.La residencia de Williams entre los indios resultó providencial para la colonia que lo había expulsado, ya quedebido a su influencia y a sus ruegos, pudo evitar que aquellos indígenas destruyesen dicha colonia. De estamanera Williams devolvió a sus enemigos bien por mal.8. Rogerio Williams, más tarde, juntamente con otros, algunos de los cuales habían sido, como é1, expulsadosde aquella y de otras colonias, entre los cuales se contaba Juan Clarke, predicador bautista, decidieronfundar una colonia para ellos. Verdad es que no tenían autoridad legal de Inglaterra para hacer tal cosa; contodo, creyeron que ese paso era más aconsejable, bajo las presentes circunstancias, que tratar de vivir en lascolonias existentes, bajo las horribles restricciones religiosas a que tendrían que someterse, de vivir en ellas.Habiendo, pues, hallado una pequeña extensión de tierra que ninguna de las colonias existentes reclamabacomo suya, se establecieron en ella, la que se conoce ahora como Rhode Island.Eso ocurrió en el año 1638, diez años después de la fundación de la Colonia de la Bahía de Massachusetts.Pero sólo quince años más tarde, en el año 1663, pudieron obtener la autorización real.9. En el año 1651 Rogerio Williams y Juan Clarke fueron enviados por la Colonia a Inglaterra para conseguir,si fuera posible, la autorización real para el establecimiento legal de la Colonia. Cuando llegaron a Inglaterraejercía el gobierno Oliverio Cromwell, pero por alguna causa que se ignora, no accedió a su pedido.Entonces Rogerio Williams regresó a América, quedando Juan Clarke en Inglaterra para continuar lasgestiones. Pasaban los años, y Clarke seguía esperando. Por último, Cromwell perdió su cargo, y Carlos IIsubió al trono de Inglaterra.Aunque la historia considera a ese monarca como cruel perseguidor de los cristianos, con todo, acabó porconceder la autorización en el año 1663, con lo cual Clarke pudo regresar a América con ella después dehaberla esperado doce años.Así que en el año 1663 la Colonia de Rhode Island quedó convertida en legal institución real, y los bautistaspudieron darse su propia constitución.10. Escrita esa constitución, atrajo la atención del mundo entero, por ser la primera que consignaba lalibertad religiosa. La lucha por la libertad religiosa, en América solamente, tiene una gran historia.Durante largo tiempo, los bautistas hubieron de luchar solos completamente por esa conquista, pero no lohicieron para ellos únicamente, sino para todos los que profesan alguna creencia. Rhode Island, la primeracolonia, establecida por un grupo de bautistas, después de doce años de gestionar el permiso para constituirlalegalmente, fue el primer lugar en el mundo donde la libertad religiosa fue convertida en ley del país. Lafundación tuvo lugar en el año 1638, pero su establecimiento legal data del año 1663.11. En esa Colonia, aun antes del reconocimiento legal, se constituyeron dos Iglesias Bautistas. Respecto a lafecha de su fundación, los historiadores, sin excluir a los bautistas, no están de acuerdo, por lo menos encuanto a una. Por lo que la “Providencia”, fundada por Rogerio Williams, parece, están de acuerdo; se fundóen el año 1639.En cuanto a la fecha de la que se estableció en Newport por Juan Clarke, los testimonios más recientes dancomo fecha probable la del año 1638. Pero los más antiguos dan otra algo más tardía; la diferencia, sinembargo, es sólo de unos años.La iglesia constituida por Rogerio Williams parece que sólo subsistió unos meses; en cambio, la fundada porClarke, todavía existe.Mi opinión referente a la fecha de la fundación de la de Newport, basada en todos los datos aprovechables, esque se fundó en el año 1638. Yo creo que esa es la fecha correcta.12. Referente a las persecuciones en algunas de las colonias americanas, daremos algunos ejemplos. Refierenlas crónicas que en cierta ocasión se encontraba enfermo uno de los miembros de la iglesia de Clarke. Elenfermo vivía en la línea fronteriza de la Colonia de la Bahía de Massachusetts, pero dentro del territorio deesa Colonia, Juan Clarke, en compania de un predicador visitante llamado Crandall y un laico, llamado AbdíasHolmes, fue a visitar a dicho enfermo. Estando en esa casa, y mientras celebraban una especie de culto deoración, se presentaron unos funcionarios de la Colonia, quienes arrestaron a los tres, entregándolos más tardea los tribunales para su procesamiento. Añade la historia que con el objeto de obtener mayores pruebas deculpabilidad de los acusados, se los llevó a una reunión religiosa congregacionalista de esa Colonia, con lasmanos atadas (así lo dice la historia). El cargo que se les imputó después fue de “no haberse quitado elsombrero en un servicio religioso”. Se los juzgó y declaró convictos.Como estuviese presente el gobernador Endicott, éste, en un arrebato de ira, acusó a Clarke: “Ustedes hannegado el bautismo de los niños”. (Pero ese no era el asunto que se ventilaba). Luego añadió: “Son dignos demuerte. Yo no quiero dentro de mi jurisdicción semejante basura”.La pena que se les impuso fue una multa, o de lo contrario, ser bien azotados. La multa de Crandall, que eraforastero (que estaba de visita), fue de cinco libras esterlinas; la de Clarke, el pastor, fue de veinte, y la deHolmes, que había sido congregacionalista y se había pasado a los bautistas, fue de treinta libras, o sean cientocincuenta pesos de oro. Las multas de Clarke y de Crandall se las pagaron unos amigos. Holmes, en cambio,no quiso que se la pagasen, sosteniendo que el no había hecho ningún mal; y así fue azotado. La historia diceque fue desnudado hasta la cintura y azotado hasta el punto de correrle la sangre a lo largo del cuerpo, luegolas piernas, hasta llenárseles los zapatos de ella. Añade la historia que quedó tan maltrecho, que le fueimposible acostarse, pues tenía el cuerpo tan dolorido, que no podía soportar el contacto de la ropa de lacama. Y así, para poder dormir, se apoyaba sobre las manos o los codos y las rodillas. Yo he leído todas lascrónicas relacionadas con este azotamiento y otras cosas, y hasta la propia declaración de Holmes. Es difícilconcebir nada más brutal que eso. ¡Y aquí en América!13. Un tal Painter, por haber rehusado bautizar a su hijito, y haber expresado que en su opinión “el bautismoinfantil era una practica anticristiana”, fue amarrado y azotado. El Gobernador Winthrop nos refiere quePainter fue azotado “por haber despreciado esa ordenanza del Señor”.14. En la colonia donde era religión oficial el Presbiterianismo, a los separados (bautistas y otros), parece queno lo pasaban mejor que en la Colonia de la Bahía de Massachusetts, donde imperaba el Congregacionalismocomo religión oficial.En esta colonia había un poblado de bautistas, en el que sólo había otras cinco familias pertenecientes a otracomunión. Los bautistas reconocían las leyes bajo las cuales vivían, y las acataban, según los refieren lascrónicas. Sucedió, pues, que las autoridades de la Colonia acordaron construir una casa destinada al cultopresbiteriano en el susodicho poblado bautista. Para reunir fondos, se impuso un impuesto. Los bautistasreconocieron autoridad a los presbiterianos para imponer este nuevo y extraordinario impuesto; no obstante,se permitieron hacer la siguiente presentación a las autoridades en contra de dicho impuesto, diciendo:“Apenas acabamos de establecernos; y recién terminamos de construir nuestras pobres cabañas, y de trazarnuestros jardines y de roturar nuestras parcelas para la siembra. Parte de nuestros campos aun no han sidodesmontados. Además, ya se nos han impuesto contribuciones hasta el límite de nuestra capacidad, paralevantar un fuerte para protegernos de los indios. No nos es posible, de consiguiente, pagar por ahora otrosimpuestos”.He aquí en resumen el contenido de su alegato. Pero la contribución se impuso; y como no fue posible pagarlaentonces, se embargaron los bienes de los pobladores, y se vendieron en subasta pública. Sus cabañas,jardines, parcelas y hasta su cementerio, todo fue vendido en remate público. Una propiedad valuada entrescientas sesenta y tres libras y cinco chelines, fue vendida en treinta y cinco libras y diez chelines. Algunosde estos bienes fueron comprados por el predicador que había de predicar en la capilla que se proyectabaconstruir en aquel lugar. Vale decir, que el poblado aquel quedó arruinado.Son tantas las leyes opresivas que se dictaron, que se podría llenar un libro bastante voluminoso, como ser:actos de tributación terriblemente onerosos, así como duros procedimientos de diversa naturaleza, dirigidosprincipalmente contra los bautistas. Pero en estas disertaciones no se puede entrar en pormenores.15. La persecución contra los bautistas fue grave y continuada en las colonias del sur y en la Carolina delNorte y del Sur y en Virginia especialmente, territorios donde la Iglesia de Inglaterra predominaba. Lospredicadores fueron no pocas veces multados y encarcelados. Desde el inicio de la época colonial hasta elestallido de la Guerra de la Independencia, es decir, durante más de cien años, las persecuciones contra losbautistas fueron incesantes.16. Daremos algunos ejemplos de las injusticias que los bautistas de Virginia tuvieron que sufrir; y sinembargo, por extraño que parezca, Virginia fue el lugar que en el país siguió a Rhode Island en adoptar lalibertad religiosa. Pero para eso habían de pasar todavía más de cien años.Pero las injusticias, a causa de las cuales fueron encarcelados más de treinta predicadores en diferentesocasiones, “se debieron al hecho de haber ellos predicado el Evangelio del Hijo de Dios”. Jaime Ireland, en uncaso que sirve de ilustración, fue preso. Una vez preso, sus enemigos trataron de fulminarlo con pólvora.Como eso les fracasó, procuraron asfixiarlo quemando azufre bajo las ventanas de la cárcel. Como estotambién les fallase, ensayaron de sobornar a un médico para que lo envenenase. Pero todo les falló. Y así, élpudo seguir predicando a su pueblo desde las ventanas de la cárcel. Entonces, sus enemigos levantaron unapared en torno a la cárcel para que la gente no pudiera verlo, ni él a ellos; pero aun esa dificultad fuesuperada. Pues la gente, luego que se había reunido junto a la cárcel, levantaba un pañuelo en un palobastante largo como para que una vez alzado, él lo pudiese ver por sobre la pared, con lo que indicaban queestaban allí para oírlo. Y así la predicación continuaba.17. Más tarde, fueron arrestados tres predicadores bautistas: Luis y José Craig y Aarón Bledsoe, por lamisma causa. Uno de ellos, al menos, era pariente de R. E. B. Baylor, y probablemente pariente también dealgunos otros predicadores bautistas tejanos. Estos predicadores fueron denunciados y procesados. Un talPatricio Henry, enterado de ello, no obstante vivir muy lejos y ser anglicano, concurrió al proceso, haciendoun largo viaje de muchas millas a caballo, y se ofreció voluntariamente a defender a los acusados. Su defensa,que fue magnífica, no me es posible describirla aquí. Con todo, diré que conmovió al tribunal, con el resultadode que los predicadores fueron absueltos y puestos en libertad.18. Fuera de Rhode Island, la libertad religiosa en otras partes, se fue implantando lenta y paulatinamente.En Virginia, por ejemplo, se promulgó una ley que permitía un solo predicador bautista, nada más que uno, entodo el condado. Es más; sólo se le permitía predicar una vez cada dos meses. Más tarde, se modificó la leyen el sentido de permitirle predicar una vez por mes. Pero aun así, había de hacerlo en determinado lugar delcondado. Había, además, de predicar un solo sermón ese día, y no hacerlo jamás de noche.Se aprobaron, además, leyes que prohibían positivamente cualquier obra misionera no sólo en Virginia, sino enotras colonias. Es por eso que Judson fue el primer misionero que fue al extranjero, por no ser permitido porlas leyes hacer obra misionera en su propio país. De ahí que hubo de pasar mucho tiempo y de librarsemuchas y formidables batallas en la Cámara Virginiana de Burgueses, para modificar radicalmente semejantesleyes.19. Es evidente que una de las mayores obstrucciones con que tropezó la libertad religiosa en América yprobablemente en todo el mundo, fue la convicción que se había apoderado de la gente, a través de los siglos,de que la religión no podía subsistir sin el apoyo del gobierno; que ninguna denominación podía prosperardependiendo solamente de las ofrendas voluntarias de sus fieles. Tal fue el contundente argumento en eldebate sostenido para la separación de la Iglesia Anglicana (Episcopal) del Estado en Virginia, y más tarde enel Congreso, cuando se discutió en él la cuestión de la libertad religiosa. Esa batalla fue llevada durantemucho tiempo por los bautistas solos, sin la ayuda de nadie.20. Ya se ha dicho que la Colonia de Rhode Island se fundó en el año 1638, pero que no obtuvo laautorización regia hasta el año 1663. Como ya se sabe, fue ese el primer lugar donde se concedió la libertadreligiosa. El segundo fue Virginia en el año 1786. Y el Congreso declaró en el año 1791 que la primeracorrección a la Constitución, que concede la libertad religiosa a todos los ciudadanos, estaba en vigor. Eseprivilegio se debe, como todos lo reconocen, a los bautistas.21. Nos permitimos contar un incidente ocurrido en el Congreso cuando se discutía si los Estados Unidosdeberían autorizar y sostener una o más iglesias oficiales o proclamar la libertad religiosa.Fueron presentados varios proyectos. Uno recomendaba que se sostuviese a la Iglesia Anglicana (Episcopal);otro, a la Congregacionalista; y otro, a la Presbiteriana. Los bautistas, aunque ninguno de ellos formaba partedel Congreso, sostenían ardientemente la absoluta libertad religiosa, y Santiago Madison (más tardepresidente de la república) era su principal apoyo.Entonces se levantó Patricio Henry y presentó un proyecto sustituyendo a todos los otros, según el cual seríansostenidas las cuatro iglesias (o denominaciones) en lugar de una sola: la Anglicana, (o Episcopal), laCongregacionalista, la Presbiteriana y la Bautista.Finalmente cuando cada uno vio que su propia iglesia no pudo establecerse como la única autorizada ysostenida por el Estado, entonces todos los diputados convinieron en aceptar lo propuesto por Henry. Suproyecto establecía que todo contribuyente tendría derecho de manifestar a cuál de estas cuatrodenominaciones destinaba su dinero.Pero los bautistas continuaron luchando contra todo eso, sosteniendo que cualquier combinación entre laIglesia y el Estado era contraria a sus principios fundamentales; y que, de consiguiente, ellos no podíanaceptar ningún sostén, aunque fuese votado. Henry trató de persuadirlos, alegando que trataba de ayudarlos(con su proyecto), y a que no podrían subsistir sin la ayuda del Estado. Pero los bautistas siguieronoponiéndose.Se procedió entonces a la votación, la que obtuvo la casi totalidad de los sufragios. Pero el proyecto tenía quevotarse tres veces.Los bautistas, acaudillados por Madison y probablemente por otros, continuaron luchando.Se procedió luego a la segunda votación, la que también resultó casi unánime, arrastrados como fueron losdiputados por la magistral elocuencia de Henry. Pero faltaba todavía la tercera votación.En esto parece que Dios intervino. Henry fue elegido gobernador de Virginia y dejó el Congreso, y así cuandose procedió a la tercera votación, privado de la irresistible elocuencia de Henry, el proyecto fue rechazado.Como puede verse, los bautistas estuvieron al borde de ser una denominación sostenida por el Estado, adisgusto de su más solemne y categórica protesta. Y conste que no fue esa la única oportunidad que losbautistas han tenido de convertirse en denominación sostenida por el Estado, pero es probable que esa hayasido la que estuvo más cerca de serlo.22. No mucho después de esto, la Iglesia Anglicana fue completamente privada de todo sostén oficial.El gobierno central de Estados Unidos nunca estableció ni sostuvo a ninguna denominación religiosa, aunquehabía algunos gobiernos de estados separados todavía sosteniendo a alguna iglesia. Pues en cuanto a losEstados Unidos, las iglesias fueron completamente separadas del Estado. Cierto que en otras partes estos dosestuvieron unidos en maridaje por espacio de mil quinientos años, a partir de 313. Pero cuando menos aquí,en los Estados Unidos, la libertad religiosa resucitó, para jamás volver a morir. Y al presente, aunque en nopocos lugares lo hacen lentamente, se va extendiendo gradualmente por todo el mundo habitado.23. Pero aun en los Estados Unidos mismos la idea de la unión de las Iglesias y el Estado fue difícil quemuriera, puesto que subsistió todavía, en varios estados separados, por mucho tiempo después de haberseconsignado en la Constitución Federal la libertad religiosa.Sin embargo, Massachusetts, donde dicha idea halló albergue en América, como ya se ha expresado, la haabandonado enteramente, después de dos siglos y medio de haberla mantenido.Utah es el último lugar donde se la ha dejado subsistir para afear el rostro de la primera y más grande naciónde la tierra que adopta y alimenta la libertad religiosa. Recuérdese que no puede haber real y absolutalibertad religiosa en una nación cuyo gobierno sostiene en forma privilegiada a una denominación religiosa.24. Se han hecho muchas veces las siguientes preguntas referentes a los bautistas: ¿Consentirían los bautistasen que su denominación fuese declarada iglesia oficial, dado el caso que una nación o estado se ofrecieseespontáneamente a reconocerlos en ese carácter? Y en caso afirmativo, ¿perseguirían a los disidentes de ellos,como lo hicieron los católicos, episcopales, luteranos, presbiterianos o congregacionalistas? Quizá no estéfuera de lugar el que consideremos brevemente semejantes preguntas. Comencemos, pues, por preguntarnos:¿Han tenido los bautistas, en efecto, semejante oportunidad? Sí que la tuvieron.¿No cuenta, por ventura, la historia que en cierta ocasión el rey de Holanda (en ese entonces Holandacomprendía Noruega, Suecia, Bélgica, Holanda y Dinamarca) se sintió muy preocupado por la cuestión detener una religión oficial? Su reino por ese entonces estaba rodeado casi enteramente por naciones o estadosque tenían religión oficial, es decir, sostenida por el gobierno.Resulto, pues, que ese rey nombró una comisión para que examinase los postulados de todas las iglesias odenominaciones existentes, a fin de ver cual tenía más derecho a ser la Iglesia del Nuevo Testamento. Lacomisión informó al soberano que los mejores representantes de las enseñanzas del Nuevo Testamento eranlos bautistas.Entonces el rey se propuso hacer de los bautistas la iglesia o denominación oficial de su reino. Los bautistas leagradecieron de todo corazón su ofrecimiento, pero no lo aceptaron, aduciendo como razón el que ello eracontrario a sus convicciones y principios fundamentales.Pero esa no fue la única oportunidad que haya tenido su denominación de llegar a ser la religión oficial de unanación.En efecto, esa oportunidad la tuvieron también cuando se fundó la Colonia de Rhode Island; y en cuanto aperseguir a otros, habría sido imposible, si es que habían de seguir siendo bautistas. Pues uno de los artículosfundamentales de su fe es la libertad religiosa, de la cual fueron ellos los primeros defensores; y no solo de lalibertad religiosa, sino de la separación de la Iglesia y el Estado.25. Tan fuerte ha sido siempre la convicción de los bautistas tocante a la separación de la Iglesia y el Estadoque, invariablemente, han desechado todas las ofertas de ayuda del estado. Al efecto, daremos dos ejemplos:uno ocurrió en Texas, el otro en México.Hace muchos años, en los primeros tiempos de la Universidad de Baylor (que es bautista) cuando estainstitución estaba todavía en su infancia, el Estado de Texas le ofreció una ayuda económica, pero laUniversidad, aunque pasaba por momentos difíciles, rehusó tal ayuda. En cambio, los metodistas tejanos, quetenían en ese estado una escuela de niños por ese mismo tiempo aceptaron la ayuda del estado. Vale decir,que esa escuela acabó por caer en poder del Estado.En cuanto al caso de México, he aquí como ocurrió: Era nuestro misionero en aquel país W. D. Powell, quienprodujo profunda impresión en el gobernador de Coahuila, Sr. Madero, con sus trabajos misionales. Maderole ofreció una fuerte suma a los bautistas, procedentes de las arcas fiscales, para que estos estableciesen unabuena escuela en el Estado de Coahuila. Powell presentó el asunto a la Junta de Misiones en el Extranjero.La Junta rehusó la oferta por provenir del Estado. Posteriormente, Madero dio una gran suma de su dineropersonal, la que fue aceptada, construyéndose con ella el Instituto Madero.PALABRAS FINALES1. Durante todos los períodos de la Edad Media o del oscurantismo, hubo muchos cristianos y muchas iglesiasseparadas e independientes, algunas de las cuales remontaban su origen hasta los tiempos apostólicos, quenunca habían tenido relación alguna con la Iglesia Católica. Tales cristianos e iglesias siempre rechazaron yrepudiaron completamente las doctrinas católicas.Es este un hecho perfectamente testificado por datos históricos fidedignos.2. Estos cristianos fueron objeto perenne de rencor e implacable persecución. Pues la historia demuestra quedurante los doce siglos más o menos que duró la Edad Media, comenzando con el año 426, hubo alrededor decincuenta millones de cristianos que sufrieron el martirio. En esa misma forma, a manos de sus cruelesperseguidores, murieron muchísimos millares más en los siglos que precedieron y siguieron a la Edad Media.3. Durante esos tiempos tenebrosos, esos creyentes eran designados con diferentes nombres, que les daban susenemigos. Tales nombres se les daban a veces a causa de algún notable y heroico jefe, y a veces por otrosmotivos. A veces, no obstante tratarse de las mismas personas, se les daban distintos nombres en distintaslocalidades. Pero en medio de tanta diversidad de nombres había uno especial, o más bien una designación,que se adhería a algunos de estos cristianos a través de la Edad del Oscurantismo; esa designación era“anabautista”.Con ese nombre compuesto, se designó a ciertos cristianos que aparecen en la historia delsiglo tercero. Pero un hecho sugestivo es que eso sucedió a raíz del origen del bautismo infantil; pero mássugestivo es aún el hecho de que esa designación estuvo en uso antes que el nombre “católico”. De todo, estoresulta que el nombre de “anabautista”es el término denominacional más antiguo de la historia.4. Una sorprendente característica de estos cristianos fue, y continua siendo en los siglos subsiguientes, la deque rechazaron la doctrina, de humana invención, del bautismo infantil; y así exigían rebautizarse a todos losque, habiendo sido bautizados en la infancia, deseaban unirse a ellos, aún y cuando hubiesen sido bautizadospor inmersión. Fue a causa de esa característica que se les llamó “anabautistas”.5. Ese nombre especial se aplicó a muchos cristianos que tenían otros apodos, especialmente a los donatistas,los paulicianos, los albigenses, los antiguos valdenses y otros.En los siglos subsiguientes, esta designación llegó a ser el nombre que regularmente se dio a cada grupo enparticular. Es decir, que se los llamaba sencillamente “anabautistas”eliminándose gradualmente todos losdemás nombres.Muy a los comienzos del siglo dieciséis, antes de que se originase la Iglesia Luterana, la primera de todas lasiglesias protestantes, la palabra “ana” comenzó a caer en desuso, siendo desde entonces llamadossencillamente “bautistas”.6. En los Siglos del Oscurantismo hubo un grupo de muchas iglesias que en ninguna manera se identificaronjamás con los católicos. De esos mismos Siglos de Oscurantismo salió un grupo de muchas iglesias que, asemejanza de las anteriores, tampoco se habían identificado jamás con los católicos.A continuación, consignamos algunas de las doctrinas fundamentales sostenidas por ellos durante la EdadMedia y al salir de ella. Esas mismas doctrinas son los que ahora sostienen.DOCTRINAS FUNDAMENTALES1. Una iglesia espiritual, que tiene a Cristo por su fundador, su cabeza y legislador.2. Sus ordenanzas son únicamente dos: el Bautismo y la Cena del Señor. Estas ordenanzas son meramentesimbólicas; no salvan.3. Sus ministros son dos, no mas: obispos (o pastores), y diáconos. Estos son servidores de la iglesia.4. Su gobierno es una pura democracia, y eso de carácter ejecutivo; jamás legislativo. (Las iglesias habían deser ejecutivas tan sólo para llevar a cabo la voluntad del Señor y Sus perfectas leyes; jamás habían de serlegislativas para reformar o abrogar Sus antiguas leyes o hacer otras nuevas).5. Sus leyes y doctrinas, el Nuevo Testamento y nada más.(Nota del traductor: La iglesia de Cristo es una institución que no empezó sino hasta el NuevoTestamento. Entonces, sólo allí se encuentra el origen, reglas y prácticas de las iglesias del Señor. Sinembargo, los bautistas verdaderos siempre han creído que toda la Escritura es la Palabra de Dios y esla única regla de fe y práctica, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo, 2 Timoteo 3:1617.(LaConfesión de Fe de Londres de 1689, Una Confesión Bautista, Capítulo 1, “Las Santas Escrituras”)6. Sus miembros, los creyentes únicamente, salvos por gracia, no por obras, mediante el poder regenerador delEspíritu Santo.7. Sus requisítos: los creyentes ingresan a la iglesia mediante el bautismo, que debe administrarse porinmersión; luego deben prestar obediencia y lealtad a todos los mandamientos del Señor.8. Las varias iglesias verdaderas, aunque separadas e independientes en la practica de sus leyes y disciplina yen sus responsabilidades para con Dios, deben cooperar unas con otras.9. Completa separación de la Iglesia y el Estado.10. Absoluta libertad religiosa para todo el mundo.Resumenpor Clarence Walkerpastor de Ashland Avenue Baptist Church, Lexington, Kentucky en 1931 cuando The Trail of Blood (El Rastro de La Sangre)fue publicadoI. Nota Biográfica Acerca del AutorEl Dr. J. M. Carroll nació en Estados Unidos en el estado de Arkansas, el 8 de enero de 1858; y murió enTexas, el 10 de enero de 1931.Su padre, predicador bautista, se trasladó a Texas cuando el hermano Carroll tenía seis años de edad; ahí seconvirtió, se bautizó y fue ordenado como Ministro del Evangelio. El Dr. Carroll no solo llegó a ser undirigente respetado entre los bautistas de Texas, sino una figura descollante entre los Bautistas del Sur de LosEstados Unidos y del mundo entero.Años atrás, visitó nuestra iglesia, donde pronunció los mensajes contenidos en este librito. Fue entoncescuando yo me interesé sobremanera en estos estudios del hermano Carroll, pues yo también había hechoinvestigaciones especiales en el campo de la historia eclesiástica, tocante a cuál fuese la iglesia más antigua ymás parecida a las iglesias del Nuevo Testamento.El Dr. J. W. Porter, uno de los asistentes a estas disertaciones, quedó profundamente impresionado, que le dijoal Dr. Carroll que si él escribiera estos mensajes, él los publicaría en forma de libro. E1 Dr. Carroll así lo hizo,y concedió al Dr. Porter el derecho de publicarlos junto con el gráfico tan ilustrativo de la historia. Aunque elDr. Carroll pasó a mejor vida antes de que el libro saliese a luz, el Dr. Porter lo dio a la publicidad, con elresultado de que la primera edición luego quedó agotada.“Y de aclarar a todos cual sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, quecreó todas las cosas; para que la… sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de laiglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales… a él sea gloria en la iglesia enCristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amen”. (Efesios 3:910,21)II. Fuentes de Información Sobre el TemaEra realmente maravilloso oírle al Dr. Carroll contar como se había interesado en la historia de las distintasdenominaciones, especialmente en la de su origen.Aunque escribió El Rastro de La Sangre hasta cuando ya tenía más de 70 años de edad, nos relató:“Siendo muchachito me convertí al Señor; y al ver tantas denominaciones, me solía preguntar¿cuál sería laiglesia que Cristo había fundado?”Desde su juventud su meta era averiguar cuál era la iglesia más antigua y más semejante a las iglesiasmencionadas en el Nuevo Testamento, creyendo siempre que lo podía realizar alestudiar las Escrituras y lahistoria.Su búsqueda de la verdad lo indujo a visitar muchos lugares, lo que le permitió formar una de las bibliotecasmás ricas en obras sobre la historia eclesiástica. Esa biblioteca le fue regalada, a su muerte, al SeminarioBautista del Sudoeste, de Fort Worth, estado de Texas, Estados Unidos.Como resultado de sus pesquisas, el Dr. Carroll reunió muchos datos tocantes a la historia eclesiástica, pero ensu mayoría se referían, según parece, a católicos y protestantes; pues la historia hallada por él acerca de losbautistas estaba escrita con sangre, por tratarse de un pueblo que había sido objeto de odio a través de latenebrosa Edad Media. Los predicadores fieles fueron llevados a la cárcel; y un número incalculable de ellosfue muerto.Jamás se ha visto en el mundo nada comparable a los padecimientos y persecuciones infligidas a los bautistaspor la Jerarquía Católica en el transcurso de la tenebrosa Edad Media.El Papa era entonces el dictador del mundo; de ahí que los anabautistas,anteriores a la Reforma, loapellidasen de anticristo.La historia de los anabautistasse halla escrita en los documentos oficiales de esa época; de manera que paraseguir el Rastro de la Sangre es preciso seguir el camino señalado por esa historia, en la que se hallandeclaraciones del siguiente contenido:“En Zurich, después de muchas disputas entre Zuinglio y los anabautistas,el senado lanzó un decretodisponiendo que si alguno se atreviese a rebautizar a los que hubiesen sido bautizados (esto es, cuandoniños) fuese ahogado. En Viena muchos anabautistasfueron encadenados a manera de ristra, de talforma que el primero, al ser arrojado al río, arrastraba en pos de sí a los demás, por manera que todosse ahogaban”. (Vida Supra, p. 61)“En el año del Señor de 1539, dos anabautistasfueron quemados más allá de Southwark, y un pocoantes que estos, lo fueron cinco anabautistasholandeses en Smithfield”. (Fuller, Historia Eclesiástica)“En el año 1160, un grupo de paulicianos (bautistas) se ingresó en Oxford. Enrique II ordenó quefuesen marcados en la frente con hierros candentes y azotados a través de las calles de la ciudad, luegode desnudárselos desde la cintura; después se los obligó a salir de la ciudad al campo raso, donde, porfalta de abrigo y de alimentos, murieron lentamente, de hambre y frío; pues a los aldeanos no se lespermitió acogerlos ni alimentarlos”. (Moore, Earlier and Later Nonconformity in Oxford, p. 12)El antiguo cronista Stowe, en el año de 1553, dice:“El 25 de Mayo, en la Iglesia de San Pablo en Londres, fueron juzgados diecinueve hombres y seismujeres. Catorce fueron condenados; un hombre y una mujer fueron quemados en Smithfield, y a losdoce restantes se los enviaron a los pueblos para que los quemasen”.Froude, historiador inglés, dice acerca de esos mártires anabautistas:“Los pormenores de sus padecimientos se han desvanecido, y sus nombres han sido echados en olvido,y aun los mismos hechos apenas son dignos de señalarse. Europa no se conmovió a causa de ellos, nise guardó luto en ninguna corte, ni el corazón del Papa se estremeció de indignación con motivo de sumuerte; por el contrario, el mundo la miró con complacencia, con indiferencia y hasta con regocijo.Sin embargo, entre estos veinticinco hombres y mujeres hubo catorce de ellos que ni el terror de lahoguera ni el miedo a las torturas fueron bastantes para hacerles decir que creían lo que, en realidad,no podían creer. Y aunque la historia no consigna ni una palabra de alabanza en su favor, con todo, susangre no fue derramada en vano. De no haber procedido así, sus vidas hubieran sido tan inútilescomo las de la mayoría de nosotros; pero al perderlas, ayudaron a pagar el precio de la libertadinglesa”.El Dr. Carroll halló asimismo su historia y su ensangrentado rastro, a través de los siglos, en los escritosno sólo de sus amigos, sino también de sus enemigos.He aquí como se expresa el Cardenal Hosius que fue en el año 1524 presidente católico del Concilio deTrento:“Si los bautistas no hubieran sido tan despiadadamente atormentados y pasados a cuchillo durante losúltimos doce siglos, al presente poblarían mucho más que todos los reformadores”. (Hosius, Letters,Apud Opera, p. 112 y 113)Esos “doce siglos” constituyen el periodo que precedió a la Reforma, durante el cual Roma persiguió a losbautistas de la manera más encarnizada que es posible imaginar.Oigamos a Sir Isaac Newton:“Los bautistas son los únicos de entre los cristianos que jamás han estado de acuerdo con Roma”.Y por lo que hace a Mosheim historiador luterano, he aquí cómo se expresa:“Antes de la aparición de Lutero y de Calvino, existían en secreto en casi todos los países de Europapersonas que se adherían tenazmente a los principios sostenidos por los bautistas holandesesmodernos”.Citemos, finalmente, a la Enciclopedia de Edinburgo (presbiteriana):“Sin duda que ya nuestros lectores habrán caído en la cuenta de que los bautistas son la misma sectade cristianos descriptos anteriormente como anabaptistas. En efecto, parece que este ha sido suprincipal origen, desde la época de Tertuliano hasta nuestros días”.Ahora bien, Tertuliano nació exactamente cincuenta años después de la muerte del apóstol Juan.III. La Promesa de la Perpetuidad de las Iglesias de CristoLos bautistas no creen en la sucesión apostólica, puesto que el oficio apostólico terminó con la muerte de losapóstoles. Fue a Sus iglesias a quienes Cristo prometió su continua existencia, desde que Él constituyó suprimera iglesia, durante su ministerio terrenal, hasta que vuelva. He aquí Su promesa: “Y yo… edificaré miiglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. (Mateo 16:18)Luego, cuando les dio la gran comisión, en la que les señala a Sus iglesias la tarea que habían de cumplir, leshizo la siguiente promesa: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. (Mateo28:20)Esta comisión, no fue dada a los apóstoles como individuos, sino a ellos y a los demás que se hallabanpresentes, en su carácter de la iglesia. Tanto los apóstoles como aquellos que le oyeron dar esa comisión,pronto murieron, pero Sus iglesias han sobrevivido a través de los siglos, haciendo discípulos, bautizándolos yenseñándoles la verdad; es decir, las doctrinas que Él había encomendado a la iglesia de Jerusalén. Lasiglesias fieles han sido bendecidas con Su presencia mientras siguieron el rastro de la sangre. Estahistoria demuestra cómo la promesa del Señor ha sido cumplida a Sus iglesias.El Dr. Carroll demuestra que se han hallado iglesias en todos los siglos que han inculcado las doctrinas queCristo les encomendó. A estas doctrinas las llama el Dr. Carroll las “características” de las iglesias del NuevoTestamento.LAS CARACTERÍSTICAS O MARCAS DE LA IGLESIANEOTESTAMENTARIA1. Su cabeza y fundador CRISTO,lo mismo que su legislador; la iglesia sólo es ejecutiva. (Mateo 16:18;Colosenses 1:1618)2. Su única regla de fe y práctica laBIBLIA. (II Tim. 3:1517)3. Su nombre “IGLESIA” o “IGLESIAS”. (Mat. 16:18; Ap. 22:16)4. Su sistema de gobierno CONGREGACIONAL,es decir, que todos los miembros son iguales. “… uno esvuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos”. (Mateo 23:512)5. Sus miembros secomponen únicamente de los que han sido SALVOS. (Efesios 2:21; 1 de Pedro 2:5)6. Sus ordenanzas elBAUTISMO de CREYENTES y después del bautismo, la CENA del SEÑOR. (Mateo28:1920)7. Sus oficiales losPASTORES y DIÁCONOS. (1Timoteo 3:116)8. Su obra lograrque los pecadores se salven, bautizarlos (con el bautismo que llene todos los requisitos de laPalabra de Dios) y enseñarles que guarden todas las cosas que Cristo mandó.(Mateo 28:1620)9. Su plan financiero losDIEZMOS y las OFRENDAS. “Así también ordenó el Señor a los que anuncian elevangelio, que vivan del evangelio”. (1 Corintios 9:14)10. Sus armas de guerra ESPIRITUALES,no carnales.(11 Corintios 10:4; Efesios 6:1020)11. Su independencia ha de consistir en laSEPARACIÓN de la IGLESIA y el ESTADO. “Dad, pues, a Césarlo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. (Mateo 22:21)IV. Cómo Se Reconoce una Iglesia VerdaderaSucede que en una ciudad suele haber muchas diferentes iglesias y todas pretenden ser la verdadera iglesia. ElDr. Carroll, para saber cual era esa verdadera iglesia, examinó las características y doctrinas de cada una deellas; y aquellas que poseían las características y doctrinas enseñadas por la palabra de Dios las reconociócomo las verdaderas iglesias.He ahí un método de fácil uso, aplicado por el Dr. Carroll a las iglesias de todos los tiempos. El resultado fueque halló que muchas habían perdido estas características, alejándose de estas doctrinas; en cambio, halló aotras que habían retenido fielmente estas características a través de los siglos, desde que Jesús había dicho: “Yyo edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. (Mateo 16:18) “Y he aquí yoestoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. (Mateo 28:20)Algunos Libros de ReferenciaUsados por el autor al preparar sus disertaciones sobreEl Rastro de La SangreHistoria de los Bautistas en Virginia – SempleSucesión de los Bautistas – RayLos Bautistas en Alabama – HolcombHistoria de los Huguenots – MartínCincuenta Años Entre los Bautists – BenedictLibro de Mártires – FoxMi Iglesia – MoodyLa Deuda del Mundo a los Bautistas – PorterManual de la Iglesia – PendletonEl Mal del Bautismo Infantil – HowellReminiscencias, Bosquejos y Discursos – HutchinsonHistoria Breve de los Bautistas – VedderLa Lucha para la Libertad Religiosa en Virginia – JamesEl Génesis de Antimisionismoen América – CarrollEl Bautista Verdadero – A. NewtonLos Bautistas en América – Cox y HoleyGuía de Estudio Sobre la Historia Eclesiástica – McGlothlinLos Principios Bautistas Reestablecidos– JeterEl Presbiterianismo en Virginia y Libertad Religiosa en TiemposColoniales y de la Revolución – JohnsonEl Presbiterianismo Hace 300 Años – BreedHistoria de la Iglesia Presbiteriana en el Mundo – ReedCreencia Católica – BrunoEl Cambelismo Examinado – JeterHistoria de los Bautistas de Nueva Inglaterra – BurrageHistoria de la Redención – EdwardsPrincipios y Prácticas de Iglesias Bautistas – WaylandHistoria de Asociación Bautista de la Libertad de Carolina delNorte – SheetsCarson Sobre el BautismoHistoria y Literatura de las Primeras Iglesias – OrrHistoria de los Bautistas en Kentucky – SpencerHistoria Bautista – OrchardLa Perpetuidad Eclesiástica Bautista – JarrellDesestablecimiento– HarwoodProgreso de Principios Bautistas – CurtisRelato de los Bautistas – CookRomanismo en su Hogar – EagerAmericanismo Contra Catolicismo – GrantLa Fe de Nuestros Padres – Cardinal GibbonsLa Fe de Nuestros Padres Examinada – StearnsRelato de Misiones Bautistas – HerveyEl Bautismo – Conant“El Bautismo” Cristiano – JudsonLa Separación de Iglesia y Estado en Virginia – EckenrodeProgreso de la Libertad Religiosa – SchaffDoctrinas y Principios de la Iglesia Metodista EpiscopalLas Iglesias de Piedmont – AlixHistoria de los Valdenses – MustonHistoria de los Bautistas – BackusLos Antiguos Valdenses y Albigenses – FaberHistoria de los Valdenses de Italia – CombsHistoria de los Bautistas – BenedictBiografía Bautista – GrahamPrimeros Bautistas Ingleses – EvansHistoria de los Bautistas Galeses – DavisHistoria Bautista – CrampHistoria de los Bautistas – ChristianHistoria Breve de los Bautistas – VedderSúplica a la Iglesia Presbiteriana de Cumberland – JonesReligiones del Mundo – (compilado de varios autores)Historia de la Reformación en Alemania – RankeHistoria de la Iglesia – KurtzConstitución de la Iglesia Presbiteriana en E.U.A.Doctrinas y Disciplina, Iglesia Metodista Episcopal Africana –EmoryHistoria de la Iglesia – JonesHistoria de la Religión e Iglesia Cristiana – NeaderHistoria Eclesiástica – MosheimHistoria de la Iglesia Cristiana – GregoryHistoria de la Iglesia – WaddingtonManual de Historia de la Iglesia – GreenManual de Historia de la Iglesia – NewmanHistoria de AntiPedoBautismo – NewmanEnciclopedia Católica (16 tomos)Enciclopedia Bautista – CathcartEnciclopedia de Conocimiento Religioso – BrownEnciclopedia BritánicaOrigen de Discípulos – WhittsittEnciclopedia de Conocimiento Religioso – SchaffHerzoggHistoria Bautista – Schackleford

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